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La formación inicial del profesorado

            A lo largo de las dos primeras sesiones en la materia, hemos tratado continuamente el tema de la formación inicial del profesorado, pero muchos interrogantes se han quedado por el camino, por lo que he decidido resolver mis dudas y retomar dicho tema, tratándolo desde una visión más específica.


            A este respecto, debo partir en mi análisis de este tema en que, como bien se afirmó en clase, la formación docente, como preparación para el ejercicio docente se divide en dos ramas la inicial (previa al comienzo del ejercicio docente) y la permanente o lo que es lo mismo, la formación a lo largo de toda la vida profesional activa. En este sentido, abordamos en clase la consideración de que dentro de esta primera formación inicial a la que hago referencia, existen dos modelos diversificados: el modelo integrado en el cual los diferentes elementos del curriculum de la formación se producen en un mismo tiempo y lugar (Infantil y Primaria); y el modelo consecutivo o secuencial, en cual primero se tiene la formación de profesores en una dimensión técnica especializada o dimensión científica en un determinado tiempo y lugar, y luego se tiene lo específico en contenidos docentes y pedagógicos en otro lugar y en otro tiempo (por ejemplo, para ser profesor de Secundaria de Física y Química).

            Después de estas primeras consideraciones introductorias sobre la formación del profesorado, debo afirmar que en esta entrada en particular, sólo haré referencia a la formación inicial del profesorado y a un análisis más exhaustivo de la misma, ya que creo que requiere de una entrada única para su total comprensión, la cual me lleve, posteriormente, a profundizar en la formación permanente docente.

Al respecto, debo hacer una primera referencia a la formación inicial del profesorado por niveles, para una mayor comprensión de la misma. En este sentido, debo situar:

  • En primer lugar, la formación del maestro/a de educación infantil y primaria: que tiene carácter de primer grado universitario. Ésta formación es un modelo simultáneo que mezcla contenidos de especialidad y contenidos propiamente pedagógicos. Además existen especialidades y máster en: Educación especial, audición y lenguaje, educación física, idiomas y expresión plástica y musical.
  • En segundo lugar, la formación del profesor de secundaria y Formación Profesional: la cual es una titulación en grado en cualquier especialidad universitaria que implica su capacitación académica en un área determinada de conocimiento. Después de la misma, para la docencia es necesario un máter de educación secundaria con contenidos de formación pedagógica. En concreto, tiene contenidos de teoría y práctica, de educación, didáctica, psicología, sociología, didáctica especial...
  • En tercer lugar, la formación del profesor de Universidad: NO existe un período de formación pedagógica inicial, sino que la introducción de las tareas de enseñanza tiene lugar a través de clases teóricas y prácticas. Además la introducción práctica se hace con el apoyo o tutoría de un profesor experto con el apoyo del departamento consiguiente.

 Después de hacer mención a la formación inicial por niveles del profesorado, debo decir que muchas preguntas se pasaron por mi mente, primero ¿en qué se justifica esta formación inicial? O lo que es lo mismo ¿cuáles son los verdaderos objetivos que los expertos en educación han situado que tiene esta formación inicial del profesorado?. Para ello he tomado como punto de partido a Eggleston (1987) el cual cita tres objetivos diferenciados de la formación inicial docente:

  • Por un lado, el desarrollar el nivel de instrucción y las capacidades personales del individuo de modo que, como docente, llegue a ser una persona más competente y mejor informada.
  • Por otro, asegurar una enseñanza profesional que inicie en los grandes principios de la pedagogía, incluya nociones de psicología y proporcione generalmente ciertos conocimientos de sociología, filosofía e historia de la educación.
  • Y por último, proveer una experiencia práctica de enseñanza, durante la cual el estudiante tenga ocasión, con la ayuda de un marco apropiado, de desarrollar sus aptitudes prácticas para el ejercicio cotidiano de la profesión.


Después de exponer la formación inicial por niveles y los objetivos de esta formación y haciendo ya un análisis de los mismos, podemos observar claras diferencias entre la formación del profesorado de infantil y primaria, y la del profesorado de secundaria y Universidad, sobre todo, en los tiempos y duración de los mismos. En este sentido, observamos cómo en Infantil y Primaria tienen 4 años de formación con contenidos de la especialidad y pedagógica (en Grado) frente al año escaso de secundaria y a la carencia de formación específica pedagógica del profesorado de Universidad, ya que éste se introduce en la docencia a través sólo de la práctica (sí cumple el tercer objetivo) con profesores expertos. Creo que esta diferencia no es justificable y que las diferencias de formación no pueden ser tan tangentes entre la misma formación inicial de nuestros docentes. Al respecto, como pedagoga, apuesto por un modelo de formación inicial integrado ya que creo que la formación pedagógica debe ser una base en la formación de nuestros docentes ya que, como sabemos, en la actualidad se encuentran con múltiples problemas que no saben resolver y en lo que la formación inicial, como permanente educativa tiene un papel clave. Al respecto, creo que es imperante la necesidad de nuevos modelos de formación inicial que palien esta carencia de formación pedagógica y que cumplan estos objetivos que Eggleston ya en 1987 citaba como necesarios y primordiales para nuestros docentes.

Además, considero a la formación inicial no sólo clave para responder a las necesidades y problemáticas que se le presenten posteriormente a los docentes con el aula y su alumnado, sino también como oportuna para abrir en mente de nuestros docentes de que es mester esta formación pedagógica que le ayudará a resolver las necesidades que se les presenten, además de ser esta formación inicial una apertura hacia una aptitud de los mismos para adaptarse al cambio y dar pruebas de flexibilidad en la práctica docente.


Ahora la pregunta subyacente a todo este análisis es ¿cuál sería el modelo más oportuno de formación inicial de nuestro profesorado?.

Espero que vosotros aportéis un poco de luz a este análisis conmigo.


Bibliografía

Eggleston, S.J. (1987). El docente: Su formación inicial y permanente. Chile: Ediciones Marymar.

Rosales López, C. (2009). Didáctica: Innovación en la enseñanza. Santiago de Compostela: Andavira Editora.