La evaluación educativa del profesorado y alumnado.

  LA EVALUACIÓN EDUCATIVA DEL PROFESORADO Y ALUMNADO

Como se puede observar, en todas mis entradas anteriores he aludido al hecho de una necesaria reconstrucción de los profesores y de aquellos aspectos que le incumben para conseguir la tan deseada mejora educativa. Concretamente, en esta publicación me gustaría tratar el tema de la evaluación, puesto que es una de las áreas de investigación educativa con más tradición y a la que se ha dedica mucho esfuerzo, ya que se considera como una de las cuestiones más conflictivas dadas en el sector de la instituciones escolares.

          Primeramente, debo centrarme en la definición de la evaluación para después introducirme en los aspectos más relevantes de la misma. A este respecto, he encontrado multitud de definiciones de tal concepto, que van desde más genéricas a más específicas. Por ejemplo para Doménech (1999), es un proceso sistemático, continuo e integral destinado a determinar hasta qué punto han sido alcanzados los objetivos educacionales, un proceso para obtener información  útil, con el fin de formular juicios de valor y a la vez servir de guía para la toma de decisiones. Pero para Cronbach (1984), es un proceso mediante el cual el profesor y los alumnos juzgan si han logrado los objetivos de enseñanza. Mientras que para Morán Oviedo (2003), es un estudio del proceso de aprendizaje en un curso o taller, con el fin de caracterizar los aspectos más sobresalientes del mismo, y a la vez los obstáculos que hay que enfrentar. Y desde su sentido más intrínseco, afirma que la evaluación se refiere al estudio de las condiciones que afectaron el proceso de enseñanza.

         Al ir plasmado estas interpretaciones he ido destacando una serie de palabras, que personalmente me han parecido concluyentes, puesto que cado uno le da una visión e introduce aspectos diversos. Así mientras Doménech sólo se refiere a un instrumento de información para guiar la toma de decisiones, Cronbach le añade las palabras profesor y alumno no limitándolo a uno de ellos, mientras Morán Oviedo incluye dos matices más, los obstáculos y los hechos más sobresalientes. Ante esto podemos formar una definición conjuntando los aportes de estos tres autores

        La evaluación es una etapa del proceso de enseñanza-aprendizaje que se utiliza para determinar cuáles han sido los objetivos educacionales alcanzados, sirviendo al profesor y al alumno para tomar decisiones. Ésta debe de señalar los aspectos más notables del proceso y cuáles fueron los obstáculos a los que se tuvieron que enfrentar.

       Pero para abordar lo que conlleva la evaluación hay que hacer alusión a los fines de la misma. Así según Medina y Verdejo (1999), estos son: ¿Evaluación justa?

  • Pronosticar sobre las posibilidades de los estudiantes.
  • Orientar al estudiante acerca del tipo de respuesta o ejecución que se espera.
  • Detectar las demandas de los estudiantes y las que impone la sociedad.
  • Planificar las experiencias instruccionales.
  • Seleccionar materiales para la enseñanza.
  • Estimular la motivación de los estudiantes, para ver si cumplen con los objetivos.
  • Proveer una base para la asignación de notas o calificaciones justas y representativas de los aprendizajes.
  • Diagnosticar las dificultades y las fortalezas en el aprendizaje de los alumnos.
  • Brindar la orientación y asesoría a los estudiantes.
  • Ofrecer un marco de referencia para administradores y supervisores para el seguimiento del proceso educativo.

            Si analizamos estos fines de la evaluación, podemos darnos cuenta que están orientados en gran medida al alumnado, sin hacer referencia explícita al profesorado. Hecho que considero que no debería ser así, puesto que es un elemento que debe aplicarse tanto en el aprendizaje de los alumnos como en la revisión de la propia práctica docente.

            Atendiendo a esta última, la evaluación del docente puede tener dos objetivos, en tensión y algunas veces opuestos: la mejora profesional (evaluación del desarrollo competencial) o rendimiento de cuentas (evaluar los efectos en resultados conseguidos en los aprendizajes del alumnado). Desde mi punto de vista, lo ideal sería una complementariedad entre ambos.

            Para ello se suelen establecer unos indicadores o estándares para la práctica profesional, que sirvan tanto para orientar como para garantizar a los docentes que desarrollen su trabajo de la mejor manera para que promuevan los aprendizajes de los alumnos. Estos estándares profesionales son descripciones de lo que es valorado para acreditar programas de formación, como para el ingreso en la profesión y para la evaluación de la práctica docente.  A su vez, podemos incluir la evaluación formativa, para detectar déficits que puedan generar acciones tendentes a desfavorecer el desarrollo profesional de los docentes y a desmejorar los aprendizajes de los estudiantes.

            Dentro de esto, estaría la  autoevaluación, la cual no funciona si no hay una implicación o compromiso por parte del propio autoevaluado. Que es lo que pasa en la mayoría de las veces, puesto que se considera como una amenaza a la autonomía o la libertad, cuanto necesariamente no es así, pues el hecho de hacerla te ofrece unas pautas de como poder mejorar sobre aquello que se está haciendo mal y sobre aquello que se debe seguir realizando de la misma manera. No tiene fines confiscatorios, sino que se realiza de modo voluntario, como un diagnóstico para la mejora profesional. Y habría que hacer ver esta imagen a los docentes, incluso al propio alumnado, para que no la teman.

            Pues si analizamos la visión que tiene la comunidad educativa sobre la evaluación, basándonos en preguntas como ¿Por qué evaluar? ¿Para qué evaluar? Vemos, en el siguiente cuadro, que se alejan mucho de los objetivos reales de la misma.favelis_146.gif

¿Por qué evaluar?

¿Para qué evaluar?

Porque me mandan.

Para calificar.

Porque el material didáctico lo prevé.

Para orzar a los alumnos a estudiar.

Porque debo poner una notal al final de curso.

Para hacer subgrupos en clase (los alumnos avanzados y los alumnos   principiantes/malos)

Porque siempre se ha hecho así.

Para hacer ver a los alumnos su progreso en el   aprendizaje.

Porque es la manera en que veo que si mi intervención ha sido efectiva.

Para que los alumnos mejoren su aprendizaje y forma de   aprender.

           

Argumentos

En   este trimestre haré únicamente un examen al final… siempre lo he hecho así y   no voy a cambiarlo ahora; usaré lo propuesto en el libro.

En este trimestre haré un test de vocabulario semanal, una   redacción cada 15 días y luego un examen final que incluirá actividades   escritas y orales, por lo tanto, se realizará en dos días diferentes.

           

            Si echamos un vistazo a estas razones, vemos que la mayoría de ellas son antipedagógicas y que se escapan de la verdadera realidad de la evaluación, mientras que un número mínimo se acercan a la finalidad de la misma. Personalmente me pregunto ¿Qué se puede hacer para que esta visión cambie?

            De la misma manera, que propuse una reconstrucción del papel del profesorado en alguna de mis publicaciones ahora propongo cambiar su concepto, sus funciones y su metodología, para que la evaluación sea valorada positivamente por la instituciones o comunidad educativa, puesto que hoy en día posee una mal imagen. A mi entender, no sin razones, puesto que esta imagen se debe a la manera en que se ha utilizado, para clasificar a los estudiantes, para decidir quién pasa de curso y quién se retrasa un año, para ver que profesorado es mejor que otro según los resultados… Como afirmada Perrenoud (1996), “las clasificaciones escolares no son sino la prefiguración de jerarquías vigentes en la sociedad global, en virtud de modelos de excelencia que reciben una valoración suficiente como para ocupar un espacio en el currículo”.

            Particularmente, pienso que es necesario un concepto de la evaluación que permita al profesorado regular su formar de enseñar según el modo de aprender de cada alumno, como una manera de no obligar al alumno a adaptarse. Para esto, sería indispensable que la evaluación dé información acerca de cómo transcurre el proceso de aprendizaje permitiéndolo ajustarlo según las disfunciones que se vayan presentado.

            Por otro lado, no basarla exclusivamente en un resultado final, es decir en un único examen, sino que debe estar representada durante todo el aprendizaje, lo que permitirá ajustarse en mayor medida a las necesidades específicas de cada alumnado. Pues si sólo se basa en el resultado final, no sabrá porque unos alumnos han obtenido buenos resultados y otros no, no tendrá en cuenta las peculiaridades y diversidad de cada uno de ellos. Sería un tipo de evaluación más personalizada, que no excluiría a nadie ni del sistema educativo ni del sistema social. Se centraría más en ayudar al educando a desarrollar al máximo sus capacidades iniciales y adquirir competencias necesarias para desenvolverse en la vida con plena satisfacción personal.

            Y sucedería lo mismo con el educador , que vería la evaluación más como un fenómeno moral y no sólo técnico, como un proceso participativo, como algo integral… como algo que le ayudaría a conocer como se debe enseñar y como se debe de aprender.

Bibliografía y webgrafía  empleada

Dirección General de Educación y Cultura (2006). La evaluación de la calidad de la formación del profesorado europeo. España: Eurydice

http://www.chubut.edu.ar/descargas/secundaria/congreso/EVALUACION/R0009_Cordova.pdf (Consultada el día 23/10/2013)

http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=19&cad=rja&ved=0CGYQFjAIOAo&url=http%3A%2F%2Fcprmerida.juntaextremadura.net%2Fcpr%2Fprimaria%2Fguiaevaprac.doc&ei=BNRjUs6TLKnT0QWfsYCYCA&usg=AFQjCNENSzkoRzxsqafEv0bJCxrwr2L_1g&sig2=iLdhBwcQ4ZYDcYsTa6hEHQ&bvm=bv.54934254,d.d2k (Consultada el día 24/10/2013)

http://www.grao.com/revistas/aula-infantil/002-estrategias-para-observar-y-evaluar-los-rincones/evaluar-los-rincones-una-practica-para-mejorar-la-calidad-en-las-aulas-de-educacion-infantil (Consultada el día 24/10/2013)

http://www.igualdadycalidadcba.gov.ar/SIPEC-CBA/areas/area3/apea/apeadocumentos2.html (Consultada el día 23/10/2013)