Reflexión: ''La vocación''

Dentro de estas primeras sesiones correspondientes a la materia de Formación del Profesorado, salieron diversos términos relacionados con las habilidades, carrera, tipología, etc. referidas a los aspectos reseñables dentro de la susodicha formación del profesorado. Y fue en una de estas clases en las que salió el término ‘’vocación’’. Un término que pese a su cotidianidad invita a una reflexión acerca de todo lo que lo rodea y de su vinculación con la profesión de docente.

El término proviene del latín vocatio y, para los religiosos, es la inspiración con que Dios llama a algún estado. Por eso el concepto también se utiliza como sinónimo de llamamiento o convocación. En su definición más actual y genérica podemos decir que se define como la inclinación, interés que siente una persona hacia una forma de vida o un trabajo.

Refiriéndonos al profesorado, en mi opinión, la vocación adquiere una mayor relevancia ya que en lo referido a la enseñanza, y más concretamente en la acción de transmitir conocimientos con éxito, tiene gran peso este aspecto, y con esto me refiero al proceso de feedback que se produce entre el maestro y el alumno, que en mi opinión hace que una clase pueda pasar de ser productiva para ambos a todo lo contrario. ¿Cuántas veces nos preguntamos la razón de porqué un profesor usando la misma metodología que otro puede obtener muchos mejores resultados? Muchas veces la vocación o esa sensación de que ‘’ una persona ha nacido para la labor que está realizando’’, de una manera abstracta , hace que exista esta diferencia en los resultados.

Siempre se relaciona mucho la vocación con los artistas por el hecho de que en su arte expresan la pureza de esa vocación, es algo propio y natural de uno mismo. La vocación pura es un hecho bastante abstracto y complicado ya que en muchos casos las personas no sabemos ese ‘’para qué’’ estamos destinados y durante nuestra formación tomamos decisiones muchas veces influenciados ’’ por la presión de nuestros padres o por los orientadores vocacionales’’.

Llegado a este punto, puedo concluir que la vocación es un ‘’don’’ que no todo el mundo puede tener y que el resto de los mortales envidian ya que muchas veces la formación y el conocimiento no van relacionados directamente con la habilidad de transmisión y desenvolvimiento  dentro de la docencia, y sobre esto último tenemos ejemplos claros durante toda nuestra formación.

Así que,¿ las personas que no tengan vocación y que su sueño sea ser maestro, no tienen nada que hacer respecto a estos ‘’elegidos vocacionales’’? Es aquí donde en mi opinión entra la pedagogía, y es dónde nosotros tenemos que transmitir nuestros conocimientos a estos futuros maestros mediante todos nuestros conocimientos y herramientas para que se pueda dar un proceso de enseñanza-aprendizaje óptimo. Debemos encargarnos de gestionar los recursos humanos y materiales para optimizar los resultados y la docencia dada, algo que puede hacer con la formación adecuada, cualquier persona pueda llegar a dar con la tecla adecuada para conseguir los resultados pretendidos, esto solo se puede dar con una destreza pedagógica.

¿Con lo cual , los maestros con vocación, no requieren formación pedagógica? La vocación por su lado es un ‘’don’’ a valorar dentro de las habilidades de un maestro,  pero no hay que olvidar que se debe desarrollar siempre dentro de unos conocimientos pedagógicos y docentes, ya que hay destrezas dentro de un docente en las cuales la vocación no llega.

En definitiva, ningún maestro, tenga o no tenga vocación, sea o no  ‘’el profesor elegido’’ necesita unas destrezas pedagógicas ya no solo para el buen funcionamiento de la docencia sino para la obtención de conocimientos y  posteriores resultados, reflejados en los alumnos.

 

 

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