Asesoramiento vs Orientación

Hasta ahora he estado ampliando nuestro conocimiento acerca del asesoramiento. Sin embargo, en medio de toda la explosión de conceptos extraídos en el aula, una duda surge: asesoramiento vs orientación. ¿Es lo mismo orientar que asesorar? ¿Dónde se separan los caminos de estas dos prácticas?

Este es un tema realmente confuso por eso me dispongo a hacer un alto en el camino para aclarar lo máximo posible esta duda. En primer lugar, es necesario saber con exactitud a que nos referimos cuando hablamos de ambos conceptos, por tanto, voy a dar una definición de cada uno.

En el caso de orientación, Bisquerra (1998) lo define como  “Proceso de ayuda continuo y sistemático, dirigida a todas las personas, en todos sus aspectos, con objeto de potenciar el desarrollo humano a lo largo de toda la vida con la implicación de los diferentes agentes educativos y sociales”.

En el caso del asesoramiento,   Escudero entiende este (desde el punto de vista educativo) como  "un proceso de prestación de servicios a las escuelas y a los profesores por parte de determinados especialistas o expertos en diversos ámbitos disciplinares o programas específicos, ya sea desde instancias privadas o, lo más frecuente, desde estructuras organizadas y legitimadas por la administración educativa correspondiente" (Escudero, 1992, p.54).

Simplemente echando un vistazo a estas definiciones y reflexionando acerca de estas podemos extraer ciertas similitudes y diferencias de ambas prácticas. Por ejemplo, observamos que, en ambos casos, se trata de un proceso de ayuda y apoyo o que, tanto para ejercer la actividad de asesorar como la de orientar, es necesario expertos con un conocimiento específico en dichos ámbitos.

 Sin embargo, por el contrario, extraemos una idea que diferencia a  ambas, y es que mientras que la orientación va dirigida a las personas de forma directa con implicación de familia, profesores y demás agentes educativos y sociales; el asesoramiento va dirigido a escuelas y profesores tomando aquí los agentes educativos mayor protagonismo y actuando el asesoramiento, por tanto, de forma indirecta con el “cliente” (alumnado).

Por tanto, podemos decir que existen puntos del camino donde estas dos prácticas se separan pero también trayectos de este en el que se vuelven a unir. Y es que, en cierta manera, no se puede hablar de asesoramiento sin referirnos a la orientación. ¿Y por qué? Pues desde el principio del camino tenía claro que el asesoramiento formaba parte de algo más grande que no se podía observar a simple vista sino que se necesitaba indagar, aprender, avanzar,... Aquí tenemos un nuevo avance en nuestro aprendizaje y es que el asesoramiento, al fin y al cabo, forma parte de la tarea de orientar, o dicho de otro modo, la tarea de orientar implica la de asesorar.

Estas, por tanto, son algunas de las conclusiones que, como podemos observar, se pueden extraer de las definiciones y que ayudan a complementar lo dicho en clase. Sin embargo para responder más ampliamente a las preguntas planteadas al principio de esta entrada, os remitiré a la segunda tarea grupal planteada en clase donde se trabajan estos aspectos.