Aislamiento del profesorado.

Hoy quiero centrar este post, en hablar sobre el aislamiento y autonomía del profesorado. En una de mis entradas anteriores, comentaba de pasada dicho tema, pero esta vez quiero centrarme un poco más en ello.

Ojeando el libro La construcción del conocimiento profesional docente, de la autora y profesora, Lourdes Montero, se hace hincapié en este hecho por lo que he aprovechado para reflexionar sobre ello.

La verdad, es que si te paras a pensar sobre los profesores/as por los que has pasado a lo largo de toda tu educación, bajo mi experiencia observé que era muy raro ver trabajar dos profesores sobre algún tema concreto, o el simple hecho de pedir ayudar ante alguna situación en el aula. El docente siempre trabaja solo.

¿Por qué esta soledad? La autora del libro en el que me baso, hace referencia a la confusión y similitud que conllevan los términos aislamiento y autonomía. Es cierto. Considero que no existe una clara diferenciación entre ambos, pues muchos profesores relacionan la autonomía en el aula con la intimidad y soledad total.

Además de ya no solo pedir ayuda, les cuesta muchísimo recibir valoraciones externas, por lo que hacer una evaluación voluntaria sobre ellos, es tarea difícil.

Yo tuve profesores que no dejaban que otro profesor entrara en el aula, para grabar por ejemplo, unos segundos de vídeo, sin sonido, de la clase para un vídeo de fin de curso, pues decían que no les gustaba que otras personas les vieran dando clase.

Otro ejemplo de intimidad del profesorado, lo tuve en mis últimas prácticas. Estuve en un centro de formación profesional para adultos. Yo quería realizar evaluaciones sobre la enseñanza del centro y tomé como modelo una clase concreta. Para ello, quería repartir cuestionarios a los alumnos y al profesor para que se evaluaran entre ellos. Le pedí permiso a este último y en un primer momento, cuando dije de evaluar a los alumnos, no puso pega pero, en cuanto dije que quería que los propios alumnos lo evaluaran a él, le cambió la cara. Me dijo que solo me dejaba hacerlo, siempre y cuando yo le decía las preguntas de antemano y él hablaba con el alumnado para que éstos realizaran una valoración positiva. La evaluación en este caso no serviría de nada porque no sería real ni fiable.

Con esto, me seguí dando cuenta, de lo mucho que le cuesta a los profesores, ser evaluados y observados por agentes externos.

En el libro, se recogen dos ideas  que recoge Hargreave sobre las posibles causas de dicho aislamiento:

La primera de ellas, es la de “Déficil psicológico”, asociado con la falta de confianza en sí mismo, la defensividad y la ansiedad.

Y, la segunda, tiene que ver con las condiciones del lugar del trabajo, como por ejemplo la arquitectura del centro, favorecedora del aislamiento, o la “estrategia adaptativa” impuesto por los propios docentes  para poder atender sin distracciones las demandas del aprendizaje de sus alumnos.

Otra posible causa, puede ser la de “Competencia no reconocida” (por Fullan y Hargreaves) en la que el docente pasa toda su carrera sin ningún reconocimiento o valoración.

En mi opinión, estas tres ideas pueden ser acertadas, aunque me inclinaría más por la primera, puesto que la falta de confianza en uno mismo, daría lugar a esa posible “vergüenza” para no dejar entrar a otro profesor en el aula, o a no dejar ser evaluados.

Aunque tampoco entiendo la mentalidad de querer trabajar solo sin pedir ayuda a otro compañero. Para esto, me inclinaría más por la última idea, para la que Marcelo señala, que esa falta de valoración de la carrera docente, lleva a que “los profesores llegan a depender para su propia afirmación como profesor”

Así pues, esta falta de cooperación entre profesorado, el miedo a pedir ayuda, la búsqueda de la intimidad en el aula… ¿son valores que deberían perfeccionarse y fomentarse en la formación docente?

La experiencia una vez más, ha sido un buen reflejo de que la enseñanza de dichos valores, no es la acertada. Considero que sería necesaria la identificación y diferenciación de los términos <aislamiento> y <autonomía> a la vez que potenciar los valores antes señalados.

En mi opinión, la cooperación entre profesores,  trabajo en equipo, respeto, voluntariedad para asuntos como evaluaciones… son aspectos que ayudarían a mejorar tanto la enseñanza como el aprendizaje del alumnado, lo cual no tendría por qué ser factores tan difíciles de conseguir.

 

Un saludo.

Beatriz.

 

FUENTE: Montero, Lourdes (2001) La construcción del conocimiento profesional docente. Rosario (Argentina): Homo Sapiens.