"Webased training" La formación basada en la red.

   En líneas generales podemos decir que la formación basada en la red, es una modalidad de enseñanza que utiliza las diferentes posibilidades de la tecnología web (navegadores, hipertextualidad…) para presentar y distribuir información. Una de las características más destacables de la formación basada en la red, es que esta puede distribuirse en todos los sitios donde llega la red. Cabe destacar también el atractivo que esta vía de aprendizaje nos proporciona a través de la estimulación de los recursos multimedia. Aquí os dejo una imagen de un cuadro comparativo de la formación basada en la red y la presencial tradicional.

 

Formación basada en la red

 

    En cuanto he leído las comparativas, las he identificado con lo que estamos haciendo aquí, en el Stellae. Puede ser el ejemplo más práctico y cercano que podemos tener ahora mismo en común todos. Ya que nos fundamentamos en la red, para formarnos o para completar cualquier información bibliográfica, además de hacer uso de los recursos multimedia. Sin embargo  me gustaría hacer mención especial a que cumplimos el hecho de llevar nuestro propio ritmo de aprendizaje.  Este me parece el requisito formativo más interesante, ya que no estamos acostumbrados a esta flexibilidad. Realmente no es fácil, ya que demostramos de otra forma a la que estamos acostumbrados, el cómo y el qué vamos aprendiendo.


   Al igual que hemos conocido en clase y muchos de vosotros habéis ido desarrollando en vuestros blogs, también se pueden mencionar la función de los llamados MOOC (Massive Open Online Courses). Para ir completando lo que todos entendemos por los mismos, presento este vídeo, que me ha aclarado dudas ante este fenómeno.

 

 

   El MOOC por lo tanto cumple los requisitos de formación basada en la red, que en la imagen presento. Como confirma la interlocutora, se tratan de cursos on-line, donde no se condiciona el aprendizaje del alumno en función de donde esté, sino de que este disponga de conexión a Internet, también son masivos, públicos y gratis lo que atrae al usuario potencialmente.  Sin embargo como sabéis tienen altos índices de abandono, lo cual es contradictorio con la motivación que supuestamente debe proporcionar, quizás esto tenga que ver con el compromiso, es decir, no estamos igualmente comprometidos con una obligación por la que por ejemplo pagamos, que por algo que no es obligatorio y no estamos totalmente condicionados a hacer. Otra vez se recalca aquí, la formación actitudinal hacia estos medios formativos que tanto pueden enriquecer nuestro PLE.


    Con todo ello vamos siendo un poco más conscientes de la importancia de la llamada alfabetización digital e informacional (ALFIN) para generar actitudes y saberes. Pero antes de comenzar a formar tenemos que tener claro a qué tipo de competencias nos enfrentamos; según Uribe-Tirado (2011), sus diferencias se pueden entender así:


 “Competencias Digitales o Informáticas: Conocimientos, habilidades y actitudes que posibilitan a las personas o grupos a utilizar de manera eficiente y eficaz, crítica y ética, las tecnologías de la información y la comunicación -TIC-, como medios para acceder a información de carácter académico, científico, profesional, laboral, cultural, político, social, de entretenimiento, etc. e interactuar con objetos/recursos/espacios de aprendizaje mediados por TIC. Estas competencias interrelacionan el uso de computadores, programas de software, herramientas y servicios de Internet, redes, plataformas virtuales de aprendizaje, entre otros. La adquisición de estas competencias implican los procesos enseñanza-aprendizaje que buscan facilitar lo que se ha denominado alfabetización digital, alfabetización tecnológica o alfabetización informática.


Competencias Informacionales: Conocimientos, habilidades y actitudes que posibilitan a las personas o grupos a utilizar de manera eficiente y eficaz, crítica y ética, la información que facilitan las TIC y otras fuentes impresas, visuales, sonoras y demás (multimodal-multialfabetización), con el fin de generar conocimientos académicos, educativos, investigativos, laborales, profesionales, económicos, políticos, sociales, culturales, etc. Estas competencias interrelacionan los procesos de búsqueda, localización, selección, recuperación, organización, evaluación, producción y divulgación de información. La adquisición de estas competencias implica a los procesos enseñanza-aprendizaje que buscan facilitar lo que se ha denominado desarrollo de habilidades informativas, alfabetización en información o alfabetización informacional. (Uribe-Tirado, 2011).”


    En definitiva, surgen nuevas oportunidades de gestionar nuestro aprendizaje a través de la red, sin embargo  también se establecen nuevas necesidades y competencias necesarias para su oportuna gestión. Personalmente, confío en el progreso en cuanto a que se estime que para beneficiarnos de una base formativa tan amplia como la red, es necesario saber a lo que nos enfrentamos.


Fuentes:


Cabero, J. y Gisbert, M. (2005); La formación en Internet. MAD, S.L. Sevilla.

(Consultado el día 26/05/2013)
http://eprints.rclis.org/16931/1/Uribe%20Tirado,%20A.pdf (Consultado el día 26/05/2013)