Fugacidad cotidiana

Viajando en el tren camino a Santiago me paro a ver a los diferentes viajeros, y me percato de que muchos de ellos están viendo series, películas, realizando trabajos (mi caso), o simplemente escuchando música, cada uno viendo una serie, película…cada uno con diferentes gustos, en sus portátiles, en sus tablets… exprimiendo la hora y media que tardamos en el trayecto entre Vigo y Santiago. Observando todo esto. Evidentemente la tecnología está ganando una posición rutinaria en nuestro día a día, en cualquier lugar podemos disponer de cualquier aparato, y conseguir la respuesta que queremos en cuestión de segundos, es algo habitual, aparentemente esto son todo ventajas ya que ¿Qué va a tener de malo obtener lo que quieres en el momento y lugar que elijas? Reflexionando sobre esta cuestión y en base a una mención realizada en clase sobre este tema quiero citar, lo que para mí se está convirtiendo en una pérdida humana (a riesgo de que me tachen de romántico). Hablo de la fugacidad con la que todo está llegando y al momento olvidándose.

Con esto me remonto a la época dónde la tecnología e internet no tenía tanta relevancia,  a esos sentimientos de pertenencia y de disfrute con cualquier tipo de cosa, ya sea un disco, o ese libro que tenías que seleccionar entre 5 de tus opciones ya que no podías escoger los 5, y ya no solo eso sino refiriéndonos también a la televisión o al cine,  ¿quién no se volvía loco esperando una semana para ver el capítulo de su serie favorita? o quién no desesperaba aguardando a que esa película que no pudo ver en el cine llegara al videoclub?. Eso sí, esa espera valía la pena porque cuando llegaba ese momento nos comíamos la pantalla, las hojas o ‘’quemábamos’’ el  botón de repeat de nuestro discman. En cambio hoy en día, sobre todo en los nativos digitales, se observa en la sociedad un sentimiento de fugacidad de las cosas que hace todo mucho más frívolo. Ese comportamiento tan instaurado hoy en día de querer las cosas instantáneamente para pensar ya en la acción posterior hace, en mi opinión, que todo adquiera una apariencia mucho más fría y austera. Este hecho que poco a poco está ganando la ‘’invisibilidad’’ entre la sociedad, y por lo tanto su establecimiento dentro de las conductas sociales hace que sea algo en lo que nadie se para a pensar.

Esta instantaneidad desemboca en una actitud de aburrimiento o ‘’cansancio prematuro’’  ante cualquier cosa que nos requiera demasiado tiempo, queremos el fruto antes de plantar el árbol, lo que hace, como salió en un buen ejemplo en clase cuando se nombraba (creo que fue Keko quién lo dijo) que este compañero dudaba si subir un artículo a la red social Facebook por ser demasiado extenso ya que creía que la gente no lo iba a leer, o en otro ejemplo que se dio refiriéndose a los diferentes vídeos publicados o en el cine, donde se observan cambios de planos constantes y variedad en los lugares de rodaje, todo para que el receptor y ciudadano actual se entretengan con lo que está viendo.

En definitiva (que me pongo a reflexionar y no paro) que, si hay algo que echo en falta de toda esta velocidad y fugacidad con la que las cosas ocurren es paradójicamente todo lo contrario, la lentitud y la espera con su posterior satisfacción,  creo que es una reliquia que se está perdiendo debido a la fugacidad con la que una cosa substituye a la otra, y pienso que la tecnología no tiene porqué ser cómplice de este suceso, asique lo dicho keep calm and enjoy the technology

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