A.P.U. - Asociación de Pedagogos Unidos

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Si enseñamos a los estudiantes de hoy como enseñamos ayer, les estamos robando el mañana. - John Dewey

Víctimas, catalizadores y contrapuntos.

Andy Hargreaves ubica al profesor en la sociedad del conocimiento y afirma que la enseñanza es una profesión paradójica como bien se expuso en clase; … “se espera de los docentes, más que de cualquier otra profesión, que construyan comunidades de aprendizaje, que creen la sociedad del conocimiento y que desarrollen las capacidades para la innovación, la flexibilidad y el compromiso con el cambio que son esenciales para la prosperidad económica…”.

Y al mismo tiempo… “se espera también, que mitiguen y contrasten muchos de los inmensos problemas que crean las sociedades del conocimiento, tales como un consumismo excesivo, una pérdida del sentido de comunidad y la ampliación de las brechas entre ricos y pobres. En cierto modo, los docentes debe apañárselas para alcanzar a la vez estos objetivos, aparentemente contradictorios”.

A nuestro entender esta paradoja se vería reflejada en el siguiente ejemplo: los profesores deben educar a los alumnos en la sociedad del conocimiento promoviendo la utilización de las nuevas tecnologías e incentivando su uso en los hogares, en el día a día, lo que conllevaría a incrementar en cierto modo esa brecha entre ricos y pobres que en realidad deberían tratar de mitigar.

La visibilidad social que Andy Hargreaves tiene sobre los profesores se basa en un triángulo de intereses:

Los profesores que se muestran como catalizadores de la sociedad del conocimiento, o que realmente toman ese papel, son aquellos que cumplen a rajatabla sus funciones logrando en sus alumnos un aprendizaje profundo; aprenden a enseñar de modos que no nos fueron enseñados, es decir, las características de los alumnos cambian con la sociedad y es la educación la que tiene que adaptarse a estas nuevas necesidades; la inteligencia colectiva como trabajo y esfuerzo en grupo en pro de una búsqueda común de conocimiento, procurando que su formación e información sobre la enseñanza no quede obsoleta.

Por su parte los formadores como contrapuntos de la sociedad del conocimiento serán aquellos que luchan por lograr en sus alumnos algo más que el simple aprendizaje de estrategias logrando un aprendizaje social y emocional, en base a la colaboración entre alumnos y entre alumnos y familias; desarrollar una identidad cosmopolita que suprima frentes problemáticas que existen en la sociedad como el rechazo social, forjando relaciones con familias y comunidades haciéndolos partícipes de la educación de los educandos.

Finalmente los profesores que toman el papel de víctima de la sociedad del conocimiento serán aquellos que creen que las familias son meros "creadores de quejas". Por otro lado son aquellos preocupados en la simple memorización de aprendizajes y en enseñar tal cual se les determina por parte de la administración, y es que su preocupación por cumplir los dictámenes legislativos es bastante grande y hace que acaben emocionalmente agotados en su labor ya que los alumnos no consiguen la motivación suficiente, entrando en un bucle de desánimo y frustración por las dos partes.

Para finalizar y haciendo una recapitulación sobre todo esto, en base a nuestra propia experiencia educativa creemos que la mayoría de los docentes con los que nos hemos encontrado responden a un perfil de víctima de la sociedad del conocimiento, haciendo insignificante la presencia de los otros perfiles como los maestros como catalizadores y como contrapuntos de la sociedad del conocimiento. Creemos que la principal causa de este predominio es precisamente que los profesores nos enseñan como ellos fueron enseñados y no con una metodología actualizada, adaptada a los cambios que sufre la sociedad.

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Autores:

Jose María Jueguen Barcala

Lara Camiña Martínez

Nerea Bastón Martínez