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Adicción a las redes sociales y a la tecnología

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He decidido realizar una entrada en el blog sobre este tema, me resulta de gran interés puesto que me encontraba en la biblioteca pensando sobre que podía hacer una reflexión y solo tuve que mirar un poco a mi alrededor y observar lo que sucedía.     

 Posiblemente me encuentre rodeada en estos momentos de una gran cantidad de libros, de información pero también de teléfonos móviles y de personas pegadas a ellos totalmente absortos. Lo que también he de reconocer es que yo soy de las primeras que se encuentra en esa situación. Considero que realmente es preocupante, tenemos los libros delante y no podemos leer más de dos páginas sin echarle un vistazo al móvil, al whatsapp y demás redes sociales.

¿Hay alguna solución para eliminar esta dependencia? ¿En qué momento se creó en nosotros esta dependencia de la cual no somos conscientes? ¿En qué medida es positiva? Son muchas las preguntas que me surgen al analizar esta situación.

Buscando un poco de información en la web sobre este tema , encontré datos muy interesantes que me gustaría compartir.

Según cifras del mes de diciembre, más de un billón de personas en el mundo utilizan la red social Facebook, tan conocida por todos nosotros, y 500 millones utilizan Twitter. Cada día más de 500 millones de personas dicen “me gusta” en Facebook y hay 340 millones de tweets al día. Lo más preocupante de esto es que 350 millones de usuarios de las redes sociales sufren el llamado síndrome adictivo.

Los resultados de este estudio también demostraban que la dependencia hacia Internet para muchos usuarios, puede ser más intensa que al alcohol, tabaco o sexo.  Esta investigación afirma que las funciones de tipo “me gusta” o “retweet” activan una hormona del sistema nervioso que tiene que ver con la motivación y el placer. Ademas, un signo de dependencia es pasar más de 5 horas en un sitio web social, cosa que muchos hacemos o casi llegamos a hacer.

Por lo tanto, lo más preocupante de todo esto es que la adicción a Internet y a las redes sociales ocupa una gran parte del tiempo y de la vida de los adolescentes, escapando de este modo de la vida real y limitando en gran medida sus relaciones e interacciones reales llegando a provocar en muchos casos aislamiento o dificultades a la hora de relacionarse.

Un modo de combatir esto, por parte de padres y educadores, podría ser a través de la limitación del uso de aparatos electrónicos o pactar horas de uso;  estimular y fomentar las relaciones familiares; fomentar la relación con las personas de cara a cara; potenciar aficiones tales como la lectura, actividades deportivas u otras actividades culturales; desarrollar actividades grupales como por ejemplo el voluntariado, todas estas entre otras.

 

Y finalmente, vosotros ¿Cuantas redes sociales tenéis? ¿Con que frecuencia cambiáis la foto de perfil? ¿Cuántas veces comentáis un estado? ¿Qué media de tweets escribís al día? ¿Con qué frecuencia entras a comprobar si hay alguna novedad en tu perfil? ¿Cómo ves tu futuro sin teléfono móvil o simplemente sin acceso a internet en él?

Webgrafía: 

http://es.euronews.com/2013/02/19/atrapados-en-las-redes-sociales/

http://www.adicciones.es/files/91-96%20editorial%20echeburua.pdf

Comentarios

  • Lara Camiña Martínez

    Una entrada muy interesante y que generaría un gran debate y me alegro de que algién hable de ello.

    Estoy totalmente de acuerdo en el tema de las redes sociales y lo peor es que sabemos que tenemos esta dependencia y no hacemos nada para eliminarla o por lo menos disminuirla. Hoy en día todo el mundo conoce la vida de todo el mundo gracias a las redes sociales y esto hace daño de muchas maneras y las relaciones humanas son totalmente diferentes de lo que eran. Un ejemplo que me sucede a mi, y no se si a vosotros también, es que además de que cuando estamos tomando algo nuestros amig@s están más pendientes del móvil que de la conversación, es que la poca conversación que surge, a veces, no tiene casi ningún tipo de sentido ya que no hay nada nuevo que contar porque todo lo sabemos a través de las redes sociales, a dónde vamos, con quién, qué comemos, qué nos compramos...

    Por otro lado pienso que cada persona es diferente y hay quién sabe (o por lo menos debería) en dónde esta el límite entre la realidad y las redes sociales y quién sabe aprovechar una buena charla con amig@s y quién no. La solución la tenemos nosotros.

    Lara.

  • Nerea Bastón Martínez

    ¡Cuánta razón! pues si que tiene tela la historia, lo cierto es que yo me encuentro utilizando Twitter, Facebook, esta misma red social y porque Tuenti lo cerré hace poco que sino... Eso sí, todo lo tuve siempre actualizado y a veces hace que te pares a pensar "¿Pero cuántas horas al día le dedico yo a esto?" y al final acaban siendo una verdadera barbaridad, pero el lado positivo de la historia es lo que aprendes o la información de la que te empapas navegando en la red. Sinceramente ... mi futuro sin móvil no lo veo, ahora mismo hay que reconocer que dependemos de él totalmente y para todo. 

    Muy buena la entrada Bárbara :)

  • Sara Cancelo Pereiro

    Muy interesante y totalmente ilustrativa la imagen. Anoche mantuve una discusión familiar sobre este tema en relación a los niños y como llevarlo los padres. Creo que esta dependencia no es más que un reflejo de la sociedad actual, en las redes sociales es muy fácil crearse una imagen propia y más controlada que la real (que es la que sale espontanea e incontrolada) así como el crear nuevas sensaciones de cercanía y socialización. Este acceso ilimitado y en todo momento puede resultar positivo en muchas cosas, pero ante todo es muy negativo si no se toma conciencia de ello (y esto no es tanto relacionado con la edad, si no con el nivel de reflexión de las personas).

    En mi caso, creo que sí que me considero dependiente de estas, ya que incluso estos días planeando el viaje de semana santa mi mayor preocupación es tener internet en el hotel, aunque no considero que exponga una gran parte de mi vida en ellas, ni me dedico a cambiar estados o fotos de perfil continuamente. Pero esto no quita que las utilizo como un medio de comunicación constante y no muy racional en ciertas ocasiones (contando en lo que escribí este comentario he mirado 3 veces el móvil).

    Sin embargo, creo que se intenta demonizar en muchos casos la dependencia que de estas tenemos, ya que empleadas de manera correcta me parece que pueden formar parte de nuestro día a día sin problema ya que es algo tan impuesto en nuestra sociedad que no se podrá eliminar, pero para ello no solo es necesario educar a la sociedad, si no empezar por nosotros mismos y  poder llegar a sentir que hacemos un consumo responsable de las mismas.

  • a

    Creo que todo en exceso e malo,sexa o que sexa.Está claro que esta é a era dixital.Pasamos moito tempo diante do teléfono,ordenador...pero igual tamén se debe a que o ritmo de vida que levamos nos fai moi dificil poder vernos directamente,pois cada un ten a súa vida nun lugar e non sempre e posible viaxar ou quedar.Ás redes sociais fan posible que estemos comunicados co mundo,que nun clik poda falar coa miña amiga que traballa en Dubai ou coa miña familia en Rotterdam.Cambiar a miña foto e perfil ou subir fotos dos lugares que visitio fan posible que un amigo que teña en londres poda saber o que fixen sen que eu llo conte (pois igual para falar non teño tempo pero pra subir tres fotos si,son tres segundos).En definitiva,o tempo que pasamos é tempo no que nos estamos relacionando con outra xente.Hai cincuenta anos miña avoa pasaba horas escribindo cartas o seu marido (daquela mozo), a seus irmás(que estaban embarcados) a súas cuñadas,e a familia que tiña en Arxentina.¿Canto tempo non perdía escribindo cartas?

    Está claro que todo ten un límite e que o mundo non é so internet,hai que ensinar ás persoas a disfrutar do tempo libre en todos os sentidos.Polo tanto,todo e necesario,como dixen o principio,pero na súa xusta medida.

  • Brais Corral Otero

    Una entrada muy interesante, y que seguro que todos podemos aportar un buen debate. Esta claro, y lo podemos incluso apreciar sin ir más lejos en los intercambios de clase, como todos estamos pendientes del móvil, pendientes de las redes sociales, con los portátiles en clase etc.

    Al igual que Sara, si me voy de viaje, una de las primeras cosas que miro es que el hotel disponga de red WI-FI o de ordenadores con conexión a internet, sobretodo si son viajes de más de un fin de semana, si son dos o tres días la verdad es que no me importa mucho desconectar. Existen incluso días, muy pocos, en los que yo mismo me doy cuenta de la dependencia que tengo, cojo, apago el móvil y lo dejo en casa antes de salir. Normalmente este no es el caso, ya que dependo del mismo para estar en contacto con mis amigos, con mi familia y para cualquier imprevisto. En Santiago dispongo de internet en el piso, quizás es en Lugo donde consigo ser menos dependiente, ya que no tengo internet en casa, y tan sólo utilizo el móvill. De todos modos, me considero por todo lo dicho, bastante dependiente de internet, aunque trato de evitarlo siempre que puedo ;).