El asesoramiento como colaboración

EL ASESORAMIENTO COMO COLABORACIÓN

Después de tantas sesiones hablando de asesoramiento ya son muchas las ideas que vienen a nuestras cabezas al oír esta palabra. Está claro que no todas retumban en nuestras mentes con la misma intensidad, del mismo modo que tampoco salpican la práctica asesora con la misma fuerza. Entre ellas podemos señalar: apoyar, facilitar, mediar, orientar, guiar, COLABORAR

Siguiendo a Morenero y Pozo (2005) podemos decir que “parece haber un consenso en que la actividad de asesoramiento educativo, para ser tal, debe nacer de una actitud de colaboración, de construcción mutua de esa práctica entre asesor y asesorado”.

Pero… cuándo hablamos de colaboración… ¿de qué estamos hablando?, ¿qué entendemos por colaborar? Si buscamos el significado de este término en el Diccionario de la Real Academia Española podemos decir que “colaborar” es “trabajar con otro o ayudarlo en la realización de una obra’. En consecuencia, podemos decir que colaborar consiste en trabajar “con” alguien (un profesor o un grupo de profesores, los padres/madres, el equipo directivo…) para alcanzar unos propósitos planteados con anterioridad mediante distintas acciones llevadas a cabo de forma coordinada (pues solo así podremos asegurar la coherencia de dichas acciones). Aquí, resulta fundamental aclarar que aunque todos los implicados pueden y deben colaborar, cada profesional deberá hacerlo en el grado que sus posibilidades permitan dicha colaboración.

Se concibe el asesoramiento como una labor de colaboración/cooperación, como un trabajo que se ha de desempeñar en equipo. De este modo se aparta esa concepción (más o menos extendida) en la que se contempla a al asesor como ese profesional que cuenta con múltiples “recetas mágicas”, que se ocupa de dar soluciones cerradas a los problemas que se le plantean…

La actividad asesora entendida como una actividad colaborativa “se opone a asumir un modelo de división del trabajo en diferentes profesionales (alguien detecta un problema, otro lo diagnostica y prescribe un tratamiento, otro lo aplica)” (Monereo y Pozo, 2005. p:15)

Para estos autores está claro que la colaboración es un aspecto que ha de estar presente en el asesoramiento desde una perspectiva constructivista y curricular. Pero colaborar exige ceder, negociar, asumir responsabilidades, etc.; el modelo colaborativo requiere la implicación de todos los “actores” que entran en escena en la labor asesora así como que establezcan los vínculos necesarios para comunicar sus expectativas, compartirlas, negociarlas… pues solo de este modo podrán trabajar juntos e intentar alcanzar esas expectativas propuestas. Si bien, a pesar de buscar el consenso, se insiste en que a menudo aparecen desajustes; no todo el mundo dice lo que hace ni hace lo que dice. Ante esto cabe hacer mención al debate de “Miraona” en el que mientras por un lado se abogaba que para una verdadera colaboración es imprescindible la plena explicitación de expectativas, por el otro se señala que, aunque eso sería lo ideal, esa explicitación nunca puede ser exhaustiva.  

 

  • MONEREO, C y POZO, J.I. (2005): “La práctica del asesoramiento educativo a examen”. Barcelona: Graó

Comentarios

  • Lourdes Montero

    Y sí, colaborar tiene muchos significados, casi tantos como personas y experiencias. Dime como, con quien, en qué situaciones, sobre qué... colaboras y te diré...

    La colaboración como eje básico del asesoramiento... La colaboración en sus distintas facetas... Las facilidades y dificultades de la colaboración... Puedes hacer de todo ello un objeto de conocimiento. ÁNimo

    Lourdes

  • Andrea Fernández Fernández

    Hola patri, me parece muy interesante lo que acabas de poner en tu blog. Las primeras clases de asesoramiento fueron destinadas a contextualizar el asesoramiento. Existen muchos escenarios donde se realizan asesoramiento y es que asesorar implica colaborar con alguien para formarlo, informalo, dar consejo, ayudarlo, guiarlo........

    Pero que competencias, habilidades, destrezas y actitudes  son necesarias para tener una buena relacion de asesoramiento  ya que actualmente prima un individualismo social y que en muchas ocasiones nos cuesta mucho colaborar y trabajar cooperativamente.

    Un saludo

     

  • Patricia Davila Soto

    Antes de nada, muchas gracias por vuestros comentarios

    Esta mañana, leyendo un trabajo de Paulino Murillo (2004), he recordado esta entrada y me he animado a apuntar algo más sobre la colaboración ya que estoy bastante de acuerdo con lo que en el expone y creo que refleja a la perfección esa necesidad de colaboración entre profesionales de la que tanto hablamos.

    Así, siguiendo a PARRILLA (1998) dice que  "el modo más tradicional de trabajar en la enseñanza, incluso la propia organización de los centros, fragmenta en parcelas profesionales la responsabilidad educativa, situando al docente en una posición que limita su ámbito de acción al aula o a la disciplina que imparte. El contacto pedagógico con otros profesores queda relegado a tareas administrativas y resultan habituales las situaciones en que se suele estar en desacuerdo con el trabajo que realizan los asesores, quienes a su vez, frecuentemente, se encuentran insatisfechos del mismo, sobre todo de la desconexión y la situación de aislamiento con que deben abordarlo. Por otro lado, cuando se trata de asesoramiento que proviene desde el interior del centro, suele aflorar la falta de credibilidad de sus responsables ante el resto de los compañeros"

    Ahora a mi se me plantea una nueva pregunta, ¿estamos tan ocupados pensando cómo introducir innovaciones en las aulas y se nos olvidó introducirlas previamente en la organización de los centros?