Aprender a conocer y Aprender a hacer

Seguro que a estas alturas ya todos hemos escuchado hablar sobre estos aprendizajes. Desde el comienzo de la carrera de Pedagogía, hemos tratado en varias materias este tópico. Por ejemplo, que forman parte de los cuatro pilares de la educación (Delors, J. 1996) y que deben formar parte del currículum escolar en todos sus niveles.

Podemos decir que estos aprendizajes van de la mano, y lo que buscan es despertar la curiosidad intelectual del alumno, estimulando el sentido crítico y descrifrando la realidad, pudiendo adquirir de esta manera una autonomía de juicio. Así, cuando el alumno sea capaz de interiorizar todos estos aspectos, podrá poner en práctica sus conocimientos con una mayor facilidad.

Asimismo, con estos aprendizajes se pretende que las personas puedan ser lo más autónomas posibles en lo que se refiere al desarrollo de sus habilidades y actitudes, y también que puedan adaptarse al mercado laboral, que en la actualidad, al igual que la sociedad, se encuentra en constante cambio.

Todo esto es muy positivo, y ha sido tratado en un sin fin de conferencias educativas, en las que todos abogan por estos aprendizajes de cara al desarrollo tanto académico como profesional de las personas, pero si nos paramos a revisar las formas de enseñanza y evaluación, lo cierto es que muy pocos profesores aplican estos métodos en las aulas.

Mediante el trabajo que estamos llevando a cabo en esta materia, más concretamente este blog, se puede decir que estamos aplicando una metodología que nos permite desarrollar este tipo de aprendizajes, que a su vez implica la reflexión y la puesta en marcha de nuestras habilidades metacognitivas.

Personalmente puedo decir que aunque no es fácil utilizar esta metodología, el desarrollo del trabajo autónomo, la reflexión y crítica de los textos realizados, entre otras cosas, son aspectos que nos ayudan a mejorar nuestra expresión escrita y la forma de posicionarnos ante determinadas circunstancias.

Finalmente decir, que la búsqueda y análisis de información, el contraste entre diversas posturas, que implica la lectura de diferentes puntos de vista y la crítica personal, etc., son habilidades que debemos manejar, y que a partir de trabajos como este, podemos comenzar a construir esas bases que nos van a permitir ir creciendo a nivel intelectual, y nos van a permitir tener una mayor seguridad a la hora de expresar nuestro punto de vista y defenderlo con una solidez marcada por el análisis riguroso y la continua reflexión de los hechos.

Bibliografía consultada

- Delors J. (1996). Los cuatro pilares de la educación. En La Educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI (pp.91-103). Madrid: Santillana/UNESCO.