Malestar docente

En cualquier organización, como pequeña sociedad que es, existen problemas derivados de la relación entre las personas y con la estructura organizativa en la que conviven y trabajan. En este sentido en la escuela se viene sacando a la luz en los últimos años una problemática relacionada con este tipo de problemas, el malestar docente.

La situación de malestar docente suele venir dada por las siguientes causas:

  • la masificación de las aulas,
  • la desvalorización docente,
  • la complejidad de la organización educativa,
  • la exigencia de altos niveles de atención,
  • concentración y precisión,
  • la indisciplina del alumnado,
  • la falta de recursos,
  • la sobreimplicación emocional del docente

Estas causas pueden categorizarse en dos tipos. El primer grupo estarían relacionadas con aspectos  propios de la organización, e implican procesos de cambio a largo plazo. El segundo grupo abarcaría las causas derivadas de las interacciones que se producen entre los miembros de la organización. 

 El modo de enfrentarse a estos dos tipos de problemas determinará que un sujeto acabe “quemado” o mantenga su motivación. Son muchos los factores que afectan a la afrontación del stress provocado por las causas citadas anteriormente, pero quizás al que debamos prestar más importancia desde la posición de asesor son el estilo atribucional. Sobre el estilo atribucional afectan las siguientes variables:

  • El locus de control: Puede ser interno o externo y hará que la responsabilidad recaiga sobre uno o sobre agentes ajenos.
  • La estabilidad o inestabilidad de las causas
  • La sensación de control o no control sobre las causas
  • Consideración de causas como globales o específicas.

Además del tipo de atribución causal, cuando nos enfrentamos a un suceso o problema deberemos tener muy presentes las diferentes formas que se nos presentan para afrontar este tipo de situaciones

  •  El afrontamiento se focaliza en el propio problema.
  •  El afrontamiento se focaliza en las propias emociones del sujeto.
  •  Evitación del problema. (menos recomendable)

Lo ideal será adoptar una posición intermedia en todos estas variables, saber equilibrar el tipo de atribuciones a las situaciones y valorar todas las dimensiones que puedan influir en un suceso. Para ello hace falta una gran inteligencia emocional, sabiendo elegir que problemas enfrentar de un modo u de otro y el momento para enfrentarlos. Ahí es dónde el asesor tendrá gran protagonismo guiando y dando un punto de visto objetivo al asesorado, además de darle apoyo emocional y fuerza para afrontar cualquier situación estresante con confianza.

Si la situación no se afronta como se debiera las posibles consecuencias derivadas del malestar docente que podrán ser fatales para nuestra persona. Entre estas podemos encontrar:

  • el agotamiento emocional
  • gran desinterés y agobio general
  •  la despersonalización o la incapacidad para relacionarse y establecer vínculos con el entorno
  •  la falta de realización personal y del sentimiento de eficacia;
  • enfermedades físicas graves fruto de psicosomatizar todo lo que se ha soportado.

Como vemos las consecuencias pueden ser funestas, por ello es importante dotar a los docentes para prevenir este tipo de situaciones, y además el orientador deberá estar muy atento a los síntomas para detectar rápidamente cualquier caso de este tipo de trastorno. Generar un buen clima de centro puede ser el remedio más eficaz para que no surjan este tipo de problemáticas. Ser escuchado o recibir unas palabras de ánimo por parte de un compañero pueden hacer que cualquier situación de stress sea superada sin consecuencias.