Exigencias al profesorado.


  imagen profesorado.jpg Viendo esta imagen, me viene a la mente una conversación que tuve ayer con un compañero sobre la situación de la educación, en nuestro país.

Todo comenzó con la idea de irnos de España cuando terminásemos los estudios, y buscarnos la vida fuera. Él decía que a lo mejor no era tan buena idea esa de irse, pues muchos países están igual de mal que nosotros. A esto yo le apuntaba que aún así, esos países tienen cosas buenas, como la educación (Haciendo alusión a Alemania o Suecia) y no como en España, donde estamos a punto de tener una nueva Ley Educativa, que sigue sin significar, en mi opinión, un avance hacia la calidad.

Profundizando ya en dicho tema, hice hincapié en la importancia de que el profesor/a tenga una buena formación, pues aunque no es el único “actor principal” para la buena educación, sí considero que juega un papel clave y fundamental en ella, ya que son los responsables de transmitir conocimientos en los alumnos/as además de hacer de éstos personas “pensantes”.

Mi compañero me decía que sí, que me daba la razón, pero que si los padres no se esfuerzan en preocuparse por su hijo y su educación, de nada vale la formación del profesorado.

A esto también le di la razón. Para mí los tres pilares esenciales de la educación son el profesorado, el alumnado y las familias, entre los que tiene que existir un equilibrio, para que de este modo, tanto el rendimiento y aprendizaje del alumno como la enseñanza, sean de calidad.

Pero hay otra cosa que también quise señalar, y de ahí la imagen de este post. Es verdad que yo apuesto por la buena formación del profesorado y que éste no solo se dedique a dar una materia sin más, sino que se interese por sus alumnos fuera del aula pero, algo en lo que discrepo en cierto modo, es en las exigencias, cada vez mayores, que esta sociedad le está exigiendo al docente.

Por un lado, las leyes educativas recogen la importancia de aumentar y aumentar las competencias y conocimientos del profesor, sumadas a las nuevas habilidades tecnológicas y pedagógicas. Y, por otro lado, las familias, exigen que el profesor se encargue de enseñar valores, conductas, ideas, etc. las cuales a mi parecer, son las principales responsabilidades de las familias.

Estoy de acuerdo, como dije, en aumentar competencias, pero hay que tener paciencia pues todo ello no se aprende de hoy para mañana.

Considero que el profesorado necesita cierto respiro y apoyo por parte de la sociedad en general, a la vez que comprensión.

Lo que no puede ser es que un alumno suspenda y al día siguiente se vean noticias de padres que han ido a protestarle al profesor por haber suspendido a su hijo. Hay que concienciarse que las responsabilidades son por parte de todos y no se las podemos adjudicar todas al docente pues: el profesor tiene la labor de enseñar y transmitir, el alumno la de aprender y trabajar y la familia de controlar, enseñar y ayudar al hijo/a.

Un saludo, 

Beatriz.