¿Hay límites?

Hace meses leí en una revista una noticia que me llamó la atención y, ¡cómo no!, después de no indagar demasiado he podido encontrarla en Internet,  así que aquí la tenéis: http://www.muyinteresante.es/innovacion/tecno/articulo/inteligenciaartificialun-robot-que-debatira-con-los-humanos . Para los más vagos, la noticia trata del desarrollo de un nuevo robot que será capaz de debatir con los humanos, discutiendo y justificando sus acciones. Esto me lleva a pensar a dónde queremos llegar, realmente, con los continuos e incontrolables avances tecnológicos.

                En la última clase interactiva hemos realizado un pequeño viaje al pasado recordando nuestras primeras andanzas tecnológicas. No muchos años separan nuestra primera "patata" (o móvil-ladrillo, como prefiráis)  o la primera televisión en blanco y negro, de este nuevo alien de cerebro artificial que pretenden crear. Cito directamente del artículo "nuestras máquinas son cada vez más inteligentes", lo que me lleva a reflexionar sobre un posible concepto de alienación tecnológica. En este caso, mi concepción de alienación es la pérdida de dimensiones esenciales del ser humano (aquí, la inteligencia y el raciocinio) que se vuelven autónomas y superiores a él, es decir, el ser humano se desprende de sus características inherentes y las utiliza para "personalizar" una cosa que puede llegar a volverse en su contra, lo que me lleva a preguntarme: ¿personalizamos objetos, o "cosificamos"  a las personas? Desde mi punto de vista, lo que estamos consiguiendo con este tipo de avances (sin meter en el saco todos los avances tecnológicos), es que poco a poco las personas nos vayamos deshumanizando, quitándole fuerza a esa esencia que nos caracteriza. A todo esto no sé hasta qué punto es necesario un robot que sea capaz de discutir con el humano que lo crea, pero sinceramente esa idea me aterra.

                Pienso que desde siempre, y ya no sólo en el ámbito tecnológico, anteponemos los medios a los fines, incluso llegando a olvidar estos últimos. Tan sólo nos preocupamos de los nuevos avances porque si es un avance ya se da por supuesto que tiene que ser positivo, sin analizar realmente a dónde queremos llegar con él, ya no nos importa el uso que le demos a las cosas, sólo con poseerlas nos damos por satisfechos. No debemos confundir el progreso cuantitativo con el progreso cualitativo. El ejemplo del robot anterior es sólo un ejemplo claro de la deshumanización a la que me refiero, pero la deshumanización tecnológica la tenemos en nuestras manos cada cinco minutos.

                Realmente, y más aún cuando tratamos estos temas, me preocupa el encierro en lo privado, el olvido de la existencia de una comunidad humana al que muchas veces nos empuja la tecnología. Es evidente que la tecnología tiene muchas cosas buenas, y es por eso por lo que está aquí. Pero es desde la tecnología educativa desde donde debemos darle sentido a esos "medios".

Ya para acabar me gustaría pegar aquí lo siguiente (encontrado en http://blogs.deia.com/cavernacibernetica/): "No hemos de flagelarnos porque nos gusten los gadgets. Tampoco porque disfrutemos con las películas en formato BluRay en nuestros Home Cinemas. Ni por correr con un iPod. Sólo hemos de preocuparnos porque la tecnología sea un medio para que todos vivamos mejor. Para que los niños sean niños y todos seamos un poco más… humanos."

¿Controlamos o somos controlados? ¿Será la educación capaz de salvarnos? Deshumanización