Habilidades sociales y asertividad

El herrero necesita una forja, el albañil no puede hacer nada sin una paleta, el camionero sin su camión, pero....¿cúal es la herramienta básica que debe todo asesor? Si tenemos en cuenta que su trabajo siempre se lleva a cabo con personas, tiene lógica que las habilidades sociales o la asertividad sean básicas para poder aplicar todos los conocimientos con los que se cuentan. 

El término habilidades sociales surge en la Psicología clínica y es el resultado de una sucesión de evoluciones de diferentes terminos. En un primeir momento SALTER (1949) utilizó la expresión “personalidad excitatoria” que más tarde WOLPE (1958) substituiría por la de “conduta asertiva” o “asertividad”. En muchos casos habilidaes sociales y asertividad se usan como sinónimos, sin embargo existen algunas diferencias. 

El concepto habilidad social se utilíza para indicar que la competencia social no es un trazo de personalidad, sino más bien un conjunto de comportamientos adquiridos y aprendidos. Estos comportamientos integran  conductas motoras, procesos perceptivos y  mecanismos cognitivos. Algunos ejemplos de habilidades sociales pueden ser: hacer una queja, decir que no, tomar iniciativa.... El concepto habilidad social es muy fácilmente operativizable y por ello es muy útil, sin embargo su principal carencia es que la conducta considerada socialmente habilidosa varía según la cultura del grupo en que se lleve a cabo. Por ello aunque esta idea sea muy útil para trabajar con personas el desarrollo, lo que realmente debe tener un asesor es asertividad.

La asertividad permite decir lo que uno piensa y actuar en consecuencia, haciendo lo que se considera más apropiado para uno mismo, defendiendo los propios derechos, intereses o necesidades sin agredir o ofender a nadie, y sin permitir tampoco ser agredido o ofendido y siempre evitando situaciones que causen ansiedad. Resumiendo la asertividad es la habilidad o rasgo de personalidad (según se entienda) que permite corregir los cortocircuitos en la comunicación con otras personas.

Todo asesor debe estar preparado para comunicarse y favorecer la comunicación entre personas en situaciones que no siempre serán idilicas. Por ello la formación en este tipo de cuestiones es imprescindible para hacer llegar la información que los asesorados necesitan para tomar decisiones y avanzar en su desempeño profesional.