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Sentimientos contradictorios y el paso de la tecnología por mi vida.

Esta semana cuando hablamos de la integración de las tecnologías en el aula por mi mente no paraba de rondar lo mucho que han cambiado las cosas y los sentimientos tan diferentes que podemos experimentar en unos pocos años pensando en cómo éramos antes y cómo somos ahora. Es cierto que las tecnologías avanzan porque nosotros lo hacemos, porque parte de nuestra extensión humana reside en la creatividad, en nuestra mente y en nuestras ganas de crear nuevas experiencias e ilusiones. 

Los tiempos, a veces, nos engañan haciéndonos creer que todo sigue igual, que no somos tan diferentes de nuestros padres y de nuestros abuelos y si nos paramos a pensarlo, la verdad es que no, los sentimientos, las actitudes, las ganas de vivir y de disfrutar de cada momento siguen siendo las mismas pero con una diferencia, los tiempos avanzan cada vez más rápido ahora que antes. Como sábeis pasaron siglos hasta que se crearon tecnologías que nos hacían más fácil la vida (la lavadora, el teléfono, la televisión) y es sólo a partir de la historia moderna donde los tiempos han avanzado cada vez más rápido, dejando (y a veces olvidando) lo que antaño fuimos.

Por ello, justo cuando se habló de qué clase de aula de informática teníamos en nuestro colegio pensé en la mía, en lo orgullosa que me sentía de ella por tenerla y en compartir con mis compañeros de aula todos los conocimientos que adquiríamos empleando los diferentes programas con los que nos enseñaban y elaborando diferentes trabajos (con los que resultó mi compañera y yo sacamos muy buena nota, gracias a ese gran invento de Internet que acababamos de descubrir y que nos permitió indagar sobre la catástrofe de Chernóbil sobre la cual versaba nuestro trabajo). Mi aula no sé si era diversa a las demás, pero recuerdo que en primaria era perfecta para mí y cuando íbamos pensaba que era un regalo, un premio por habernos portado bien y ser los mejores alumnos del mundo. Sin embargo, en pocos años, cuando pasé a la ESO, ésta pasó a resultarme bastante anticuada y pésima. Los ordenadores seguían siendo los mismos, muchos de ellos ya no funcionaban y cuando preguntabas cuánto tardarían en arreglarlos te contestaban que no sabrían, que seguramente pronto. Y así, pasaba todo el curso, nosotros sin poder utilizarlo y disfrutar de todo lo que podríamos aprender, por lo que muchas veces teníamos que colocarnos tres o cuatro personas en un mismo ordenador, mientras uno o dos se turnaban y los otros dos hablábamos entre nosotros, fruto del aburrimiento.

Y si sigo pasando los años, hasta la actualidad y pienso en los sentimientos que poseo con respecto a la tecnología ahora, con relación a los que tenía antes, me doy absolutamente cuenta de que éstos están sumamente diferenciados y son extremadamente contradictorios. Antes, cuando íbamos a esa aula de tecnología, sentía que era como un regalo nuevo para mí, algo especial y, en la actualidad, estar con un ordenador me parece algo usual, simple y rutinario; y como todo lo rutinario, complementario a la vida cotidiana como algo que no es importante destacar. He ahí donde reside el cambio, antes era un premio y ¿qué es para los niños de hoy?. Cuando lo pienso, sólo veo en mi cabeza a mi primo de 6 años con la tablet como si fuese un complemento a su brazo y pienso ¿tanto han cambiado las cosas? ¿o es que he cambiado yo?

Por una razón o por otra, creo que si la tecnología es algo usual, parte de nuestra vida cotidiana, una herramienta fundamental para que no existan diferencias entre niños en el futuro y se elimine esa brecha digital entre los diferentes núcleos de población es la educación y dentro de la misma, la alfabetización tanto mediática, informática, como digital. 

Porque no importa que los tiempos cambien si seguimos instalados en el pasado.

Comentarios

  • Berta Varela Garcia

    Moi boa reflexión Ana Smile. Considero que son as cousas as que cambian co tempo, non as persoas en si, xa que por exemplo, agora temos por necesidade que empregar o ordenador para facer traballos, tomar constancia de feitos que suceden no noso día a día (que non veña un profe impartir clase e se avise por facebook, ou feitos semellantes), cando no pasado era un aparello máis que servía para "premiar" como comentabas, ou para pasar un bo momento xogando. Hoxe en día os nenos xa medran con esa necesidade, a parte que os nosos modos de socializarnos están cambiando a causa da tecnoloxía, e iso repercute directamente tamén nos estilos de vida dos nenos da nosa actualidade. Así, en consonancia coa túa derradeira frase, é preciso mudar dende xa as vellas estruturas do pasado e insertar a tecnoloxía na vida dos centros escolares para ir á par dos novos tempos e levar a cabo unha real educación.

  • Enelina

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, hoy en día nadie se sorprende al ver un ordenador o cualquier otro aparato tecnológico, sino que al contrario te ven raro si dices que no posees uno. 

    Comparto la opinión de Berta de que debemos cambiar las estructuras del pasa e insertar la tecnología en los centros escolares, tratando de modificar desde la educacion las generaciones más jóvenes, que se convertirán en la sociedad del futuro, de la que dependerá la orientación que le demos al uso de las nuevas tecnologías en todos y cada uno de los ámbitos de la realidad en nuestro día a día.

     

    Un saludo a las dos.

  • Ana

    Estoy completamente de acuerdo con vosotras, para mí la educación es la manera más fundamental de eliminar las ciertas diferencias que puedan existir en materia tecnológica y, sobre todo, creo que es importante enseñar ya desde la infancia cómo utilizarlas siempre desde una perspectiva crítica de cómo se han de usar éstas, ya que en la actualidad hay muchos problemas con respecto a esto.

    Gracias por comentar chicas, 1 besiño Smile