Uso del e-portafolios

Tras el debate suscitado en el aula sobre el tema del uso del e-portafolio como sistema evaluativo  he decidido buscar información sobre el tema, para conocerlo de manera más profunda antes de valorarlo.

Previamente, solo con mis ideas iniciales, este sistema de evaluación genera temor y dudas por un lado, pero también motivación e ilusión, por otro. Mi temor se debe a que es un cambio drástico con los sistemas anteriores, en los que se evalúa una prueba única y trabajos de la materia; en este caso se valorará nuestra continuidad, constancia y trabajo autónomo. Sin embargo, esto a su vez genera una sensación de motivación, ya que desde los alumnos venimos reivindicando otros modos de trabajar y metodologías que valoren no solo capacidades memorísticas en un día puntual.

Mi búsqueda me llevó al archivo que se adjunta, “Portafolios electrónicos y educación superior en España: Situación y tendencias”, en el que se aporta una visión sobre la idoneidad de esta metodología de trabajo en el marco universitario.  Este se encuadra dentro de una concepción cognitiva-constructiva del aprendizaje, en la cual se fomenta el conocimiento práctico y se potencian ciertas competencias de los alumnos. Además, encuadra su importancia dentro del contexto del Espacio Europeo de Educación Superior, respondiendo a los objetivos que este plantea y a la formación integral del alumno (como antes decía, no solo a su capacidad memorística). Me pareció muy relevante el cuadro de la página 9, de Wilson (1995), en el cual, en relación al tipo de enseñanza que el docente tenga interiorizado, su portafolio tendrá una tipología diferente (otra cuestión también experimentada en nuestra experiencia formativa ya que en muchos casos nuestros portafolios eran solamente colecciones de trabajos pautados por el profesor).

En nuestro caso, y retomando mi reflexión inicial, me parece un método muy interesante y con múltiples posibilidades, donde al fin se nos valorará de manera más global y continua, dando importancia a nuestra propia autorregulación del conocimiento. Como se trató en el aula, esto resulta complicado y generará (espero que solo al principio) sensaciones de inseguridad y cierta frustración con nuestro propio trabajo (ya que resulta más fácil y cómodo seguir unas pautas del profesor y elaborar un buen trabajo sobre el tema que elaborar trabajos propios y al alcance de toda la comunidad, sin una guía estricta). Sin embargo creo que es necesario, no solo para que tomemos conciencia de la importancia de la tecnología educativa, sino para que aprendamos a manejarla y adquiramos competencias digitales que nos preparen para enfrentarnos a un futuro cada vez más tecnológico.

¡¡Espero estar a la altura de este reto!! 

 

“Portafolios electrónicos y educación superior en España: Situación y tendencias”