Experiencia personal

En la última clase expositiva, hablamos de las diferentes experiencias personales que cada uno de nosotros habíamos tenido en los diferentes niveles académicos, así como cuantos profesores habíamos tenido a lo largo de nuestra vida.

Yo he intentado contabilizar todos los profesores que he tenido, pero me es imposible, ya que, como me imagino, al igual que la mayoría de mis compañeros, a lo largo de nuestra vida hemos hecho todo tipo de actividades extraescolares, así como asistido a campamentos... con lo cual contar a todos esos profesores me resulta imposible.

Para hablar de mi experiencia personal, diré que yo al mismo C.E.I.P desde los 2 años hasta los 15, con lo cual recuerdo a mis profesores como mucho más que eso, ya que conviví con ellos 13 años. Para comenzar hablaré de los profesores de la etapa de EDUCACIÓN INFANTIL:

Recuerdo esta etapa con mucho cariño, en esta época las profesoras eran muy cercanas y cariñosas, sus metodologías para que nosotros aprendiéramos eran muy dinámicas, y estábamos sentados en grupos de 6 niños. El tiempo de recreo era más amplio y la enseñanza mucho más flexible, así como los materiales más divertidos (como plastilina, colores, punzones...). 

Etapa de EDUCACIÓN PRIMARIA:

Fue un paso importante, ya que pasabas a ser un poco más "mayor", en mi caso además empezábamos a usar el uniforme. En cuanto a la distribución en clase, en vez de estar en grupos de 6, ahora estábamos sentados de dos en dos o solos, las actividades empezaban a ser más estipuladas y el recreo pasó de ser amplio a estar acotado. 

Pasamos de tener fichas a tener un libro para cada asignatura, y de tener una sola profesora a tener varios: uno para las materias comunes como lengua, gallego, matemáticas, coñecemento… y diferentes para música, inglés o educación física. En mi caso, en cada ciclo de primaria tuve un tutor diferente, en 1º y 2º una profesora, en 3º y 4º otra, y en el último ciclo tuve dos tutores.

Un recuerdo que tengo es que en 5º de primaria había una diferenciación entre chicos y chicas, ya que nos separaban en clase de costura para chicas y de marquetería para chicos, un día las chicas nos quejamos pero no hubo cambio alguno.

En general puedo decir que me habitué bien a los cambios en primaria, y que salvo alguna excepción, tengo un buen recuerdo de los profesores.

Etapa de SECUNDARIA:

Esta es una de las etapas que recuerdo con más cariño de mi infancia, ya que es una época en la que estás muy unido a tus amigos y en la que se comparten muchas cosas con ellos.

En cuanto al profesorado, diré que hay una notable diferencia entre el trato de primaria al de secundaria, a pesar de que en mi caso, al llevar tantos años en el mismo centro no lo noté igual que otros compañeros que cambiaron de centro.

La metodología en las clases es totalmente diferente a la de primaria, ya que para cada asignatura hay un profesor diferente, pudiendo repetirse el mismo en dos materias (por ejemplo lengua y gallego), así como las materias se desglosan más (coñecemento ahora se divide en sociales y naturales). El trato de los profesores en las clases es más serio, y se nos exige más.

Yo realmente el gran cambio lo noté en BACHILLERATO,

que fue cuando cambie del C.E.I.P al Instituto. La relación con los profesores al principio era estrictamente académica, ellos profesores y yo alumna, pero con el paso de los trimestres fue cambiando, pero nunca llegó a ser igual que con los del colegio.

La metodología de las clases era totalmente diferente, no había tanta dispersión, sino que, por decirlo de laguna manera, eran clases para prepararte para los temidos exámenes de “Selectividad”.

Esta etapa recuerdo que me resulto más difícil, ya que estaba acostumbrada a otro tipo de métodos de enseñanza y me tuve que habituar a profesores nuevos (uno por materia), así como a nuevos compañeros (a pesar de que ese fue el menor problema).

Una vez superada esta etapa escolar obligatoria, y no obligatoria (en el caso de Bachillerato), fue cuando me tuve que enfrentar a una decisión muy importante, qué carrera quería estudiar. Siendo sincera, yo quería estudiar Psicología, pero no me dio la nota, y como cuando yo empecé la universidad existía la opción de hacer primero de pedagogía y luego cambiarme a psicología, fue lo que decidí hacer, a pesar de que luego esa opción fue denegada.

En cuanto a mi experiencia en la UNIVERSIDAD, puedo decir que la metodología de clases es totalmente diferente; hay en muchas ocasiones hasta 3 profesores por materia en un tiempo de 4 meses, con lo cual en muchas ocasiones no les da tiempo ni de aprenderse todos los nombres. Las clases se diferencian entre expositivas, en las cuales los profesores explican temas de la materia e interactivas, en las que los alumnos interactúan entre sí y se realizan prácticas.

La relación profesor alumnos es, en la mayoría de los casos, estrictamente académica, salvo alguna excepción en la que los profesores y alumnos se implican más.

También tengo que mencionar, que en mi andadura académica también tuve profesores de: inglés, música, baile, patinaje, extraescolares, clases particulares… De estos profesores puedo decir que dependiendo del tipo de actividad a realizar las clases eran más o menos dinámicas, pero que en comparación con el colegio ( a excepción de algunas de inglés) eran más distendidas.

 

Tras este recordatorio de mi vida académica, y sobre todo de mis profesores, puedo decir que tuve mucha suerte, ya que a pesar de que tuve alguna mala experiencia, recuerdo todas mis etapas educativas con gran cariño y nostalgia. Debo añadir que tras haber realizado las prácticas en mi colegio, no sólo tengo vocación de pedagoga, sino que también de profesora y esto puede estar ayudado de mi experiencia como alumna.

Comentarios

  • Jesus Segura Rodriguez

    Una jodida barbaridad que en una misma materia de 4 meses lleguemos a tener 3 docentes distintos.

    Me parece una aberración antipedagógica típica de tiempos de recesión económica, donde no se gastará ni un céntimo más en que tengamos una trayectoria continua y sin interferencias en nuestra formación superior.

    A más de uno le sobra un asiento en este barco.

  • Antía Ramos Louzán

    Toda la razón, sobre todo cuando esos profesores ni siquiera saben que clases les corresponde dar. Pero este sistema no tiene pinta de que vaya a cambiar