Tienes lo que hay que tener para ser asesor?

Son muchas y variadas las funciones o tareas que han de desempeñar los asesores a lo largo de un proceso de asesoramiento. Roles tales como los de consultor, facilitador y observador han sido tradicionalmente adjudicados a los asesores.

Nieto y Portela (1992)resumen en diez las tareas que pueden desempeñar los asesores educativos: Planificación, implementación, demostración, discriminación, establecimiento de roles, valoración de necesidades, investigación y análisis, evaluación, formación, prescripción. Desde mi perspectiva y en vista del camino hasta aqui recorrido en la asignatura creo que la función de prescripción podría ser perfectamente eliminada. 

Como todos sabemos el asesor no trabajo solo ni en el vacío por ello es imprescindible añadir los roles que los profesionales del asesoramiento dben realizar de forma conjunta con el profesorado: resolución de problemas, diagnóstico, aprendizaje control del proceso

Además es importante comentar que no solo los roles que se desempeñen afectarán a la actividad del asesor, si no también, y sobre todo, el modo de posicionarse ante ellos. Otra pequeña reflexión sobre los roles es la de que al igual que la realidad y la educación cambian, los roles pueden ser sustituidos por otros nuevos o el modo de enfocarlos puede variar para que el asesoramiento siga adaptándose al objeto con, y en el que trabaja.

Además de los roles mencionados los profesionales de la orientación tienen que conocer y saber utilizar los recursos organizativos de forma que se optimice al máximo la efectividad de la intervención. Esta es una de las muchas habilidades que debe tener un asesor. Adjunto a esta entrada dejo un cuadro en el que Saxl, Miles y Huberman (1988) hacen un análisis basatnte exhaustivo de las funciones del asesor identificando 18. Estas van desde apoyo o asistencia por parte de un asesor escolar, que van desde la creación de relaciones positivas con los sujetos,la facilitaciónde relaciones personales y colaboración, hasta el diagnóstico de sujetos y organizaciones, pasando por la dinamización de grupos, la animación y orquestación de procesos de mejora, el conocimiento de contenidos disciplinares o la provisión de recursos. Seis son habilidades generales y doce habilidades especificas agrupadas en cuatro áreas.

A modo de conclusión se podría decir que el asesor debe estar preparado para desempeñar cualquier rol que el proceso de asesoramiento le exija, siempre y cuando no sea contrario a este proceso. Además siempre debe tener una gran capacidad de crítica y una actitud constructiva. Todo ello sin olvidar que trabaja en contexto sociales y para ello es indispensable contar con unas habilidades sociales bien entrenadas que permitan restaurar los cortocircuitos en la comunicación y hacerse entender. El asesor es un todoterreno del cambio, y aunque sus principales funciones estén delimitadas su trabajo no deja de tener una parte de arte, y como en todo proceso creativo no se puede dejar todo por sentado.