Cultura de centro

Todo centro educativo, tiene unas características que lo difernecian de otros. A esto afectan una infinidad de variables, los documentos de centro, el cima entre el profesorado, la relación con las familias, el contexto socioeconómico que lo rodea, la historia del centro, las leyes educativas, el presupuesto del que disponga, el alumnado, la importancia que se le de a los distintos principios y fines educativos...Todo esto conforma la cultura de centro.

La cultura de centro no se crea de un día para otro, si no que es una construcción que requiere de mucho tiempo y que además se encuentra en constante cambio. Uno de los principales responsables de dinamizar estos cambios en la cultura de centro son el equipo directivo y por supuesto el departamento de orientación, con el orientador al frente.

Antes de abordar cualquier proceso de cambio es necesario un conocimiento profundo sobre el centro, su historia y en general todos los porqués que han hecho que el centro sea lo que es.

Además al abordar cambios, se debe ser muy cuidadoso, especialmente en el caso de los profesionales que se incoporan nuevos al centro. No conviene proponer ideas sin antes haber profundizado en el conocimiento del centro y sin ser considerado parte de él por sus integrantes. 

Con referencia a esto hay que destacar la importancia de que los cambios provocados desde el departamento de orientación o los órganos de dirección, deben ser acordados con todos los agentes implicados, ya que solo si los cambios se producen colaborativamente se asentarán en toda la institución, provocando así un cambio harmónico. Si los cambios son impuestos generarán recelo y serán aceptados solo por unos pocos, creando una brecha en el centro entre los que aceptan y no aceptan el cambio con las posibles consecuencias negativas que de ello se puedn derivar.

Las negociaciones puden ser muy complicadas por ello es necesario ir bien pertrechado con buenos y sólidos argumentos y con una actitud de escucha para llegar a puntos comunes en la negociación. Sin duda merecerá la pena ceder en algunos aspectos y conseguir un acuerdo entre todos los miembros que luchar batallas que se van a perder  y lo único que generaran será rechazo y enfrentamiento. Y es que una pequeña conquista es mucho mejor que generar situaciones de conflicto.

El desarrollo curricular, la formación del profesorado y la comunicación con las familias deben ser los tres pilares básicos sobre los que asentar los cambios en la cultura de centro. Especialmente el primero, ya que como sabemos los documentos de centro marcan la organización y las líneas de actuación en el centro, y aunque sabemos que lo planeado no siempre se cumple si es un motor de cambio fundamental.