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¿Hacia dónde debemos dirigir la formación del profesorado en las TIC en una era principalmente tecnológica?

Después de revisar mis anteriores entradas y observar qué contenidos o conocimientos se quedaban fuera de mi propio proceso de aprendizaje y reflexión en la materia de Tecnología Educativa, me di cuenta de que había un tema que es ciertamente transversal en la materia y que debería ser un eje principal en nuestra formación como pedagogos, dentro del ámbito de las competencias de formador de formadores, las cuales forman parte de el currículo y programa base de nuestra formación en la carrera. En este sentido, al hablaros anteriormente de la necesidad de “nuevas alfabetizaciones en la escuela”, y del papel tan fundamental que tienen todos los docentes en este sentido, encontramos uno de nuestros roles esenciales como pedagogos/as, los cuales son la formación del profesorado en TIC. Asimismo, no sólo nuestro campo se sitúa en la propia formación, sino en la investigación de este aspecto, existiendo pedagogos especialistas que se ocupan de este ámbito para su propio oficio profesional. Personalmente, creo que es necesario, contextualizar la necesidad de la formación del profesorado en el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, aunque, he de concretar, que muchos de estos aspectos ya me he referido a ellos en mis anteriores entradas, debido a que como dije, es un tema transversal en la materia, lo que se refleja claramente en que ocupa mucha de nuestras entradas en la reflexión de nuestro aprendizaje personal en la materia de Tecnología Educativa.

En este sentido, la entrada en una era tecnológica nos ha convertido en agentes subsidiarios de la misma, por lo que el sistema educativo debe hacer frente a estos avances de la forma más eficaz que sea posible, para que los educandos que formen parte de él en el futuro, puedan utilizarlas en su vida cotidiana no sólo como un complemento más de ocio o de trabajo, sino que aprendan a emplear las tecnológicas para su uso crítico dentro del aprendizaje, enseñándoles a establecer relaciones con otros conocimientos que las nuevas tecnologías nos ofrecen en la actualidad y, con ello, no sólo el consumo de información y conocimiento, sino también en su producción, compartiéndolo con otras personas que puedan estar interesadas en el mismo para su propio aprendizaje personal.

A este respecto, como sabemos, las nuevas tecnologías en el aula, en muchos casos, no han contribuido a una mejora del conocimiento de los alumnos, sino que más bien se han introducido como un complemento más de la enseñanza propiamente tradicional. Esto, nos lleva a pensar directamente, en la necesidad de un diseño didáctico acorde con las necesidades actuales del alumnado y a unos objetivos formativos determinados acordes a este ámbito. Por otro lado, debo concretar que estas necesidades específicas del alumnado en TIC y su progresiva incorporación de las mismas en los procesos formativos de la escuela se derivan según Cebreiro (2007), en primer lugar, por las demandas económico-empresariales que requieren una preparación científica para asumir los cambios tecnológicos que se están produciendo y, por otro lado, por la necesidad de adaptación de la escuela a las nuevas circunstancias de la sociedad actual.

Como sabemos, en la actualidad, múltiples dotaciones tecnológicas llegan a nuestras escuelas con el objetivo de mejorar la motivación de los alumnos en el aprendizaje, favoreciendo la atención a la diversidad. A este respecto, podemos situar por ejemplo, las pizarras digitales, o los recursos interactivos multimedia (como vimos anteriormente, el JClic), además existen también tablets pc, o metodologías por las que apuesto firmemente como pedagoga, como pueden ser las Webquest, las cuales se centran en ver un tema de actualidad, dándoles el profesor recursos en internet para que puedan indagar sobre ese tema (convirtiéndose en un verdadero mediador de conocimientos educativos) y el alumno reflexione sobre las mismas, teniendo en cuenta los elementos siempre de su propia experiencia, pueda ser capaz de producir y reinterpretar el conocimiento. Esto, como dije, nos lleva a una perspectiva conectivista e incluso constructivista del aprendizaje, teorías que deberían ser los caminos principales por los que se guíen los docentes en nuestras escuelas. Por otra parte, la introducción de estos recursos tecnológicos ha hecho que cambie el rol del docente, ya que requiere de un papel más dinámico de éste en la facilitación de los aprendizajes y no tanto en la simple transmisión de contenidos, propios del profesor de la escuela tradicional. Además,con la introducción de las TIC en el aula para el proceso formativo en su conjunto, el profesor se convierte no sólo en una figura que media los conocimientos, sino también debe ser un guía de estos en el uso de estos medios, potenciando en los mismos una actitud activa en su propio proceso de aprendizaje, además de enseñar a los educandos recursos y medios de selección de información, siempre dentro de una actitud crítica de los conocimientos y del uso de los mismos para su propio aprendizaje personal. De forma semejante, Del Moral (1998) sitúa los nuevos roles que los docentes deben adquirir en este nuevo entorno de aprendizaje mediado por las TIC, los cuales son:

  • Diseñador de situaciones mediadas
  • Facilitador del aprendizaje
  • Generador de habilidades de asesoramiento
  • Propiciador de transferencia de mensajes

Y bien, antes de introducir concretamente el tema de la formación del profesorado y las TIC, debo hacer referencia a su importancia no sólo debido a las necesidades actuales dentro de una era tecnológica, sino también la propia indefensión de los docentes al sentirse, muchas veces, no capacitados ni formados para la introducción de los procesos de enseñanza con TIC en el aula. A esto se le suma, que admiten que no han tenido una verdadera cualificación a lo largo de sus estudios, para incorporarlas a su práctica profesional dentro de la docencia. Esto nos lleva a partir de cuatro puntos fundamentales, para que los profesores integren correctamente las TIC en el aula: por un lado, que tengan facilidad de acceso a las mismas, es decir, la accesibilidad como un factor clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje; por otro lado, que tengan una diversidad de contenidos digitalizados de calidad puestos a disposición para su fácil incorporación; además, fundamentalmente, que estén capacitados y formados para su utilización e incorporación; y por último, que las estructuras organizativas de los centros favorezcan su aplicación.

Paradoja de la formación TIC del profesorado A estos puntos, obtenidos de mi webgrafía, yo, personalmente, aportaría más formación no tanto en cómo funcionan sistemas operativos, o cómo emplear una pizarra digital en el aula, sino también como emplearla para que el alumnado sea el sujeto activo de su propio aprendizaje. Esto nos lleva, a la enseñanza de las teorías del aprendizaje y a la psicología/social/del desarrollo, a recursos didácticos que propicien aprendizajes a este respecto y a una formación que guíe a los profesores en cómo deben enseñarles a sus alumnos a ser más críticos con la información que seleccionan e incluso consigo mismos, ya que sin una formación adecuada y oportuna, la sociedad nos lleva indirectamente a aceptar dicha información y conocimientos por los que normalmente nos regimos, aceptándolos sin discusión ninguna. Es en este sentido, donde oportunamente creo que la escuela, y la formación en TIC de los docentes, juega un papel fundamental, ya que sin la correcta formación y capacitación de los mismos, los educandos no podrán obtener las capacidades críticas, así como las cognitivas y metacognitivas oportunas dentro del proceso de aprendizaje, y por lo tanto, no serán capaces ni de comprender su aprendizaje y retribuirlo para posteriores situaciones, y mucho menos de poder evaluarlo desde una perspectiva crítica del conocimiento.

En fin, ¿todo esto a que me lleva?, pues a la formación, a la formación del profesorado en grandes ámbitos olvidados como los que cité anteriormente, y en el estudio que nos ocupa, en la formación de las TIC en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es aquí, donde debo hacer referencia a diferentes ámbitos que autores sitúan como primordiales en la formación en este campo de los docentes y a mi propia reflexión personal en este asunto.

En este sentido, debo situar en primer lugar que muchas de las dimensiones que cité anteriormente para la formación del profesorado en las TIC, las considero más que oportunas dentro del panorama actual (perspectiva crítica del conocimiento, teorías del aprendizaje), por lo que no sólo me sitúo en aspectos meramente instrumentales de funcionamiento de los recursos digitales sino en contenidos propiamente pedagógicos, a los que debo unir también estos técnicos, además de los de gestión escolar (su uso en la administración del centro) y los de desarrollo profesional (habilidades para que los incorporen reflexivamente en su práctica docente). A este respecto, después de mi indagación en los posibles contenidos que deben formar parte de la formación del profesorado en TIC, me he encontrado con una multiplicidad de estándares, entre los que destaco los propuestos por la Sociedad Internacional para la Tecnología de la Educación (ISTE), los cuales han servido como guía y medida comparativa para los distintos programas educativos en la formación del profesorado en tecnología educativa. En concreto, los estándares propuestos han sido: operaciones y conceptos tecnológicos, la planificación y el diseño de los entornos y experiencias de aprendizaje, la enseñanza, el aprendizaje y el plan de estudios (fomentando estrategias que favorezcan el aprendizaje de los alumnos con la tecnología como la reflexión, la creatividad...), evaluación con la tecnología, productividad y práctica profesional y, por último, aspectos sociales, éticos, legales y humanos. En general, creo que abarcan completamente los aspectos que antes citaba que consideraba fundamentales personalmente en la formación en TIC del profesorado, pero también tendríamos que analizar cómo se dan estos aspectos, en cuánto tiempo, y cuál es el verdadero programa que se está llevando a cabo en la actualidad (por ejemplo, en nuestro país) con respecto a este ámbito, ya que como dije anteriormente, éste sólo es un estándar de comparación de programas. El verdadero propósito, en este sentido, y por el que considero de verdadera importancia a estos estándar, es dar un marco propio sobre el que actuar y mejorar la educación en su conjunto, y propiamente en la formación de los docentes en las TIC.

Además de estos contenidos que se deberán atender propiamente en la formación del profesorado, he de situar como un papel relevante, el de la comunicación. Como conocemos, las redes facilitan el proceso comunicativo y el acceso a la información a través de servicios como los incluidos dentro de la denominada Web 2.0 (blogs, marcadores sociales, etc). Estos servicios lo que provocan es un fomento de la convivencia entre los individuos de una determinada red (por ejemplo, docente y alumnos) sobre problemas que tengan. De esta manera, considero también un papel fundamental el del docente en este proceso comunicativo mediante las redes, como mediador tanto del conocimiento, como propio tutor y colaborador en la resolución de los problemas que los alumnos tengan en su proceso de aprendizaje. Además, como sabemos, esta web 2.0 ha permitido grandiosas iniciativas educativas (blogs, campus virtuales...) que facilitan al alumnado el acceso a los conocimientos con más calidad, y de una manera más globalizada atendiendo a los recursos didácticos digitales que el profesor les media y los propios que ellos encuentren interesantes para realizar una determinada tarea o contribuir a su propio conocimiento y experiencia de aprendizaje. Por ello, y en general, el profesor que se necesita dentro de un sistema educativo como el actual, es de un profesor 2.0 que tenga, múltiples competencias en materia tecnológica educativa, como pueden ser las siguientes:

Competencias tecnológicas a tener en cuenta en la formación del profesor 2.0

Para terminar, y después del tratamiento de este tema en concreto, creo que pude dejar ver a lo largo de mi discurso la importancia que le concedo a la formación en TIC del profesorado, ya que a lo largo de mi propio proceso de aprendizaje en el sistema educativo nunca he tenido un verdadero docente que me sirva de guía, ni me proporcione recursos digitales que completen mi aprendizaje, ni mucho menos que me ayude a conectar conocimientos, intentando que adoptemos una posición crítica de los mismos. Es imperante, por lo tanto, la necesidad de un profesor capacitado en el uso de las nuevas tecnologías dentro del proceso de enseñanza aprendizaje no sólo como un recurso motivador más, si no como un elemento que sirva en la contribución de un aprendizaje que se configurará a lo largo de toda la vida de las personas. En este sentido, creo que todas las claves sobre las que he reflexionado a lo largo de este discurso pueden ser fundamentales en esta formación de los docentes, además de aportarme personalmente nuevos recursos en la defensa de la formación de los docentes en este campo, ya que carecía de bastantes de ellos.

Webgrafía

http://www.sav.us.es/pixelbit/pixelbit/articulos/n31/n31art/art319.htm [Consultado el 29/05/2013]

http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3403432.pdf [Consultado el 29/05/2013]