Contextualizando el asesoramiento.

Uno de los principales contextos de acción sobre los que actúa el asesoramiento es el currículum.

El currículum, es un objeto de debate que no se puede obviar en ningún proceso de mejora, cuestión que le convierte en referente central sobre el que articular y fundamentar los procesos de interacción profesional puestos en marcha mediante las dinámicas de asesoramiento.

Hablar de centrarse en el desarrollo del currículum supone repensar qué significa su mejora y cuáles son los criterios y valores que lo definen, para hacer compatibles los proyectos universales propios de un currículum democrático con otros desarrollos mas autónomos y específicos. Los contenidos curriculares son portadores de valores y de cultura, son herramientas de desarrollo y de integración social.

Comentábamos en la clase pasada que nos encontramos en un momento de cambio curricular, el currículum va a cambiar. Por ello en el contexto de la reforma actual en que nos encontramos  es importante retomar críticamente cuestiones como qué debe enseñarse y a quién, qué nuevos contenidos se han de introducir y cuáles mantener o potenciar, cómo se debe hacer compatible un modelo comprensivo de desarrollo de la ciudadanía por un currículum democrático y común, etc.-

El asesor, al partir de que el profesor insertado en un equipo de colaboración profesional es el constructor del currículum, es uno más que promueve estos procesos de análisis, desarrollo del currículum y reapropiación de su práctica profesional. Situar la función asesora dentro también de los territorios del desarrollo curricular supone:

  1. Focalizarse en los procesos de enseñanza–aprendizaje de los alumnos y bajar al ámbito del aula.
  2. Reconocer la importancia del propio profesor y de sus alumnos en esta tarea.
  3. Retomar el valor ético-moral de la función de educar.
  4. Asumir responsabilidad e implicación en prácticas interactivas, dialécticas y reflexivas que rompen con la tradicional separación entre pensamiento práctico y teórico y dota a este desarrollo curricular de poder de transformación.

Por lo que centrarse de partida en esta dimensión curricular rompe con las metáforas descriptivas de los asesores o docentes de apoyo externo .En definitiva, lo que se pretende con el currículum escolar es usar motivos y orientaciones para trabajar lo fundamental:

Lograr unos buenos centros, con buenos profesores para que la escuela cumpla con el compromiso social encomendado: que los chicos se desarrollen al máximo de sus capacidades y de acuerdo con un proyecto social interesante.

Pero además del currículum escolar también hay que hablar  del currículum para la escuela es decir,  lo que la escuela ha de aprender y su porqué y para qué, cómo pueden alcanzarse dichos conocimientos y capacidades, qué obstáculos se pueden hallar en el camino y cómo comprobar que todo se realiza de forma efectiva. En este sentido Antonio Bolivar (2000) apunta que este currículum para hacer de la escuela una organización que aprende ha de articularse necesariamente dentro de un ciclo de reflexión, comprensión y cambio- para la mejora. La función asesora se situaría en el punto de establecer sabios equilibrios entre propuestas y demandas, entre propósitos y acciones de paso corto pero firme, y entre  las orientaciones curriculares de la escuela y para la escuela.

Del curriculum de la escuela, al curriculum para la escuela.

  

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BIBLIOGRAFÍA:

Jesús Domingo Segovia (coordinador).Asesoramiento al Centro Educativo. Colaboración y cambio en la institución.   Octaedro-EUB.