Teorías del aprendizaje

 

Falto de inspiración para escribir unas de las últimas líneas de este blog decidí buscar alicientes externos. Rehusé de buscar noticias sobre tecnología en el buscador sempiterno que de tantos embrollos nos libera. Algo nervioso debido a mi nula capacidad de creación me puse a dar vueltas por la casa. Buscaba estímulos. Encendí el Facebook y hablé con la gente, visité la web de Marca esperando un milagro del Celta en su lucha por la permanencia en la primera división… y así hasta que pasaron dos horas. Nada. Encefalograma plano.

De pronto mi madre entró en casa después de su paseo vespertino de domingo. Intentando que mi cerebro empezase a fluír busqué el diálogo con ella. Nada especial, lo que surgiera. Mi madre se da a ello. Quizás así se me encendiese la bombilla. De facto, lo conseguí.

La conversación giró entorno a las distintas formas de aprender y comunicarnos entre nuestras generaciones.

Mi madre nació en enero del 59. Sí, ese tiempo tan revolucionario allá por el Caribe. Entretanto, la Galicia franquista se educaba en pobres escuelas “subterráneas” que ni siquiera tenían un registro oficial en el antiguo Ministerio de Instrucción. As nosas queridísimas Escolas de Ferrado.

Sin embargo, ella tuvo la gran suerte de poder disfrutar de una de las pocas escuelas públicas que la Ley Moyano había conseguido instaurar en la difícil orografía gallega. Allí, todo el acceso al conocimiento se limitaba a un libro-enciclopedia en el que se aunaban todos los contenidos  instrumentales, formativos y complementarios, que era como así se clasificaban en el currículum bajo la imperante Ley de Instrucción primaria del 1939.

 

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La metodología didáctica que reinaba por aquel entonces se delimitaba a la memorística. Todo el conocimiento al que podían acceder los pupilos que allí se hacinaban no traspasaba las barreras de la enciclopedia Álvarez. La posibilidad de indagación fuera de aquel tocho era nula. La única base de datos a la que se podía acceder era "la única base de datos". ¿Geografía? ¿Historia? ¿Matemáticas? ¿Gramática? Todo. Todo lo que no salía en la Álvarez no existía y no había medios para contradecirlo.

Hoy en día tenemos internet, bibliotecas, prensa y muchos más vínculos que conforman un horizonte de recursos mucho más amplio. Eso a lo que llamamos Entorno Personal de Aprendizaje.

¿Ventajas? Todas. ¿Inconvenientes? Muchos.

Cuanto mayor sea la cantidad de información, mayor será la dificultad para gestionarla. Antes, en la escuela de mi madre, no existían recelos acerca de si la fuente de la que provenía esta u otra afirmación era fidedigna porque solo existía una.

Sin embargo, hoy tenemos a nuestra disposición una infinidad de información sobre cualquier temática que nos interese. Vivimos en lo que se llama, la Era de la Información.

Y de todo esto nos habla el conectivismo, que es a donde quería llegar. Estamos sometidos a miles y miles de terabytes de información. Cualquier persona con un mínimo de curiosidad intelectual, tecleará de inmediato. Ya sea en su smartphone, tablet o PC. La respuesta, en milésimas de segundo.

Es así como el conectivismo busca explicar el efecto que la tecnología ha tenido sobre la manera en que actualmente vivimos, nos comunicamos y aprendemos.

Las posibilidades de los mass media nos permiten, a diferencia de antaño, aumentar cada vez más nuestro estado actual de conocimiento. Así, el reciclaje de la información toma también un valor importante ya que la continua y vertiginosa construcción del conocimiento es proporcional a la obsolescencia del mismo. Un día se crea una solución para X problema y al cabo de unos pocos meses se invalida por una mejor.

Todo esto se debe a las redes de conocimiento que se crean entre el individuo y las demás conexiones que establece en su entorno. Internet, redes sociales, foros, conversaciones con amigos, familia, escuela, sociedad… De este modo, se fomenta una retroalimentación creando un conjunto de redes del saber al más puro estilo Illichiano.

Hoy es posible acceder a toda aquella información que más nos incumba. Mediante internet, por ejemplo, podremos poner a disposición de nuestros alumnos un sinfín de oportunidades para que aprendan sin encorsetamientos curriculares. Es lo que Decroly acuñó como Centros de Interés y es, sin duda, la tendencia hacia la cual debemos remar en la futura pedagogía. Un conocimiento más autónomo, en donde el centro de interés no sea el profesor sino el alumno, decidiendo este en cada moemento qué es lo que le interesa aprender para su proyecto de vida. Sin duda, un aprendizaje mucho más emancipador.

En definitiva, y salvo perogrulladas tecnócratas al servicio de la industria y la productividad, creo que las posibilidades de acceder a la cultura de forma autónoma son mucho mayores en mi escuela que en la de mi madre. Lo importante es aprender a gestionarlas.

Os dejo con una cita de Siemens, precursor de la teoría conectivista del aprendizaje y que resume brevemente la esencia de este texto:

 

"Saber cómo y saber qué están siendo complementados con saber dónde (la comprensión de dónde encontrar el conocimiento requerido)"

 

Un saludo!

 

Fuentes:

 

Iván IllichLa sociedad desescolarizada (Madrid, 1985)

 Siemens, George (2004). Conectivismo: Una teoría de aprendizaje para la era digital

http://es.wikipedia.org/wiki/Conectivismo

Comentarios

  • MartaValcarcelRubinos

    Qué razón tienes, sobre todo me quedo con la frase de "Cuanto mayor sea la cantidad de información, mayor será la dificultad de gestionarla", realmente yo creo que es un gran avance disponer de mayor base de datos, sin embargo eso conlleva a lo que tú dices, hay que saber gestionarlos. Yo también he teniedo conversaciones de este tipo con mis padres, ellos siempre me insinuan lo afortunados que somos, cuando podemos saber de tanto y desde tantas partes. Y así lo creo yo también, pero también opino que a veces nos saturamos de información y nos desconcertamos cuando pensamos que una información es verídica y luego resulta cambiar en función de quién la cuente, como pasa con algunos medios de comunicación.

    Muy buena entrada Martín. (:

  • Yurena Fernandez

    Muy grande Martín! Totalmente de acuerdo ya lo sabes, me recuerda mucho, aunque enfocado de una manera totalmente diferente a mi entrada del otro dia acerca de las desventajas del exceso de información. Tenemos que ser consicnetes de que además de las grandes ventajas que nos ofrece, nos crea también grandes problemas, por ello debemos intentar buscar un medio para evitarlo, quizá un punto intermedio. 

    Muy buena entrada, si hasta para esto tu madre es maja! 

  • Martín Fernández Pérez

    Jajajaja. Mi madre es majísima ya lo sabes, en verano caerá otra lasaña desas que te encantan... XDD
    Pues sí, es muy difícil manejarse entre tanta información. Panfletos, periódicos, páginas web, wikis, enciclopedias... cual escoger? Sin duda, debemos de aprender a manejar más de una fuente a la hora de querer indagar sobre cualquier tema o ámbito. Después será conveniente contrastar y analizar las publicaciones al respecto desde una postura crítica... algo muy olvidado en la escuela y cada vez más, sobre todo con las ganas que tienen algunos políticos de matar a la filosofía, materia importantísima para enseñar a pensar y reflexionar críticamente. Basta ya de memorizar y reproducir! 

  • Martín Fernández Pérez

    Por cierto Marta, la respuesta también vale para el tuyo!! Tus padres seguro que también son muy majos ;) jajaja
    Besooos 

  • Sergio Rodriguez Diaz

    Interesante entrada.

    "Sin embargo, hoy tenemos a nuestra disposición una infinidad de información sobre cualquier temática que nos interese. Vivimos en lo que se llama, la Era de la Información."

    Si, mais desgraciadamente habitualmente esa información se usa para cousas como poñer fotos de gatitos ou citas pueriles de Paulo Coelho. 


    "La metodología didáctica que reinaba por aquel entonces se delimitaba a la memorística."

    Hoxe coido que a cousa non ten cambiado demasiado. No noso Grao, por exemplo, creo que en torno ao 90% de avaliacións que fixemos terían sido superadas por un disco duro conectado a un bolígrafo.

    Mais como dis hai moitas posibilidades, a cuestión é facer uso das mesmas para cambiar a situación na que nos atopamos.