Reflexión sobre la LOMCE

Aprobada la nueva Ley Educativa en nuestro país, LOMCE, y de este modo, se convierte en la séptima Ley, son muchas las polémicas que se levantan a su alrededor.

De nada sirvieron las numerosas protestas de profesores, alumnos y familias que llevaban a cabo cada día. De nada sirvió darles a entender el inconformismo que presenta la sociedad ante esta ley, pues  al final hicieron oídos sordos, y se aprobó.

¿Realmente, dicha ley supondrá un avance? En mi opinión, no. No puede ser que cada vez que gobierne un partido político elaboren una nueva ley, pues el PSOE ya ha avisado que en cuanto vuelvan a gobernar, construirán su propia ley de educación. Lo que se consigue con esto, es que exista un retroceso en la educación, y no el supuesto avance y calidad que se pretende conseguir y tanto defienden, los políticos de este país.

Cuando nos estamos empezando a acostumbrar a una Ley, que ya ha supuesto numerosos cambios y hábitos, de repente, nos dicen que todo lo hasta ahora construido no vale, y hay que volver a empezar de cero con otra nueva ley. Esto supone un gran caos, tanto para profesores como para alumnos, pues para mí son los principales afectados. Por un lado, al profesorado se le exige de la noche a la mañana, nuevas competencias que adquirir y nuevas técnicas que emplear en el aula y, por otro lado, el alumnado, el principal destinario del sistema educativo, vive cambios muy importantes que nunca van a dejar que éste avance, pues con cada ley, la relevancia  de materias es diferente, las competencias y conocimientos a adquirir también cambian, mientras la selectividad era la meta final para lo que todos estábamos concienciados, ahora hay nuevos planes que la eliminan.

Leyendo un artículo de opinión en La Voz de Galicia, bajo el título,  “¿Estudiantes Españoles? No, conejillos de indias.” El autor Roberto L. Blanco Valdés, manifiesta su desagrado sobre la nueva ley y expone su idea de la manipulación que los políticos realizan en educación. Algo con lo que estoy totalmente de acuerdo y que ya he expresado en esta entrada. El título de dicho artículo, lo considero acorde a la situación que se está viviendo en España. También me gustaría resaltar una cita que el autor muestra:

 “El mejor modo de no saber nada, es aprenderlo todo a la vez”  George Sand.

Dicha reflexión no la conocía y considero que refleja la escuela de hoy, y por lo visto, la del mañana. Caracterizada en gran medida por una enseñanza-aprendizaje masificada y nada individualizada, en la que hasta ahora solo importa el dar todo el contenido estipulado, conllevando a que el alumnado, solo memorice éste hasta el examen, sin reflexionar ni aprender el por qué de las cosas.

A mayores de esto, se le suma la crisis económica que estamos viviendo, en la que como he dicho en numerosas ocasiones, la educación es el último peldaño de la escalera, en donde las palabras <inversión> y <educación> no van en la misma frase, por lo tanto obtenemos: recortes en recursos materiales, personales y funcionales dentro del sistema educativo. Pero como señalaba Wert en una entrevista, la cual ya mencioné en otra entrada:

 “En realidad, no es que un gobierno invierta más en educación y así tenga mejores alumnos y luego trabajadores más productivos, sino que si mejora el rendimiento de los estudiantes de un país, aumentará su crecimiento económico, lo que es crucial porque permite recortar inversión en educación y al mismo tiempo que mejore el rendimiento de los alumnos”.

               

Centrándome en la LOMCE, me preocupa ver como se le da importancia a las evaluaciones externas y se modifican las funciones y competencias del director, pudiendo este gestionar, en cierto modo, los recursos humanos de su centro y no existe un apartado específico para el profesorado y su formación. Lo único leído en relación a éste, es que para alcanzar el fin de dicha ley, se “revestirá asimismo especial importancia la futura ley del estatuto de la función pública docente, cuyo objetivo principal será la tan necesaria dignificación de esta profesión, y que regulará elementos nucleares entre los que destacan el acceso a la función pública, la carrera, la provisión de puestos de trabajo, los derechos y deberes, la formación del profesorado, o la necesaria consolidación y refrendo de la autoridad del profesor, entre otros ”

Considero que el profesorado es un actor clave en la educación y no veo que la LOMCE, haga referencia a la importancia de tal rol, pues su formación es crucial para alcanzar el supuesto objetivo que persigue dicha ley: alcanzar la calidad educativa.

Con todo esto, me pregunto, ¿Cómo será la escuela de aquí a unos cinco o diez años? ¿Cómo serán las aulas? A mi parecer, aquellos que se incorporen por primera vez al sistema educativo español y aquellos muchos que permanezcan en este, verán algo parecido a esto: Predominio de escuelas privatizadas, escuelas públicas con estructuras y recursos mínimos, aulas masificadas, profesores/as desmotivados y cansados, poco apoyo al aprendizaje del alumno (pues si presentas dificultades de aprendizaje en materias como lengua y matemáticas, se repite curso), aprendizaje globalizado, entre otros.

Sinceramente, espero que algún día pueda ver  una ley, que realmente se preocupe en responder los intereses y necesidades de los alumnos, a la vez que de la comunidad educativa en general. De este modo, se dejaría a un lado, leyes y partidos políticos que tienen como objetivo principal, mejorar los resultados académicos de cara el exterior, interesándose únicamente en la imagen, a la vez que se acabaría con las manipulaciones en educación que ejecutan los partidos políticos, según estén éstos en el poder.

 

Para más información sobre el artículo mencionado, os dejo el siguiente link: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2013/05/19/estudiantes-espanoles-conejillos-indias/0003_201305G19P16993.htm

 

Un saludo,

Beatriz.