Pedagogas de vocación

Pedagogas de vocación

Somos un grupo de cuatro alumnas de la materia de formación y desarrollo profesional del profesorado, ávidas de conocer y de llegar a ser buenas profesionales de la educación. En este grupo trataremos de afrontar los nuevos retos que se nos vayan planteando cada miércoles en clase.

Tarea 1. Historias previas. Parte I

Historias previas. Parte 1.

Cuando se nos planteó en el aula hablar sobre nuestras experiencias previas con todos los profesores que de una forma u otra han ido dejando huella en nosotras a lo largo de nuestra historia escolar.

Maestros de educación Infantil

En general, todas recordamos con cariño a la profesora de educación infantil, la ternura, su afecto y sus esfuerzos por tratar de hacer del aula un lugar nuestro, en el que nos sintiéramos cómodos y donde no hubiese lugar para el llanto.

Si nos centramos en los aspectos metodológicos, nos acordamos de las asambleas. Aquel momento en el que nos reuníamos para contar lo que habíamos hecho durante el fin de semana, donde éramos protagonistas por un momento, y el simple hecho de cazar un grillo nos convertía en la reina de la asamblea.

Igualmente, todas las actividades que realizábamos dentro del aula cobraban un cariz lúdico, y muchas de las tareas se realizaban de manera cooperativa con los compañeros.

En lo que respectaba a la organización del aula, los puestos escolares estaban situados para el trabajo en pequeños grupos; además el aula era un espacio cálido y familiar decorado por nuestras propias producciones, que exhibíamos orgullosas por las paredes.

En cuanto a los contenidos, además de trabajar el lenguaje verbal, matemático, plástico, musical y la psicomotricidad; recordamos especialmente la educación en valores, el empeño que ponía la profesora en que aprendiésemos a compartir las cosas y, sobre todo, en ayudar a los compañeros que iban un poco más retrasados.

Finalmente, también recordamos que la profesora de infantil hacía un mayor esfuerzo por prestarnos una atención individualizada, la cual se reflejaba en la constante evaluación que realizaba de nuestros avances y dificultades, de las cuales informaba periódicamente a nuestras familias.

Maestros de primaria

Finalizada la dulce etapa de educación infantil, de repente llegamos al cole de los mayores… Esta se puede considerar una etapa de transición bastante significativa para nosotras.

Aunque a diferencia del resto de las compañeras, en el caso de Alba fue un gran desconcierto encontrar una distribución del aula tan radicalmente diferente a la anterior, en vez de en pequeños grupos se tenían que sentar en pupitres individuales y en un aula en la que ¡ya no había juguetes!

En esta etapa, a nivel general, recordamos por parte de las tutoras de cada ciclo de la educación primaria un trato más formal hacia nosotras. La profesora marcaba normas más rígidas, puesto que por ejemplo ya no se nos permitía ir al baño o levantarnos del pupitre con la frecuencia que lo hacíamos anteriormente.

En cuanto a la metodología, la profesora de primaria reducía el papel de la asamblea dentro del aula y solo poníamos en común experiencias personales relacionadas con las vacaciones de navidad o las de verano. Igualmente, las actividades se volvían más académicas y las clases se acercaban a aquella clase magistral dependiente de un libro de texto.

En resumen, destacamos de estos profesores su ansia por intentar convertirnos en personas responsables y disciplinadas a base de exigirnos un poquito más a medida que íbamos avanzando en la educación primaria.

Profesores de secundaria

Finalizada la etapa de primaria llega el momento de pasar al instituto y de lidiar con la adolescencia, los cambios físicos y psicológicos, la rebeldía y la búsqueda de la identidad.

Quizás sea la transición más traumática debido a que cada vez más nos tratan como adultos, pasamos de nuestros maestros de toda la vida, a los profesores licenciados que nos tratan casi como adultos y a tener un profesor diferente para cada asignatura. Adicionalmente, nos encontramos un aula completamente despersonalizada donde no se sabe si en ella se encuentran alumnos de primero, tercero o cuarto de ESO.

Los profesores se vuelven excesivamente academicistas, las clases son magistrales, existe una excesiva obsesión por cumplir a rajatabla unos tiempos y un programa, independientemente de que los contenidos de los últimos meses entren casi con calzador y sin contar con el tiempo suficiente para asimilarlos e incorporarlos a nuestro corpus de conocimientos. Ni que decir tiene el temido curso de 2º de bachillerato, orientado exclusivamente a pasar la prueba de selectividad.

Respecto al área de ciencias, absolutamente todas nosotras recordamos al profesor hueso de matemáticas que no conseguían que les cogiésemos cariño de ninguna manera, hoy en día nos preguntamos si sería un problema de base por nuestra parte o por el modo de presentarnos los contenidos.

Adicionalmente, recordamos que salvo en casos de alumnos que presentaran dificultades de aprendizaje, apenas había existía un trato individualizado hacia nosotros. En este sentido, existía mucho la tutoría entre iguales, de modo que aquel alumno que iba un poco más espabilado en matemáticas se dedicaba a darnos clase a los más rezagados fuera del horario de clase.

A pesar de todo, son tantos los años que pasamos en la secundaria que todas nosotras guardamos recuerdos muy gratos de algunos de nuestros profesores.

Profesores de universidad

El fin de la secundaria y la temida selectividad nos hace entrar de lleno en la universidad. Una nueva etapa de importantes cambios, donde nos convertimos en adultos y debemos ser responsables, asumir las consecuencias de nuestros actos y prepararnos para las vicisitudes del mundo laboral.

Antes de comentar nuestras experiencias con respecto a ellos, queremos añadir que el contacto que hemos mantenido con cada uno de ellos ha sido muy corto en el tiempo (un cuatrimestre). A pesar de todo en nuestra facultad, a diferencia de otras, el trato es muy familiar entre profesores y alumnos, de hecho la mayoría de los profesores se han aprendido nuestros nombres y nos reconocen fuera del aula, lo cual demuestra humanidad e interés por el alumnado.  

En lo que respecta a la metodología de enseñanza, hemos tenido profesores para todos los gustos:

Por un lado, están aquellos exclusivamente academicistas que transmiten los conocimientos mediante clases excesivamente teóricas.

Por otro lado, están los profesores que apuestan por predicar con el ejemplo y nos presentan metodologías de enseñanza diferentes. En este sentido hemos aprendido a través de la participación, reflexión y argumentación de los diferentes contenidos. Muchos profesores nos han enseñado a pensar y a conseguir que nos  engancháramos a la pedagogía. Igualmente, nos han dado el empujón para perder la timidez y conseguir que nos expresáramos en público.

Alba Besada Estévez

Noelia Carbia Mosquera

Arminda Carlín Potier

Natalia Pichel Lojo

Comentarios

  • Alba Besada Estévez

    La realización de la tarea de analizar y reflexionar sobre todos aquellos aspectos que de una manera indirecta hemos aprendido de nuestros profesores a través de la observación me parece muy interesante.

     En cada etapa de mi vida algún profesor concreto siempre ha sido mi referente por excelencia, desde la educación infantil hasta el bachillerato.

    Desde pequeña siempre me ha interesado mucho el mundo de la educación; tanto es así que desde los tres años mi tema recurrente en el juego simbólico era el de jugar a las profes.  Pasado el tiempo y llegando a la secundaria recordaba que me quería esforzar para algún día llegar a ser como la profesora de lengua castellana o la de historia.

    Y, ya en el presente, me doy cuenta de que parte de lo que soy hoy en día, lo han ayudado a construir alguno de ellos.   

    Me gustaría añadir a esta entrada del blog, mi experiencia particular y la huella que en mí dejaron alguno de esos profesores:

    La profe María, fue mi profesora de educación infantil durante tres años en una escuela unitaria. Recuerdo de aquel tiempo un trato muy familiar entre la profesora, nosotros  y nuestras familias.  Lo que me gustaría destacar de ella, independientemente del cariño con el que nos trataba, eran los valores que nos transmitía. En aquel tiempo había algún alumno de etnia gitana en el centro, y recuerdo que tenía un trato muy cercano con la madre de esos niños, muchas veces estas  venían en los recreos y conseguía que trajeran a los niños regularmente a clase. En este sentido, nos ha enseñado el respeto a la diversidad y el compañerismo enseñándonos a los mayores a ayudar a los compañeros más pequeños, tanto en las tareas académicas, como en las de autonomía personal.

    También recuerdo con cariño aquellos profesores de primaria que ilustraban sus clases con anécdotas personales. En esta etapa, considero que todavía existía un importante vínculo afectivo entre el maestro y el alumno; recuerdo  sobre todo a la tutora de 3º de primaria que cuando nos poníamos enfermos en clase rápidamente nos atendía con mucho cariño, además mantenía un contacto muy directo con nuestra familias, incluso años después de habernos dado clase. Excepcionalmente, también recuerdo a la maestra de segundo de primaria, pero precisamente por entrar dentro de la categoría que en clase denominábamos como “malditos profesores” por aplicarnos ciertos castigos físicos como algún tirón de pelos o ponernos de rodillas por equivocarnos con la tabla del 8.

    De los profesores de secundaria destacaría:

    • La de historia: por el empeño que ponía en que aprendiésemos a reflexionar y relacionar los contenidos.
    • La de gallego: por construir nuestra identidad como gallegos
    • La de castellano: por la claridad y por hacer que fuese muy entretenida la sintaxis y la literatura española.
    • El de geografía: jamás olvidaré sus métodos de la vieja escuela, la estudiábamos al igual que el catecismo (pregunta - respuesta).
    • El de economía: interés por querer conocer absolutamente todos los entresijos de la bolsa.
    • El de matemáticas y tecnología: sabían demasiado, pero no conseguían llegar a la mayoría de nosotros.
    • La de ética y filosofía: la capacidad de enseñarnos a luchar por nuestros derechos y a tomarnos la vida con filosofía.

    Solo me queda añadir que independientemente del tan criticado academicismo en su manera de dar clase, los seis años han dado mucho de sí, y muchos de ellos nos han educado en valores y nos han llevado de la mano con todo el cariño del mundo hasta la etapa adulta.

    Para terminar, decir que en este último año he aprendido a conocerme mejor a mí misma y a plantearme nuevas salidas profesionales en las que hasta hace bien poco ni siquiera había reparado. Concretamente, estaba cerrada en querer dedicarme a la orientación en el ámbito escolar, sin embargo gracias a las profesoras de ciertas materias he ampliado mis horizontes y me he llegado a interesar por el mundo de la  formación en la empresa y el de la investigación.

     

  • arminda

    No meu caso, a profesora de Educación Infantil non foi para nada a que mellor recordo me deixou, sobre todo pola súa maneira de relacionarse co alumnado, xa que nos trataba con moita distancia, deixando sempre claro que ela era a mestra e nós os alumnos, e polo tanto na aula mandaba ela. Esta relación, ás veces demasiado fría, contribuíu en gran medida a que me costase moitas semanas adaptarme ao colexio.

    Sen embargo, para min, o mellor recordo é para o profesor do segundo ciclo de Primaria, pois era un home dunha certa idade, que nos trataba a todos con moita cercanía. A pesar de seguir unha metodoloxía ás veces un tanto anticuada, gañábase a simpatía de todos coas súas verbas agarimosas cara a cada un de nós, facéndonos sentir coma se estivésemos todos en familia e por iso, era para nós coma o avó de todos nós. 

    Fóra dos meus profesores "oficiais", tiven durante 4 anos unha profesora particular que me daba clases de matemáticas; unha materia que nunca me gustou e que sempre collía con desgana pola manía que lle tiña. Dado que nunca sentín motivación por esta materia, a base que tiña cando cheguei ao segundo ciclo da ESO era case nula, polo precisei clases particulares para superar a materia. Afortunadamente, tiven unha profesora que me motivaba, que intentaba sempre convencerme a min mesma de que eu era capaz de superar esa materia que me tiña amargada. Cada día cando iba ás súas clases, comezaba por preguntarme que tal me foran as clases no instituto, cousa que me facía sentir moi ben xa que sentía que se interesaba por min. Pouco a pouco e con moita paciencia, ía explicándome todos os temas da materia, reforzando aqueles nos que presentaba maiores dificultades e axudándome sempre que me xurdise a máis mínima dúbida. Grazas a ela, conseguin sacar a materia en todos os cursos, e incluso chegou a espertarme certo interese.

    Foi para min moi importante o feito de que sempre estivese disposta a escoitarme cando precisaba falar aínda que fose sobre calquera tema que nada tiña que ver coa materia. É por iso que, 6 anos despois da miña última clase con ela, seguimos véndonos e tendo unha estreita relación de afecto.

    Persoalmente, creo que o profesorado, a parte de ser un instructor, debe ser tamén un referente para nós, e sobre todo, que se nos permita ser partícipes nas clases, facéndonos suxeitos activos no noso proceso de ensino-aprendizaxe, xa non só a nivel académico senón no noso aprendizaxe como persoas.

  • Noelia carbia

    La verdad es que este tiene una gran importancia que nosostros no se la damos ,porque yo por lo menos, pocas veces me paro a pensar en los maestros que me han dado clase ,con excepcion de aquellos que dejaron una gran pegada positiva en mi, como fue el caso de la profesora de educación primaria. Fue una profesora muy especial para mi ya que yo empezé al colegio con dos años y ella me trataba como si fuera mi madre ,yo  no me acuerdo pero mi madre me cuenta que hasta me llevaba en el colo cuando teniamos alguna salida , aun no hace mucho me la encontré por la calle y me reconoce y yo a ella.

    Tenemos que reconocer que los profesores son y fueron una gran influencia en nosotros. Yo tambien me identifico con lo que dice Alba de que cuando eramos más pequeñas queriamos ser como una determinada profesora que nos daba clase ,como si fuera nuestro ejemplo a seguir.