Más sobre el PLE

Me encuentro ahora mismo tecleando estas líneas casi a ciegas. La otra parte de mí presta atención a unos dibujos animados. La Warner Bros. y mi portátil, mano a mano. Multitasking everywhere.

Piolín busca carne fresca para comer. Está tan famélico que hasta se plantea deborar a su amigo el cerdito. Carne, carne, carne!! Se suceden imágenes de muslos de pollo y costilletas de cerdo con una nitidez que casi huelen.

Ahora aparecen Bugs Bunny y el pato Donald entrando en una fiesta al más estilo yanki. Una casa con jardín repleta de gente bebiendo cócteles y bailando al ritmo del discjockey. Hace mucho que no veo los dibujos pero estoy seguro de que esto antes no pasaba. “Times are changing” que decía Dylan.

Sería demasiado pretencioso hacer aquí un análisis sociológico acerca de los dibus que ven hoy nuestros chavalines. Pero como somos la clase más próspera de la facultad, podemos esbozar una idea a raíz de lo comentado al respecto en los párrafos anteriores.

Sin duda, los dibujos animados han formado parte de lo que hoy es nuestro PLE. Cuando con 4 años aprendíamos a escribir nuestro nombre, los dibujos animados ya nos enseñaban muchas más cosas: Estereotipos, juicios, roles, formas de comportarnos, lo que era gracioso y lo que no.

Todo ello forma parte de nuestro PLE más subconsciente, que no indescifrable. La fugacidad nos incita a una acción autómata, muchas veces carente de reflexión y hoy, que tengo el día introspectivo,  lo voy a aprovechar.

Con esto pretendo transmitir que acotar los límites de nuestro PLE y de todos los elementos que lo conforman es tarea harto complicada. Harto reflexiva.

Vivimos constantemente, hacemos, jugamos, hablamos, comemos, reimos, lloramos, estudiamos, compramos y vemos los dibujos.

Ordenador, libros, familia, escuela… son parte fundamental de nuestro PLE, indudablemente que sí. Pero debemos ahondar en nuestra psique más profunda para no quedarnos sólo con lo más tangible. Respirar y pensar, sólo eso. Cuánto nos cuesta y qué miedo nos da. Preguntémonos por qué. Hasta aquí quería llegar, es una invitación.  

Sin duda esta entrada daría para muchas más líneas pero perdería parte de la esencia, como el microblogging. Así que, como un tweet, aquí lo tenéis. Claro y conciso.

Psicoanálisis everywhere. Piensen, carajo!

 image

Comentarios

  • Nerea Bastón Martínez

    Totalmente de acuerdo contigo Martín, debe ser por eso que hoy día sigo viendo dibujos animados, la manera más inconsciente de que nos influyan pienso que es esta. Lo cierto es que no me había parado a pensarlo de esta manera pero ahora que has sacado el tema a relucir creo que a partir de ahora voy a incluir los dibujos animados (Shin Chan, Los Simpson sobre todo) en el esquema de mi PLE ya que hoy día seguimos comparando cada una de las situaciones que vivimos con algún capítulo de estos dibujos antes mencionados y que, por lo menos en mi caso, han sido un referente en muchos sentidos.

  • Martín Fernández Pérez

    Gracias por la aportación Nerea.

    Todo lo que te pueda pasar en esta vida, ya ha sucedido antes en Los Simpson. Es una premisa universal. Me parece la mejor serie hecha hasta la fecha, en dónde la sátira del hombre posmoderno tiene una gran carga crítica.

    Respecto a Shin Chan, es uno de los casos más escabrosos. No hay que hacer demasiado esfuerzo para observar la cantidad de connotaciones machistas y denigrantes hacia el género femenino y lo que es peor, con un niño como protagonista.

    Graciñas de nuevo!