Malestar Docente II

Como ya he dicho en el blog anterior, me ha parecido una buena idea dedicarle una entrada propia a un breve resumen de la charla que Mónica dio en la ultima sesión de Formación de Profesorado acerca del malestar docente.

Intentaré aportar tanto las ideas que ella proporcionó, como las anotaciones que fui apuntando en clase y alguna opinión acerca del tema.

 

Para empezar a hablar sobre el malestar docente, debemos tener claro que el Centro Educativo es una organización, y que como tal hay que tener en cuenta todo lo que ello conlleva: cultura, relaciones interpersonales...

Nosotros como asesores debemos dejar clara nuestra figura, es decir, ir más allá de lo que se piensa que en realidad hace un asesor, ya que un asesor NO es un profesor, colaboramos con ellos pero tenemos que tener claro que ellos son nuestro objetivo diana.

Hay que tener claro también, que el malestar docente no es un estado transitorio del que se pueda salir así como así, sino que modifica la personalidad de la persona.

Una de las causas más relevantes de este problema, es que nos echamos la culpa de todo lo que pasa en educación lo que provoca que no procesemos bien la información, y como resultado de esto actuamos erróneamente.

Para evitar esta situación debemos volvernos EGOPROTECTORES (proteger nuestra mente), es decir, si puedo hacer algo para solucionar un problema, lo descarto. Si esto no se lleva a cabo pueden pasar tres cosas: Agotamiento emocional (no hay recursos porque los hemos agotado con nuestra preocupación), despersonalización (no tratar a las personas como tal, sino contemplarlas como un número) y la falta de realización personal (consideración de que no somos capaces de realizar nuestro trabajo, todo lo hacemos mal). Este tipo de problemáticas, reciben el nombre de enfermedades psicomáticas, que son aquellas en las que no existe un desequilibrio en la cabeza, pero si que afectan a ella.

Esto se explica en que debemos analizar la relación del docente con el entorno. En relación a esto y como dato curioso, la empatía con el entorno es una competencia a destacar en la buena marcha de los docentes en Finlandia.

Pero bien, ¿qué es lo que hace que la realidad se interprete de una manera u otra? Tenemos dos alternativas:

  • Locus de control, podría explicarse, por ejemplo, en la situación de que si un alumno suspende pensar que es mi culpa, porque soy una mala profesora.
  • Estilo de afrontamiento, en el que se debería localizar el problema y preguntarnos ¿por qué se da? ¿qué puedo hacer para resolverlo?

Ahora bien, no debemos situarnos ni en el extremo de que todo es mi culpa o todo lo hago mal, ni en el de que todo lo que pasa es culpa del resto, por lo que debemos estar en un punto intermedio.

En esta charla, se nos propuso también un ejemplo de intervención adecuada en el caso de encontrarnos con un problema que contendría los siguientes puntos:

  • Informar de lo que está pasando y por qué, es decir, orientación hacia el problema.
  • Solución de problemas.
  • Enfrentamiento de asertividad, ya que no puedo enseñar algo que ni yo mismo domino.
  • Técnicas para controlar el estrés.
  • Gestión del tiempo de forma eficaz y planificación de tareas gratificantes, es decir, premiarnos aquello que hacemos bien, considerar la recompensa como una obligación más.
  • Control de pensamiento, detectar aquel pensamiento que me está haciendo daño y pararlo.
  • Restructuración cognitiva, es decir, pensar en ¿por qué me digo eso?
  • Seguimiento, no abandonar el problema, saber como va.

En esta sesión también se nos habló sobre un tema que me llamo la atención, la Resiliencia.

Este término en el ámbito científico vendría a hacer referencia a un objeto que se modifica momentáneamente, volviendo a su forma original al pasar un tiempo. En el caso de los seres humanos, cuando una persona es resiliente vuelve al estado en el que se encontraba pero fortificado, es como cuando decimos que aprendemos de los errores. Entendemos y asumimos lo mal que lo vamos a pasar.

Una persona resiliente tiene que conllevar diversas características: ser flexible, ser activo (para autosuperarse), participar en proyectos (lo que ofrece un apoyo social), capacidad de reiniciarse y ser tolerantes (con uno mismo y con los demás).

Ser resiliente, por lo tanto, no es una tarea fácil, a pesar de que todos seríamos mucho más felices si lo fueramos.

Como conclusiones en relación a la información recibida, podría decirse que saco en claro que como asesores, no debemos confudirnos con los docentes, ya que ellos al fin y al cabo nos van a ver como sus "evaluadores" nos van a tener cierto respeto y eso no es algo que esté del todo mal.

Tanto los docentes, como en cualquier otra profesión, las personas debemos ser proactivas e involucrarnos con nosotros mismos, pero también con lo que nos rodea, ya que es un ambiente en el que vamos a trabajar.

La charla finalizó con una frase que a mi, personalmente, me llamó la atención, y  era la siguiente:

"Seamos asesores del bienestar"

Aunque en la teoría sea algo sencillo, crear un buen clima de trabajo, estar agusto con nosotros mismos y con lo que nos rodea, yo soy consciente de que por lo menos para mi, no es una tarea fácil.

Lo veía muy sencillo cuando se nos decía, "si hay un problema que no se puede resolver, descartalo", y si esto fuera tarea fácil, cuantos problemas nos quitaríamos de encima, no solo en en ámbito profesional, sino también en el laboral.

Asesores del bienestar.