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Enseñar para la Sociedad del conocimiento: ¿realidad o ficción?

Para comenzar, es importante concretar que la profundización de este tema se debe a que parte de un primer análisis conjunto en el aula en el cual nos centramos en “Enseñar en la sociedad del conocimiento: desafíos y posibilidades”, centrándonos en las aportaciones que hace Andy Heargreaves con su libro “Enseñar para la sociedad del conocimiento” (2003). En su tratamiento en el aula, le dimos un protagonismo esencial a la figura de docente y a los posibles retos que ésta tiene dentro de la que llamamos “Sociedad del Conocimiento” en la cual todos nos encontramos inmersos. Por ello, para completar mi visión en profundidad sobre este tema partí del análisis del Capítulo 1, propuesto en el aula, de Heargraves (2003) en el cual se nos llama a la atención para educar precisamente en y para la creatividad, pensando muchas veces se nos escapa la gran importancia que concibe ésta en el futuro desarrollo personal y profesional del alumnado.

Y bien, antes de comenzar, debo concretar para la comprensión de este tema, quien es su autor y hacia dónde se imagedirige principalmente su obra en el ámbito que nos ocupa. En este sentido, debemos concretar que Andy Heargreaves (13 Febrero de 1951) en un escritor de más de veinticinco libros sobre educación, investigador, consultor y asesor, además de ser titular de la Cátedra de Educación “Thomas More Brennan” de la Lynch School del Boston Collage. La misión de su cátedra es, concretamente, fomentar la justicia social y unir la teoría educativa con su práctica.

            Después de citar el autor de la obra sobre la que parto mi análisis, el desarrollo que expondré a continuación parte de las aportaciones de su obra sobre enseñar en la sociedad del conocimiento, así como de mi propia reflexión que parte de los conocimientos adquiridos a lo largo del Grado de Pedagogía y de la aplicación procesual de éstos para abordar este tema en particular.

                        Y bien, centrándonos ya en el análisis de dicho capítulo, podemos ver de cómo este parte de que “enseñar es una profesión paradójica”, y como bien se nos explica ciertamente lo es, ya que vemos como a los docentes se les exige que creen ciertas capacidades que permitan a los individuos sobrevivir en la sociedad del conocimiento como la innovación, la flexibilidad o el compromiso con el cambio para la prosperidad económica; y, sin embargo, se les pide que mitiguen ciertos problemas como una pérdida del sentido de la comunidad, o la brecha entre ricos y pobres.

Esto, me lleva a un análisis más profundo de este aspecto que es: ¿de verdad está pensada la educación para romper las brechas entre ricos y pobres y para tener ciertas capacidades cívicas en el entorno?, o para más bien ¿estar destinada a tener las cualidades adecuadas que permitan a los futuros empleados de una empresa ser más competitivos en su entorno?. Si nos permitimos analizar nuestras escuelas hoy en día veremos que es más a esto último a lo que podemos hacer referencia cuando observamos las pautas escolares, debido a que el sistema de enseñanza sigue siendo marcadamente tradicional (clases expositivas, todos sentados, iguales, competitividad en las notas etc.) centrado en adquirir competencias que enmarcaríamos en la “escuela como empresa” (aunque enmarcada dentro de una estructura vertical y tradicional y no dentro de las circunstancias y habilidades que demandan hoy en día nuestras empresas). A pesar de esto, es importante remarcar que sí existen una buena cantidad de profesores en nuestras aulas que están innovando, intentando de alguna manera romper con esos viejos esquemas tradicionales que lo único que hacen es mantener aislados tanto a los docentes como al alumnado de lo que acontece en la realidad próxima. Porque una cosa es clara, si los cambios existen (TICS, diversidad cultural, sociedad del conocimiento etc), ¿no debería estar la escuela atenta a esos cambios y reincorporarlos en sus buenas prácticas educativas, para la mejora de la calidad?. La respuesta es claramente sí, y de eso buenamente nos habla Heargraves en estas páginas.

            Además, por otro lado, es importante citar el transcurso histórico que hace en relación a la educación antes de la llamada “Sociedad del Conocimiento”, en él nos habla de que desde el surgimiento de la educación obligatoria se esperó de la educación ciertas paradojas como rescatar a los niños de la miseria, la alfabetización universal como plataforma para la supervivencia económica, trabajadores cualificados aunque haya poco empleo para ellos etc., de manera que observamos perfectamente cómo las expectativas de la educación han sido ciertamente altas, llevando a la necesidad de más docentes, al optimismo sobre el poder de la educación y al orgullo de ser un profesional. Pero en lo que eran expectativas altas de la educación, Heargraves bien constata que en lo referente a la forma de cambiar la naturaleza de la enseñanza o el modo de enseñar a los docentes no existían ningunas. Por lo tanto, la enseñanza quedaba confinada a una simple era pre-profesional, ya que los docentes escasamente pagados sólo eran capaces de dominar una escasa gama de estrategias.

            Posteriormente, se nos habla que debido a ciertas circunstancias y momentos históricos las expectativas en la educación se volvieron más bien escasas y, a principio de los 90, con todas las reformas educativas expectantes los profesores cada vez se sentían más quemados y desprofesionalizados.

            Esto nos lleva a una reflexión clara que es la siguiente: como bien pudimos analizar en el caso de la marea verde balear, el profesor se encuentra determinado por ciertas leyes externas que lo único que hacen es confinar y quemar más a los docentes. Si las leyes educativas o todas las reformas tuvieran en cuenta a los profesionales que están en contacto con la realidad educativa, posiblemente éstas tendrían mucho más éxito. Además, con la aplicación de la LOMCE, vemos que cada vez más a los profesores se les exige que impartan ciertos conocimientos de modo tradicional para alcanzar unos objetivos y aprobar unas reválidas impuestas. Pero ¿es esto lo que de verdad queremos en nuestras escuelas?. Personalmente, como pedagoga, apuesto por una enseñanza que esté atenta al cambio y por lo tanto, que sea quien de tener docentes catalizadores de la sociedad del conocimiento y no simples robots que tengan que cumplir unas leyes basadas en una escuela tradicional, impuestas por quienes en realidad no conocen las necesidades imperantes en nuestras escuelas.

            Después de esta pequeña reflexión sobre la que volveré más adelante al hacer referencia propiamente a la creatividad en las escuelas, haré ahora mención al apéndice “obtener beneficios en la sociedad del conocimiento”. En el mismo, se nos enfoca más la visión hacia las empresas, ya que la mayoría del futuro de la formación del alumnado se encuentra inmerso en esas cuatro paredes. En este sentido, nos hace referencia a Daniel Bell y su libro la sociedad del conocimiento, en el cual ya se nos habla de una idea básica como es que la economía ha pasado de estar sólo centrada en producir a cosas, a una economía que llama postindustrial centrada en los servicios, las ideas y la comunicación. Además, Bell nos habla de que las cifras de escolarización superior serían desorbitadas, lo que es un hecho actualmente, pero que “una mayor escolarización no siempre es sinónimo de un mejor aprendizaje”. Y como ratificamos, sabemos que en la actualidad para nada es así ya que el alumnado busca una formación que le lleve a conseguir un título para trabajar en el puesto laboral que desea, aunque muchas veces el aprendizaje que se lleve de su formación sea escaso.

            En este sentido, se hace referencia a que el recurso económico que tenemos en la sociedad ha pasado de ser el capital o la mano de obra, al conocimiento. Además también cita a Castells concretando mucho más la necesidad de otra educación, debido a que también estamos inmersos en la sociedad de la información, dirigida por el desarrollo, la expansión y la circulación de la información de una información y entretenimientos digitales. Y a este respecto, Heargraves liga esto dos términos, concediéndole una suma importancia a lo que a la innovación supone en las empresas. Actualmente, se requiere de los trabajadores en nuestras empresas que éstos sean capaces de “inventar, crear y captar todo el placer del consumo en la novedad y en la búsqueda de nuevas posibilidades, previendo deseos futuros”, lo que precisa de conocimiento por todos sus lares.

            Todo esto nos lleva, a las tres dimensiones que cita de la Sociedad del Conocimiento: la primera, que comprende la esfera educativa, técnica y científica; la segunda, que implica modos complejos de circulación del conocimiento e información en una economía de servicios; y tercera, acarrando cambios básicos en el modo de funcionamiento de las empresas para promover la innovación continua mediante la creación de equipos que lleven al máximo las oportunidades para el trabajo mutuo.

            Todas estas pautas básicas nos lleva a cómo los docentes deben desarrollarse en la sociedad del conocimiento, considerando a ésta como una sociedad de aprendizaje. Y bien, personalmente creo que debemos tener en cuenta que si queremos innovación en las empresas y capacidades de acción crítica de la información de todos los medios que se le suscitan al alumnado, no sólo enmarcándome en el marco empresarial, se necesitará de formación específica en los docentes que les permita tener metodologías oportunas que promuevan estas habilidades y capacidades en el alumnado. Por ello, siempre nos centraremos como punto vital de referencia en los modelos de aprendizaje constructivistas y conectivistas para la formación del alumnado, ya que lo que pretendemos es que éstos posean capacidades específicas para desarrollar conocimiento a partir de lo que saben, creándolo y recreándolo en función de sus propias inquietudes, ideas y propuestas. Por ello, como bien hemos visto en la materia de Tecnología Educativa, sería muy adecuado utilizar las herramientas tecnológicas para este aspecto como el e-portafolios que estamos llevando a cabo. De esta manera, el alumnado regirá su propio aprendizaje, con todas las herramientas que estos recursos les ofrecen y así crear su propio conocimiento personalizado. Además de esto, si utilizamos otros modelos de aprendizaje como el trabajo cooperativo el aprendizaje será mucho más efectivo, ya que el alumnado podrá aprender unos de los otros, enriqueciendo su propio proceso de enseñanza-aprendizaje. Por último, creo que tienen una importancia vital el desarrollo de la creatividad con las materias afines a este aspecto, ya que promueven la diversidad de ideas y la flexibilidad en las mismas y no a la igualdad y simplicidad a la que estamos acostumbrados de la escuela tradicional.

            Esto me lleva a otra idea principal y es que si educamos a los niños de forma que desarrollen las habilidades oportunas para hacer frente a esta sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos, muchas más posibilidades tendrán de tener trabajo, debido a que es justamente eso lo que actualmente están buscando las empresas (perfiles de innovación, trabajo en equipo etc.).

            Lo que se trata entonces es de crear “escuelas pensantes”image, generadoras de conocimiento para mejorar las posibilidades de éxito de inserción laboral futuro del alumnado, y olvidarnos propiamente de lo que está ocurriendo actualmente en nuestras escuelas, o lo que se promueve con esta ley, que es justamente desterrar ciertas materias que promueven la creatividad, para pasar a ser los docentes simples transmisores de conocimiento, cuya finalidad sea pasar un examen final (volviendo sobre una perspectiva clara de la escuela tradicional: la evaluación de resultados).

            Otro de los aspectos a los que se nos hace referencia en el documento es a la brecha de creatividad en la sociedad actual. La misma, nos lleva a la directa necesidad de que en nuestro mundo en el que existen problemas urgentes e impredecibles, requieran de respuestas instantáneas y efectivas. En este sentido, se nos refiere a que existe una niebla de datos, que puede convertirse en parte del problema, al no tener los recursos adecuados el alumnado para resolver toda la información que tiene delante. Es decir, para mí, comprender un problema es comprender todos los pasos y circunstancias que lo abarcan, teniendo en cuenta varias fuentes y a la fiabilidad de éstas etc. Esto lo puedo decir claramente, debido a mi formación en materias como “Documentación e información educativa” en el grado de Pedagogía, pero nunca después de mi formación en la escuela, lo que me deja patente la necesidad del análisis de las fuentes de información que utilizamos todos los días, en una era principalmente tecnológica, y que debe de ser una de las metas principales en la educación que actualmente no se deja ver.

            Además, en referencia a estos últimos aspectos, se hace referencia a la gran importancia que tiene la creatividad en nuestras aulas para el éxito educativo en la Sociedad del Conocimiento, ya que la resolución a estos problemas que surgen, casi nunca tienen una misma solución y es parte de la enseñanza promover que el alumnado sea capaz de a situaciones diversas tener resultados diversos para resolverlos. Además, esto puede tener una trasposición a la vida personal de cada persona, en la que son muchos los problemas que surgen día tras día y muchas personas no son capaces de afrontarlos dándole forma a una solución que seguramente tendrán patente por dentro de sí mismos, pero que no son capaces de desarrollarla por no confiar en sí mismos. Yo creo que ahí también tiene un papel crucial la educación, porque si mientras nos formamos nos sentimos capaces, a través de que los docentes nos dan las herramientas mentales y cognitivas adecuadas para resolver ciertos problemas usuales o para dar ideas innovadoras ante una cuestión, seguramente en nuestra vida personal también nos sintamos con más ganas de superarnos y dar respuesta a todos las problemáticas que posiblemente se cruzarán con nosotros a lo largo de nuestros días.

            A este respecto, se cita que las ideas (y, en sí el conocimiento) en la sociedad del conocimiento,  como bien he dicho anteriormente, son un factor de producción económica al igual que la mano de obra o el capital. Y es por eso, que el fin de la educación no debería ser inculcar un cuerpo de conocimientos, sino más bien como me he estado ratificando a lo largo de mi discurso, desarrollar las capacidades que hagan que en el futuro actuemos de forma responsable hacia los demás, tomando la iniciativa y trabajando de manera creativa en colaboración.

            En general, todo esto nos lleva a la importancia de los docentes como catalizadores de la sociedad del conocimiento y a las características que deben tener éstos:  promoviendo el aprendizaje profundo con estrategias y modelos de aprendizaje que pongan énfasis en las capacidades de pensamiento de alto nivel y en la metacognición, con enfoques constructivistas del aprendizaje etc.; aprendiendo a enseñar de modos que no les fueron enseñados lo que implica una mayor capacidad de superación, innovación y sobre todo de el papel clave de la formación permanente: mediante la cual le den estrategias para el aprendizaje cooperativo, la inteligencia colectiva, o aplicando técnicas de evaluación diferentes a las propias de resultados (del sistema tradicional); comprometerse, como dije, con el aprendizaje profesional continuo; trabajar y aprender en grupos colegiales eliminando el celularismo en las aulas, y entendiendo que el aprendizaje de equipo puede ayudar a resolver una determinada problemática presente en el aula; tratando a los familiares como socios del aprendizaje como base de la educación como una tarea compartida por ambos (utilizando instrumentos como informes interactivos, compartiendo abiertamente los datos y resultados de los estudiantes con sus familias); desarrollando la inteligencia colectiva (que puede ser utilizando las TIC, utilizando herramientas como el e-portafolios); construyendo una capacidad para el cambio y riesgo, entendiendo que nuevos métodos de enseñanza basados en la creatividad y en la predisposición del conocimiento y las ideas, son clave para el futuro éxito del alumnado; y, por último, promoviendo la confianza en los procesos, ya que son éstos la variable básica de tener éxito en el futuro.

            Y es justamente aquí, donde a través de mis entradas y uniéndola a esta como hilo conductor, quiero concederle una importancia fundamental a la formación permanente del profesorado ya que partimos de la circunstancia mayoritaria de que nuestros docentes ya tienen bastantes años de experiencia en el cargo y les constará más hacer frente a los cambios que se suceden. Por lo tanto, sin una formación permanente oportuna de todos estas nuevas metodologías, conectando la teoría propiamente a la práctica escolar, se carecerá de éxito educativo en nuestras aulas.

            Además, otro factor fundamental que se debe incluir en el aprendizaje para la sociedad del conocimiento, es todo lo que tiene que ver con la inteligencia emocional, como concepto desarrollado por Daniel Goleman. Este autor parte de que un conjunto de competencias emocionales mejora de manera significativa los resultados de trabajo y las relaciones personales. Y justamente es así, porque tras desarrollar esta inteligencia emocional que implica (conocer y ser capaces de expresar las propias emociones, identificarse con las emociones de otros, capaz de regular las emociones para que no se escapen a nuestro control, capacidad para motivarse a sí mismo y a los demás, poseer las habilidades sociales para poner las cuatro competencias en acción), se mejoran las relaciones con los compañeros porque empatizas con ellos y tienes en cuenta sus motivaciones y repercusiones personales, trabajas a pesar de las dificultades, siendo en el caso de los docentes muy pronunciadas y que pueden encontrar cobijo en otro grupo de profesionales o valorando diversos estilos de aprendizaje, siendo capaz de resolver los problemas a los que puedan surgir. Todo esto, nos lleva no sólo educar para el trabajo, sino educar para la vida, teniendo en cuenta los valores (empatizando con los iguales, docentes con las familias y viceversa)

            En general, todos los aspectos sobre los que acabo de reflexionar sobre la base del libro de Heargraves imagetienen que ver con la asunción de riesgos (arriesgando con ideas completamente nuevas), valorando la resolución de problemas, el aprendizaje cognitivo sofisticado, el enfrentarse al cambio y el compromiso con la mejora continua, tienen que ver con estas variables que deben implementarse en nuestras aulas para afrontar la Sociedad del Conocimiento y reubicarla de forma que sirva para avanzar a los docentes y al alumnado tanto personal como profesionalmente con:

 

La creatividad: siendo un factor fundamental, en la creación de nuevas ideas, y en la resolución de problemas que puedan surgirse a lo largo de nuestra vida.

Flexibilidad: en las prácticas educativas, en la forma de evaluar (procesual más que de resultados) y en los modelos de aprendizaje adaptados a los ritmos de cada alumnado

Resolución de problemas: las circunstancias actuales personales y profesionales requieren cada vez más la resolución de problemas rápida y eficaz.

Inventiva: las empresas demandan rápidas invenciones para ser competitivas y, cómo no, invenciones dentro de nuestra vida que nos permitan adaptarnos fácilmente a los problemas que se nos surjan en la misma

Inteligencia colectiva: partiendo de las Tecnologías de la información y de la Comunicación, podemos aprender utilizando diferentes herramientas (redes sociales, e-portafolios), teniendo en cuenta estas aportaciones, empleándolas para nuestro propio aprendizaje personal.

Confianza profesional: teniendo compromiso con el trabajo, teniendo en cuenta las aportaciones de otros equipos de profesionales, aprendiendo recíprocamente.

Asunción de riesgos: todas las innovaciones y los cambios tienen riesgos y esto conlleva tener la capacidad para asumirlos, tanto profesionalmente como personalmente

Mejora continua: concediéndole una importancia fundamental a la formación permanente del profesorado como un factor clave para la mejora de la calidad educativa.

Al principio partí de una pregunta y es que si de verdad enseñábamos para la Sociedad del Conocimiento o era una ficción, y después de todo mi análisis puedo decir que claramente no. Muchos aspectos sobre los que acabo de reflexionar se escapan de nuestras aulas y deberían estar presentes como una variable fundamental para la calidad educativa. En general, creo que las aportaciones de Heargraves pueden ser muy buenas pautas para llevarlas a cabo en la actualidad. Sin embargo, tal y como está sujeta nuestra educación en leyes basadas en propias ideologías políticas y en conceptos de calidad de la educación muy desapropiados de los que tienen verdaderamente la comunidad educativa (padres, profesores, alumnos y otras instituciones) veo muy difícil que muchas de ellas en la actualidad puedan llevarse a cabo. Sin embargo, creo que es importante luchar porque la educación puede cambiar y junto a ella, que la práctica de la educación mejore siendo la formación de nuestros docentes, así como de nuestro alumnado la más adecuada ante las demandas que la Sociedad de la Información y del Conocimiento nos requiere.

Porque, personalmente, creo que sólo apostando por una educación integral que tenga en cuenta los valores para una sociedad diversa y los procesos de enseñanza aprendizaje cognitivos más profundos, dándole valor a la creatividad, la innovación, la flexibilidad, la educación tendrá sentido en un mundo cada vez más cambiante y complejo.


Bibliografía


Hargreaves, A. (2003). Enseñar para la sociedad del conocimiento: educar para la creatividad. En Hargreaves, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento. España: Octaedro. pp. 19-42.