Formación Tecnológica

    En una de las sesiones de clase completábamos una actividad intentando recordar en qué asignaturas cursadas

habíamos tratado el tema de la formación del profesorado. Una de ellas era Tecnología Educativa, materia con la que

también empleábamos la red social Stellae. En uno te los temas debatimos sobre si los profesores y profesoras

actuales estaban a la altura de su alumnado en cuanto al uso y conocimiento de las tecnologías. Partiendo de esta

premisa y contando con mi experiencia como alumno durante ya bastantes años, intentaré exponer mis ideas sobre la

necesidad de fomentar una formación continua real del profesorado.


   A lo largo de mis años como estudiante he comprobado que la mayoría de profesores intentan incluir la tecnología

dentro del aula, adaptándola a determinados contenidos, sin embargo, estos contactos con la tecnología dentro del

aula se quedan en sucesos aislados, es decir, que se producen muy pocas veces, no de forma habitual. Un ejemplo

sería usar “Aula Cesga” ( similar a Moodle) para subir un ejercicio para Lingua Galega una sola vez en todo el curso, lo

que, en mi opinión, supone desaprovechar totalmente las posibilidades que las tecnologías podrían ofrecer dentro de

los procesos educativos.


     En contraposición, otros profesores intentan que, por ejemplo, el uso de las redes sociales dentro del trabajo de

aula sean algo cotidiano. Ya comenté este ejemplo en una de mis entradas anteriores, pero considero que es

adecuado recordarla para lo que aquí trato de comentar. En Lengua Castellana, trabajábamos con Facebook, ya fuera

con temas de aula o con temas creados para la red social. En ocasiones el profesor nos pedía que continuásemos con

un ejercicio en la red o nos enviaba alguno nuevo que reforzase algo ya tratado, además nos comunicaba cualquier

acontecimiento (como un día sin clase, ampliar plazos para trabajos, resolución de dudas, etc.) y, en ocasiones,

aportaba noticias que considerase de interés. Esta forma de trabajo se aplicó todo el curso, pero el alumnado no

respondía muy bien a pesar de ser un claro intento de unir ocio y aprendizaje a través de Facebook.


     En resumen, creo que por lo general el alumnado actual conoce muy bien la tecnología y sabe usarla sin apenas

ayuda, por el contrario gran parte del profesorado aún tiene dificultades. Ante esto opino que la clave está en la

oferta de cursos que favorezcan la adquisición de conocimientos acerca de cómo utilizar la tecnología en el aula, de

cómo incluirla sin que suponga una pérdida de tiempo, es decir, una formación continua, una “actualización” acorde

con los tiempos en los que vivimos que favorezca tanto al alumnado como al profesorado y, en consecuencia, mejore

los procesos educativos.