Asesoramiento y currículo

En la sesión del 21 de marzo de 2012 nos hemos acercado a la conceptualización del “currículo” y el papel que éste juega dentro del campo del asesoramiento curricular. Para ello, hemos utilizado la técnica de las 3 “P”, ya que con cada pregunta formulada por la profesora no ayudaba a profundizar más en el ¿PARA QUÉ…? de la utilidad del currículo en el campo del asesoramiento.
Las 3P formuladas por la profesora fueron las siguientes:
P1: ¿Qué actuaciones educativas pueden ser concebidas como asesoramiento curricular? ¿Cuáles de ellas hemos experimentado?
P2: ¿Qué saberes sobre el currículo deberían poseer los asesores psicopedagógicos?
P3: ¿Cómo pueden asesorar curricularmente los que no son especialistas en un ámbito disciplinar determinado?

Para contestar a las 3P lo haré de forma conjunta y apoyándome en el artículo de Francesc Riu (2009) “El currículo en la LOGSE y en la LOE”.
Primeramente, todo asesor debe conocer la definición de currículo y todo lo que concierne a él como: fuentes en las que se fundamenta, tipos de currículo, elementos, etc, para a continuación poder analizar que actuaciones pueden ser entendidas como asesoramiento curricular, y cómo debería asesorar curricularmente a los docentes en este campo, no siendo él un especialista del mismo.
Así, tal y como recoge la LOE en su artículo 6 se entiende por currículo “al conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación”. Estos elementos que configuran el currículo van a responder a una serie de preguntas para establecer su concreción y actuación: ¿qué enseñar?, ¿cuándo enseñar?, ¿cómo enseñar? y, ¿qué, cómo y cuándo evalúar?. No obstante, antes de seguir desmenuzando el currículo es conveniente conocer a qué hacen referencia cada uno de sus elementos, y su función dentro de la educación.
Así pues, en primer lugar tendríamos los objetivos que responden a la pregunta de ¿qué enseñar?, y hacen referencia a las intenciones que persigue un determinado proyecto educativo; es decir, sus metas y finalidades concretas.
Respeto a los contenidos, éstos también van a responder a la pregunta de ¿qué enseñar?, y tienen que ver con el desarrollo de una serie de capacidades y competencias básicas para alcanzar la meta recogida en los objetivos.
Hoy en día, los contenidos ya no se entienden exclusivamente como conocimientos teóricos, sino que engloban el saber, saber hacer y saber ser, los cuales van a desglosarse en contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales. Sin embargo, estos contenidos no se van a trabajar de forma aislada en el aula, sino que se van a poner en práctica de forma conjunta, ya que los tres se complementan. Por lo que, la única distinción que se va a realizar entre ellos será en el momento de su planificación, puesto que será preciso establecer, en ocasiones, actuaciones concretas para abordar uno u otro tipo de contenido.
La pregunta de ¿cuándo enseñar? hace referencia a la selección y secuencia de los contenidos a lo largo de las diferentes etapas y ciclos educativos.
La metodología pedagógica va a responder al ¿cómo enseñar?, ya que será la encargada de especificar las actividades y experiencias más adecuadas para que los diferentes tipos de contenidos se aprendan adecuadamente y logremos así en nuestro alumnado, el desarrollo de las competencias y capacidades que pretendemos. Ésta estará formada por una serie de principios, métodos, estrategias de enseñanza y aprendizajes, recursos didácticos…
A continuación, hablaremos de las competencias básicas recientemente introducidas por la LOE y que, aunque no responden a ninguna de las preguntas arriba mencionadas, sí que forman parte del currículo. Éstas recogen la capacidad del alumnado de trasladar los conocimientos escolares a otros contextos y buscarle su aplicación práctica dentro de la vida diaria.
Por último, ya solo nos restaría responder a la pregunta de ¿qué, cómo y cuándo evaluar?. Esta pregunta hace referencia a los procesos de control y reformulación del proceso de enseñanza y aprendizaje, a partir de la evolución que se va observando en los alumnos.
Una vez hemos realizado un recorrido por todos y cada uno de los elementos prescriptivos del currículo, es decir aquellos que no se pueden adaptar ni modificar salvo casos especiales, como en una ACI (adaptación curricular individualizada), es conveniente resaltar la importancia de la labor docente en este punto ya que el actual Currículo deja en manos de los docentes, la adaptación de los elementos no prescriptivos al contexto de cada centro. Estos elementos de carácter orientador hacen referencia a la secuenciación de los objetivos, contenidos y criterios de evaluación a lo largo de las diferentes etapas educativas, el establecimiento de unas orientaciones didácticas de carácter general, la atención a la diversidad y la planificación de las programaciones de aula.
Como asesores en este momento ya poseeríamos una visión general de lo qué es el currículo y qué elementos lo forman; sin embargo, se nos plantearía un nuevo interrogante a mayores sobre, ¿cuál es la naturaleza de la que beben dichos elementos?.
El Currículo por lo tanto, debe dar respuesta a dicha pregunta, que la encontramos en cuatro tipos de fuentes cada una de las cuales realiza una aportación específica al mismo.
• Fuente sociológica. El currículo debe recoger las demandas sociales y culturales, seleccionando los contenidos, procedimientos y valores que contribuyan al proceso de socialización de los alumnos intentando asegurar que lleguen a ser miembros activos y responsables de la sociedad.
• Fuente psicológica. Se relaciona con los procesos de desarrollo y aprendizaje del alumnado. El conocimiento del desarrollo evolutivo y de las leyes que rigen dicho aprendizaje, ofrece al currículo una información muy relevante para determinar el cómo y el cuándo, es decir, orientar la intervención educativa y la secuencia de los contenidos.
• Fuente pedagógica. Recoge la fundamentación teórica existente sobre la práctica docente. La experiencia acumulada por el profesorado constituye una riqueza insustituible para el diseño y desarrollo del curricular en el nivel de concreción del currículo en el aula.
• Fuente epistemológica. Brinda al currículo los conocimientos científicos que integran las áreas o materias curriculares. La estructura interna y el estado actual del conocimiento de las distintas disciplinas científicas, así como las relaciones interdisciplinares entre ellas, son una aportación decisiva para la selección y secuencia de los contenidos curriculares.

Estas cuatro fuentes representan la base teórica en la que se fundamenta el currículo, fuentes que nosotros como asesores debemos conocer, pues van a ser las que guíen nuestra actuación dentro del campo del asesoramiento curricular. Porque, a pesar de no ser expertos en currículo si podemos realizar un asesoramiento eficaz en relación al mismo, si poseemos de antemano una información de qué es el currículo, que elementos lo componen y en qué fuentes se fundamenta.
Sin embargo, nuestra formación autodidacta en relación al currículo no termina con dar respuesta a todos los planteamientos anteriormente citados, ya que faltaría el conocer los diferentes tipos de currículo con los que nos podemos encontrar en el sistema educativo; puesto que, cada uno de ellos va a influir de una u otra forma en los procesos de enseñanza y aprendizaje de las diferentes etapas educativas.
El primero de ellos sería el currículo implícito u oculto, constituido por todo aquello que la escuela transmite de manera indirecta a sus alumnos(valores, actitudes…).
En cuanto al currículo abierto y flexible hace referencia a las intenciones educativas de cada etapa prefijadas desde la propia Administración Educativa, con el fin de que todo un territorio, en este caso España, comparta para cada etapa unas enseñanzas mínimas. No obstante, permite que todas las Comunidades con competencia educativa adapten estas enseñanzas a su territorio concreto. En contraposición a este tipo de currículo tenemos el currículo cerrado, que serían cuando la Administración Educativa no permite que se realicen cambios en el currículo, independientemente del territorio al que se refiera.
Por lo tanto, los asesores psicopedagógicos aunque no son especialistas en ningún ámbito disciplinar concreto pueden asimismo realizar una labor de asesoramiento curricular, gracias al conocimiento que poseen sobre el currículo, lo que les ayudará a comprender cómo se estructuran los diferentes niveles de concreción curricular. Por un lado, porque el conocer dicha estructura (1º nivel: Currículo, 2º nivel: Proyecto Educativo, 3º nivel: Programación de Aula) les permitirá ofrecer modelos pedagógicos que no se encuentren descontextualizados del entorno de cada centro, ni que vayan en contra de los paradigmas de la actual legislación educativa. Y, por otro lado, porque podrá asesorar en el diseño de los distintos documentos oficiales del centro, entre ellos el PAPEA (plan de atención a los procesos de enseñanza y aprendizaje), el PAT (plan de acción tutorial) y el POAP (programa de orientación académico y profesional).
En resumen, tal y como podemos observar el campo de actuación del asesoramiento curricular es variado y muy amplio, ya que abarca tanto al diseño de documentos oficiales de centro, como diseño de ACI, promueve la formación continua entre el profesorado, proporciona materiales curriculares, etc; lo que va a requerir del profesional del asesoramiento un reciclaje constante en todos los campos de la educación, para de esta manera poder dar respuesta a las demandas que le plantea la comunidad educativa.