Jóvenes y consumo

La sociedad de la comunicación y de la información ha supuesto un cambio en todas las áreas de nuestra vida, de forma que nos exigen una serie de habilidades que debemos adquirir para poder desenvolvernos en ella.

Son los jóvenes los que más fácilmente se manejan con las tecnologías y los que mayor uso les dan, pues se han convertido en una herramienta de interacción, de socialización, de trabajo y de diversión imprescindible de su día a día. En este sentido, destaca la importancia que estas poseen en las relaciones sociales, las cuales representan un aspecto fundamental en la vida de los adolescentes, ya que mediante éstas les formarán su propia identidad.

De la importancia de las relaciones sociales y del papel que juegan en ellas las importancia son conscientes también las empresas, de forma que aprovechan ese proceso de búsqueda de la identidad para inculcar unos valores consumistas y materialistas que sustituyen los valores tradicionales en favor de la creencia de que nuestras identidades derivan fundamentalmente de lo que tenemos y consumimos (Díaz Mohedo y Vicente Bújez, 2011).

De ahí que para poder encajar en un grupo deban consumir determinado tipo de productos, asociándose de este modo su identidad a algo material.

Además, los jóvenes entienden que para pasarlo bien, relacionarse y ser aceptados es necesario consumir. La cultura del consumo y el ocio van unidos de la mano.

No hay ningún aspecto de nuestra vida en el que no tengamos que tomar decisiones relacionadas con el consumo, por ello la publicidad los aborda todos con la finalidad de condicionar nuestra decisión, dando solución a nuestras necesidades o generándonos otras nuevas. Esto sucede sobre todo en el área de la electrónica, donde cada día salen a la luz pequeños avances que te invitan a cambiar tu teléfono móvil, tu cámara de fotos o tu ordenador cuando en realidad lo que ya tenemos cumple perfectamente la función que queremos.

Por ello es muy importante educar para el consumo responsable, tanto desde la familia como desde la escuela,  fomentando la formación de ciudadanos críticos capaces de analizar y tomar decisiones basadas en el valor que para ellos tiene el producto en términos de necesidades y deseos. Mediante el desarrollo de la autoestima principalmente y a través de la información sobre los productos, el conocimiento de las estrategias de marketing y la consecuencia de nuestros actos.

 

Aquí os dejo un video que me pareció interesante para complementar lo expuesto.