Educar en la sociedad del conocimiento

Enlazando con la entrada anterior, en la que realizaba una breve descripción sobre las principales características e implicaciones de la Sociedad del Conocimiento, en este blog trataré de analizar cuál debe ser el perfil del profesorado en el sistema educativo actual.

En este sentido, los cambios sociales que se han producido en las últimas décadas debido a la irrupción de las TIC en todos los planos de la vida del individuo, han dejado a la institución educativa en situación de crisis y obsolescencia. Es por ello que la escuela debe adaptar sus estructuras y hacerlas más flexibles con el fin de responder a las nuevas exigencias económicas y sociales.

Para que la institución educativa pueda hacer frente a los nuevos retos que le plantea la sociedad del conocimiento, considero fundamental prestar una especial atención a la formación inicial y permanente del profesorado con el fin de dotarlos de herramientas que les permitan formar a ciudadanos cívicos, críticos, comprometidos y capaces adaptarse y de transformar la realidad social.

La necesidad de pasar de un modelo tradicional de enseñanza y aprendizaje al modelo tecnológico.

En la sociedad del conocimiento es de vital importancia que el profesor pase de enmarcar su tarea educativa en un modelo de enseñanza tradicional para situarse en un modelo tecnológico.

Las características de estos modelos se pueden sintetizar en el siguiente cuadro:

Modelo tradicional

Modelo Tecnológico

Profesor aislado

El docente debe trabajar en equipo con el resto de los docentes

El profesor es un instructor que transmite conocimientos

El profesor es un mediador que actúa como guía en el proceso de enseñanza y aprendizaje

Se pone el énfasis en la enseñanza

Se pone el énfasis en el aprendizaje

El profesor aplica los recursos didácticos sin diseñarlos

El profesor diseña y gestiona los recursos didácticos

Didáctica basada en clases magistrales y en dirección unidireccional

Didáctica basada en la investigación y con dirección bidireccional

Solo la verdad y el acierto proporcionan aprendizaje

Se utiliza el error como fuente de aprendizaje

Restringe la autonomía del alumno, que se convierte en un agente pasivo de su proceso de aprendizaje

Fomenta la autonomía del alumno, que se convierte en un agente activo de su proceso de aprendizaje.

El uso de las TIC está al margen de la programación didáctica.

El uso de las TIC está integrado en el currículum como una forma de desarrollar la competencia digital del alumnado.

 Fuente: adaptación de los modelos propuestos por el profesor Ricardo Fernández Muñoz (2001)

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Modelo tradicional de enseñanza                                         Modelo tecnológico de enseñanza


Posturas del docente ante la introducción de las TIC en el aula:

Educar para la sociedad del conocimiento debería implicar aprovechar la incidencia que tienen las TIC en nuestra vida cotidiana, e introducirlas en las aulas como herramientas que nos permitan organizar el proceso de enseñanza y aprendizaje de una manera más flexible y centrada en las necesidades individuales de cada alumno.

 Sin embargo, según Domínguez Alfonso, R (2009) los docentes ante este hecho pueden adoptar dos posturas contrapuestas: la tecnófoba y la tecnófila.

  1. Las posturas tecnófobas están vinculadas a las posturas de resistencia al cambio: desde esta postura la escuela se resiste a la introducción en la sociedad del conocimiento debido al miedo por parte de algunos docentes a perder el control de sus materias, por la falta de formación del profesorado en el uso de las TIC, y sobre todo por la dificultad del docente cambiar su rol tradicional de transmisor de conocimientos a un nuevo rol en el que ejerce como guía del proceso de aprendizaje de sus alumnos.
  2. Las posturas tecnófilas se basan en el consenso sobre la aceptación de la necesidad de cambio de los centros educativos para adaptarse a las exigencias de la sociedad del siglo XXI. Sin embargo, dentro de estas posturas tecnófilas encontramos teóricos que defienden dos posiciones polarizadas:
  • Por un lado, los que rechazan radicalmente el modelo educativo tradicional, y proponen una reestructuración de la concepción existente de escuela y de organización escolar, donde se flexibilicen los procesos y se rompa con la tradicional visión de la enseñanza como transmisión del saber en un lugar físico, cerrado y presencial. (Domínguez Alfonso, R; 2009).

Se puede afirmar que esta propuesta desescolarizadora resulta, en la actualidad, una auténtica utopía debido a la falta de medios materiales para desarrollarla y sobre todo a las carencias que conllevaría prescindir de la escuela como un espacio de socialización y de relaciones interpersonales para el alumnado.

  • Por otro lado, los que reclaman que la escuela sea el espacio de construcción personal y ciudadana, donde se realice la transmisión de la cultura y conocimiento a las nuevas generaciones, donde se desarrollen pensamientos críticos, reflexivos y democráticos pero desde un acercamiento real y físico a la realidad social.  (Domínguez Alfonso, R; 2009).

Necesidades formativas del  profesorado para educar en la sociedad del conocimiento:

El profesorado en la Sociedad del Conocimiento necesita desarrollar nuevas funciones y abordar nuevas tareas que en el modelo educativo tradicional no se contemplaban. Basándome en el texto de Sánchez Asín, A  (2009), sintetizaré los principales rasgos que poseer el docente en el siglo XXI: 

En primer lugar es necesario preparar y formar al profesorado en el diseño y uso de nuevos recursos didácticos; como pueden ser vídeos, imágenes animadas, diapositivas… con el fin de posibilitar al alumnado el análisis del contenido los mismos. Esto permitiría superar las limitaciones  de los esquemas estáticos y los libros de texto, ofreciendo al alumnado una mayor riqueza en los materiales que utiliza para afianzar sus aprendizajes.

Además, es de vital importancia que los docentes salgan del celularismo que  caracteriza su profesión y apuesten  por el trabajo en grupo y cooperativo con el resto de sus colegas, tanto  para diseñar programas educativos como para adquirir nuevos conocimientos y formarse de manera continua. Para ello sería muy interesante  que la Administración favoreciese la creación de entornos virtuales educativos, materiales y herramientas necesarias para la interacción alumno-profesor, profesor-profesor y alumno-alumno. Todo ello desembocaría en el desarrollo de una verdadera plataforma nacional de aprendizaje realmente moderna en donde todos los agentes pudiesen compartir contenidos, puntos de vista, discusiones, investigaciones…

En otro orden de cosas, un aspecto que me llamó mucho la atención es la necesidad de formar al profesorado para que desarrolle  la inteligencia exitosa (término introducido por Sternberg, 1997), que implica combinar en el mismo plano tres maneras diferentes de pensar: la inteligencia analítica, la inteligencia creativa y la inteligencia práctica. Según Sternberg:

  • La inteligencia analítica: necesaria para resolver problemas y juzgar la calidad de las ideas.
  • La inteligencia creadora: permite formular ideas y problemas.
  • La inteligencia práctica: necesaria para utilizar las ideas de una manera eficaz en la vida cotidiana.

Cuando el docente mantiene un equilibrio entre estos tres tipos de inteligencia, este podrá  responder de manera óptima a diferentes perfiles de alumnos con necesidades distintas. En este sentido el profesor podrá ser:

  • Programador: El docente es el que dirige y coordina procesos de aprendizaje con medios interactivos, es decir, ayuda al alumno a organizar su trabajo y los objetivos que debe alcanzar con el mismo.
  • Transmisor: El docente no es un banco de conocimiento, sino que es un representante del mismo y su función es enseñar al alumno donde localizar la información relevante y cómo utilizarla. En este sentido, el docente actuaría más como un provocador del aprendizaje, guiando al escolar hacia las redes de información con contenidos que le interesen para que los analice, los interprete, los analice y los integra con diferentes fuentes.
  • Mediador: El docente es un mediador en el proceso de aprendizaje del alumno en el sentido que posibilita al alumno los medios que le sirven para interaccionar con las TIC, de modo que hacen sentir al alumno artífice de su propio proceso de aprendizaje, ya que parten de una información que obtienen de distintas fuentes, la organizan y elaboran una opinión crítica y personal sobre la misma.
  • Motivador: El profesor al actuar como guía en el proceso del aprendizaje, permite que el alumno pueda trabajar la información acorde con su estilo personal lo cual permite mantener el nivel de motivación del alumnado.

 Finalmente, cabe señalar que el profesorado deberá formarse contantemente y desarrollar competencias vinculadas a las nuevas situaciones y vías de aprendizaje, que se pueden sintetizar en:

  • Competencias relacionadas con el uso y manejo de las herramientas tecnológicas
  • Competencias personales vinculadas al proceso de aprendizaje del alumno y de enseñanza del profesorado: habilidades sociales comunicativas, capacidad de orientación y guía, capacidad de adaptación a condiciones nuevas y situaciones personales de los estudiantes…
  • Competencias metodológicas y de aprendizaje: conocimiento del paradigma del aprendizaje centrado en el trabajo colaborativo entre estudiantes, capacidad de ajuste a nuevas situaciones, trabajo interdisciplinar, conocimiento actualizado de un área determinada del saber…

Conclusión

Tras haber investigado un poco sobre las necesidades de formación que presenta el profesorado para poder educar en la sociedad del conocimiento, creo que nuestro sistema educativo, pero sobre todo la formación inicial del profesorado, está muy lejos de responder a las demandas de la sociedad actual.

A pesar de que la Administración educativa y la normativa oficial pretenden crear un sistema educativo adaptado a los nuevos tiempos, la realidad que vivimos es la de un sistema educativo todavía anclado en el pasado, con gran peso memorístico en el currículo educativo en general y la evaluación en particular.

¿Cómo se puede solucionar esto? Considero que es necesario que en las facultades de educación, sobre todo en las titulaciones de magisterio y de máster en educación, que existan asignaturas específicas que permitan a los futuros docentes:

  • Diseñar entornos virtuales de aprendizaje con recursos didácticos para el alumnado, asignaciones de tareas, grupos de discusión… para cada aula
  • Diseñar programaciones de aula que integren las TIC dentro de las principales áreas curriculares. 
  • Trabajar ya desde el ámbito universitario con la metodología que empleamos nosotros mismos en esta materia “learning by doing” de modo que, los futuros docentes tengan una experiencia previa que le permita implementar con mayor facilidad este tipo de metodología en el aula.

Por otro lado, y a modo de formación permanente sería muy interesante que se crease un entorno de aprendizaje virtual a nivel nacional, para docentes de enseñanza primaria y secundaria, donde compartieran un espacio de investigación, reflexión, fuente de ideas e intercambios de experiencias. Adicionalmente, en dentro de esta red existirían profesionales de la educación que ofreciesen apoyo técnico y pedagógico a los docentes que lo requiriesen.

En definitiva, creo que el modo más eficaz de formar al profesorado para educar en la Sociedad del Conocimiento es haciendo que estos mismos experimenten en la red, que planifiquen sus programaciones de aula en colaboración con profesionales de otros contextos que tengan más experiencia, que puedan diseñar plataformas virtuales ad hoc, que puedan investigar en determinadas metodologías de enseñanza, que tengan acceso a material relevante que van proponiendo otros profesionales, etc. Yo creo que solo explorando y experimentando las posibilidades que nos ofrece la red, lograremos aprender y, a su vez, compartir esos aprendizajes.

Fuentes Bibiográficas

Domínguez Alfonso, R (2009) La sociedad del conocimiento y los nuevos retos educativos. Universidad de Granada. Disponible en:

http://www.ugr.es/~sevimeco/revistaeticanet/numero8/Articulos/Formato/articulo9.pdf

Fernández Muñoz, R (2001) El profesor en la sociedad de la información y la comunicación: nuevas necesidades en la formación del profesorado. Universidad de Castilla la Mancha. Disponible en:

http://www.uclm.es/varios/revistas/docenciaeinvestigacion/numero1/ricardofdez.asp

Sánchez Asín, A et all. (2009) La sociedad del conocimiento y las TIC: una inmejorable oportunidad para el cambio docente. Revista de Medios y Educación. Nº 34, pp. 187 – 189. Disponible en:

http://redined.mecd.gob.es/xmlui/bitstream/handle/11162/91963/00820113014560.pdf?sequence=1