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¿Sí o no a los deberes?

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/30/galicia/1369917295_288197.html

Esta noticia la vi la semana pasada en el telediario, pero no he tenido tiempo hasta ahora de volver sobre ella. En este blog me gustaría aporta mi opinión al respecto.

Bueno, para empezar me parece que los padres de estos alumnos se acogen a una orden muy antigua. Como siempre, hay discrepancias entre los padres y de nuevo como siempre muchos tiene que aguantarse y apechugar por una minoría. Me parece que los que no quieran que sus hijos hagan los deberes están en su “derecho” pero no por ello deberían de arrastrar a todos los demás alumnos y alumnas.

Por supuesto, creo que en ocasiones la cantidad de deberes que se les mandan a los alumnos es desorbitada. Personalmente he tenido que sufrir estas avalanchas de deberes cuando estaba en primaria y puedo decir que la mayoría de ellos no me ayudaban a reforzar los contenidos dados en las clases sino que en su mayoría eran de “copiar y pegar” literalmente. En lugar de mandar actividades y ejercicios que me sirvieran para pensar y volver sobre lo ya aprendido en clase, se limitaban a mandar ejercicios que consistían en copiar frases y textos con huecos de palabras para después rellenar en el propio cuaderno. Así, lógicamente, tardaba horas en terminar los deberes.

Un niño de primaria (y también de secundaria) necesita si tiempo de descanso, de juego y de interacción con los otros. El tiempo que pasa en la casa o fuera del colegio no es sólo para estudiar. Hay muchas otras formas de aprender además de los ejercicios y del estudio. Por ejemplo, la charla con los padres, el visionado de una película, jugar a un juego con los amigos en el parque…todos esos contenidos del currículo oculto es lo que se está perdiendo el niño o niña por hacer los deberes.

No estoy en contra de los deberes. Estoy a favor de los deberes…de los deberes significativos, los que aportan verdadero significado. La tarea del docente está en discernir entre las actividades que son significativas y las que no y no limitarse a mandar todas las actividades que vienen incluidas en el libro de texto porque, como ya hemos visto aquellos que tenemos la materia de Diseño y Evaluación de Materiales Didácticos, la mayoría son actividades de tipo cerrado, carentes de espacios reservados a la opinión y reflexión y en general poco significativas.

Por otro lado me gustaría volver sobre lo que vengo comentado en mis anteriores blogs: la responsabilidad y/o culpa que se les echa a los profesores. Estos profesores y profesoras ven limitada su autonomía de trabajo, no sólo ya para un grupo de alumnos, sino para la clase en general, y reciben quejas desde todos los frentes y a las cuales no pueden responder porque se ven atados de pies y manos por los inspectores de educación y por esta ley.

Por si fuera poco, los centros no pueden manejar la situación ya que hasta que no se apruebe la ley LOMCE no pueden realizar ningún cambio sobre esta normativa.

Por mi parte, creo que la solución radica en que todos los docentes de todas las asignaturas que imparten clase en un aula se pusiesen de acuerdo en las tareas que se les van a poner a los alumnos, un límite de ejercicios (para que ninguno se exceda en su materia) y que estos consisten en algo más que copiar y pegar, que fomenten la investigación y la reflexión sobre el contenido.

Comentarios

  • Laura Rial Bouzas

    Sin duda un tema muy polémico el que abordas.Sinceramente estoy totalmente deacuerdo con tu posición, yo también he vivido eso de llegar a casa y no tener ni media hora para poder descansar o jugar. Pienso que lo óptimo sería adecuar los deberes (tanto el tipo como la cantidad) a cada nivel educativo para lograr así un equilibrio, sin llegar a sobrecargar a los alumnos de tareas pero ayudándoles a desarrollar cuestiones como la responsabilidad hacia su trabajo.