Información, Conocimiento, y viceversa.

El pasado martes, en la clase expositiva tratamos el tema de las nuevas alfabetizaciones, y además profundizamos mediante un pequeño vídeo en aspectos como la información, la inteligencia colectiva o las personas como consumidores/productores de ¿información o conocimiento? Ésta era mi duda a la hora de crear una frase que resumiera el contenido del vídeo, así que aconsejada por la profesora y, en un arrebato de 'learning by searching', me propuse a reflexionar y rastrear en lo referente a este tema.

En primer lugar, y puesto que vivimos en una sociedad denominada "del conocimiento" / "de la información" no está de más que clarifiquemos estos términos, y más aún cuando los relacionamos con la tecnología educativa ya que, desde mi punto de vista, ésta deberá ayudar a educadores y educandos a alcanzar el conocimiento en la marea incontrolable de información en la que nos vemos inmersos a diario. Para comenzar a clarificar dichos términos, comenzaré por definirlos:

- Dato: representación simbólica (numérica, alfabética, etc.) de un atributo de una entidad. Un dato no tiene valor semántico (sentido) en sí mismo, pero al ser procesado puede servir para realizar cálculos o tomar decisiones.

- Información: grupo de datos ya supervisados y ordenados, que sirven para construir un mensaje basado en un cierto fenómeno. La información permite resolver problemas y tomar decisiones, ya que su aprovechamiento racional es la base del conocimiento.

- Conocimiento: hechos o información adquiridos por un ser vivo a través de la experiencia o la educación, la comprensión teórica o práctica de un asunto referente a la realidad.

Información/Conocimiento - Consumidores/Productores

Para explicar un poco las definiciones anteriores debemos considerar que la información se construye cuando procesamos como mensajes los datos que nos llegan del exterior. En el mundo en el que vivimos, recibimos constantemente cantidades ingentes de información que las tecnologías y medios de comunicación reproducen y expanden a una velocidad de vértigo. Pero esa información masiva, y a la que podemos acceder de forma instantánea, de poco nos puede servir si no tenemos la capacidad de interpretarla, de interiorizarla, y de darle validez en nuestro mundo: ahí está la clave del conocimiento. Quien confunde información con conocimiento se comporta como el necio que “confunde valor y precio”, según sentenció Antonio Machado. El conocimiento parte de la información, pero va mucho más allá: implica poseer la inteligencia y la experiencia necesarias para interpretar los datos que la información nos proporciona y darles sentido. Es como una especie de circuito de doble dirección, en el que información y conocimiento se retroalimentan: necesitamos la información para construir el conocimiento y solo con el suficiente conocimiento seremos capaces de utilizar acertadamente la información.

Además, la información está por todas partes. No es que esté a nuestra disposición, es que nos abruma. El problema es que tal cantidad de información, frecuentemente fragmentada y confusa, termina produciendo desinformación y, desde luego, no se corresponde, ni por asomo, con el mismo caudal de conocimientos. Supongo que es aquí dónde entra el papel de la educación en el uso de las nuevas tecnologías. A día de hoy, el papel de las tecnologías en las aulas es imprescindible. Como podemos observar en el siguiente vídeo (

) del famoso programa Redes, no podemos pretender seguir manteniendo una educación basada en formas de vida de hace dos siglos, cuando los alumnos de hoy día hacen sus deberes con ayuda de internet y crecen sumergidos en las redes sociales. Ahora bien, tampoco debemos perder la perspectiva y debemos tener claro que las nuevas tecnologías no son más que una herramienta que debe ayudarnos a conseguir el principal objetivo que perseguimos, que no es otro que “amueblar bien” la cabeza de los estudiantes, para que sean capaces de comprender lo que leen, de dar sentido a los datos que reciben y de conformar y aumentar la imprescindible capacidad de valoración y crítica.

Es importante que, como futuros pedagogos, tengamos siempre claro que el acceso a la información no garantiza la adquisición de un verdadero conocimiento. Y en nuestra mano está, que educadores y educandos sean capaces de enriquecerse al máximo de lo que la tecnología nos ofrece cada día.

Y para terminar, me gustaría citar estas preguntas que formulaba el escritor T. S. Eliot, que ya en los años treinta se preocupaba por el creciente flujo informativo:

¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?

 

Referencias 'webgráficas':

http://www.alegsa.com.ar/Dic/dato.php (Consultado el día 24 de marzo de 2013).

http://definicion.de/informacion/ (Consultado el día 24 de marzo de 2013).

http://es.wikipedia.org/wiki/Conocimiento (Consultado el día 24 de marzo de 2013).

http://www.laguiadepilas.com/2012/01/articulos-de-opinion-fernando-ortega.html (Consultado el día 24 de marzo de 2013).

(Consultado el día 25 de marzo de 2013).