Modernidad líquida y profesorado

Este concepto es acuñado por Zygmunt Bauman, implica cambio, transitoriedad haciendo referencia a los vínculos humanos y su escasa y superficial duración en el tiempo.
Uno de sus presupuestos es que somos seres individualistas y por ende añado que a veces egoístas, vamos a lo nuestro y los demás que se arreglen como puedan o quieran. Esta cuestión considero que tiene mucho que ver con el profesorado en sí, tal y como he expresado en el blog anterior muchas veces el docente se considera en posesión de la razón y por ende del poder, por esto muchas veces sucede que se cierran en banda ante cuestionamientos o críticas que puedan recibir de los alumnos, familias, otros profesores, o de la sociedad en general, incluso manifestando abiertamente que ellos van a seguir actuando así; lo que muestra al mismo tiempo una falta de responsabilidad en relación a sus funciones.
 
En lo que tiene que ver con la idea de la superficialidad que impera en las relaciones interpersonales, también cabe mucho que decir respecto a la relación que los profesores de hoy día mantienen con los alumnos. Considero en este sentido que, aunque al menos en apariencia se ha superado el modelo de profesor autoritario del pasado, ciertos matices de este continúan presentes en las aulas: la disposición de la mesa del profesor al frente de la de los alumnos, metodología de clases expositivas, el propio timbre,etc. Por lo que pienso que todavía resulta en muchos casos un ideal, la retroalimentación entre profesor-alumno y el aprendizaje recíproco.
 
Pero el profesor no solo debe interaccionar con sus alumnos. Otro pilar importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje son los padres. En este caso, creo oportuno hacer uso de la metáfora que utiliza Bauman de los “extraños”, afirmando que los extraños irritan, desagradan, desconciertan porque tienden con su sola presencia a ensombrecer y eclipsar la nitidez de las líneas fronterizas clasificatorias que ordenan el mundo en el que vivo, y de éste modo, cuestionar de manera radical, la presunta comprensión recíproca que el “yo” tiene con el “otro”. Así, el docente ve a las familias como rivales, como agentes externos que cuestionan de manera feroz su manera de actuar, como un extraño que viene a “su casa” a sembrar dudas respecto de su profesionalidad. De ahí la escasa y a veces nula interacción que se produce entre profesores y padres, en parte creo que debido al miedo que algunos docentes tienen a ser evaluados, juzgados y  por veces condenados, a que se les diga lo que tienen que hacer y como deben hacerlo. 
 
Por otra parte, también comparto el concepto de desvinculación que propone este autor. Me gustaría extrapolarlo a la actitud que los docentes por lo general muestran respecto a los discentes. En muchas ocasiones los profesores consideran que deben mantener una relación distante y fría con los alumnos, no debiendo implicarse emocionalmente, ya que esto entorpecería el proceso de enseñanza-aprendizaje y no sería profesional. Que pensais vosotros al respecto? Creeis que esto es sinónimo de una mayor objetividad por parte del profesor? o que por el contrario va a afectar negativamente en el aprendizaje? Bajo mi punto de vista, los sentimientos van a estar siempre presentes en un aula, pues estamos hablando de personas no de objetos. Es inevitable que el docente tenga mayores simpatías hacia unos alumnos que otros, pero en este sentido pienso que deberían de controlar su manifestación para evitar así discriminaciones tanto positivas como negativas. Sin embargo, esto no significa que el profesor deba mostrarse distante con los alumnos sino que debe intentar crear un clima lo más beneficioso posible, por ejemplo utilizando el refuerzo positivo cuando están realizando una tarea, motivándolos, haciendolos ver que se reconoce el trabajo que hacen, utilizando la sonrisa,las miradas,etc.
 
Además, el profesor debe adaptarse a los cambios que se van produciendo a su alrededor, tal y como sostiene Bauman. Y en este sentido me gustaría mostrar las competencias que considero deberían tener los profesores en la actualidad. Considero que deben ser observadores al tiempo que críticos, absorver todo aquello que consideren beneficioso para el proceso de enseñanza, perfeccionar y actualizar sus conocimientos constantemente, identificar y responder ante las características diferenciadas de cada alumno, introducir las nuevas tecnologías en las aulas y hacer un uso responsable y contextualizado de ellas, desenvolver la empatía, tener dotes de liderazgo, incentivar la  autonomía del alumno, promover la reflexión, favorecer el trabajo cooperativo, entre otros muchos aspectos. ¿Que os parece a vosotros?
 
Creo que en este sentido, podríamos decir que un profesor  debe ser como un camaleón, y adaptar su color dependiendo del lugar donde se encuentre, aunque algunos también, utilicen esta técnica para tratar de camuflarse ante los que consideran enemigos.
 
Webgrafía:
 

http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/19/avrocca2.pdf (consultada el 9 de octubre de 2013)

http://catedraepistemologia.files.wordpress.com/2009/05/modernidad-liquida.pdf (consultada el 9 de octubre de 2013)