Mónica Boullón

Alumna de quinto de psicopedagoxía, con anterior formación en mestre de especialidade primaria.

Colaboración por Hargreaves

A través del trabajo que debemos realizar para la sesión que llevaremos a cabo en el aula el próximo lunes 21, la técnica acuario, a través del texto Comprender y redireccionar las prácticas de asesoría de la cual pretendo realizar una entrada al blog puesto que por lo que he podido observar hasta ahora me parece un texto que reúne aspectos muy importantes e interesantes acera del asesoramiento.

Sin embargo, mientras estaba trabajando sobre este texto me ha parecido oportuno indagar acerca de lo que significa la colaboración auténtica, es decir la colaboración en el más amplio sentido de la palabra. A continuación he recogido unas palabras de Hargreaves que me han parecido interesantes en relación a la colaboración y como ya denotaba desde entonces la necesidad de colaborar dentro de la comunidad educativa.

" Las escuelas ya no pueden ser castillos fortificados dentro de sus comunidades. Ni los docentes pueden considerar que su estatus profesional es sinónimo de autonomía absoluta. Las fuerzas del cambio ya  se hacen sentir dentro de incontables aulas... Dentro de los retos y las complejidades de estos tiempos postmodernos, los docentes deben encontrar más y mejores maneras de trabajar con otros en interés de los niños que mejor conocen. Deben reinventar un sentido de profesionalidad de modo que no les ponga por encima ni aparte de los padres y el público en general, sino que les de la valentía y la confianza necesaria para entablar un trabajo franco y autorizado con otras personas... Pero no cualquier tipo de trabajo conjunto de los docentes con otras personas ajenas a la escuela resulta beneficioso para los alumnos que están dentro de ella. Las asociaciones deben ser significativas y morales, no cosméticas o superficiales"

Hargreaves (1998, pp. 35-36)

Evidentemente la tarea de atender a la diversidad, es compleja y difícil en ciertas circunstancias escolares actuales. Cuando uno se enfrenta en solitario a situaciones de ese cariz, es muy probable que, salvo excepciones, pronto se vea superado por la tarea y, por ello, renuncie a los planteamientos más innovadores y se conforme con las respuestas tradicionales o con la justificación de que es «imposible» cambiar la realidad.

Por esta razón resulta estratégico, para avanzar en la dirección de una educación inclusiva, el ser capaz de  mantener una amplía y tupida red de apoyos, colaboraciones y ayudas mutuas, como procedimiento para hacer frente a las tareas y decisiones complejas y éticamente controvertidas que han de tomarse. En esa red, son nudos esenciales los formados por las estrategias de colaboración y participación entre los centros,  las familias y la comunidad en la que en la que nos encontramos. También lo son los lazos de apoyo mutuo entre profesores, o los alumnos entre sí a través de estrategias de trabajo cooperativo.