La fuerte presencia de la feminización en el sistema educativo español.

   

La fuerte presencia de la feminización en el sistema educativo español

 

En la última clase hemos tratado un sinfín de características de los docentes, pero yo me he quedado con curiosidad acerca de un tema concreto, el de la feminización docente. Ya en varias materias cursadas en nuestra titulación, más concretamente en Organización de Centros Educativos, tratamos este tema pero no de manera detallada ni pormenorizada sino más bien a rasgos generales, por lo que ahora me propuse indagar un poco sobre él.

            Para poder adentrarnos en el, es imprescindible recalcar que se entiende por feminización docente el proceso por el cual esta profesión en determinados niveles y áreas del conocimiento (preescolar, básica primaria, educación especial…) tiende a ser desempeñada por mujeres, mientras que los hombres se desempeñan mayoritariamente en áreas como educación física, educación superior y en las ciencias exactas. Así la educación normalista y la persistencia a estereotipos de género, fundados en la división sexual del trabajo, inculcados y reproducidos en instituciones como la familia, las escuelas normas y el mercado laboral de las mujeres son algunos de los factores de importancia de este fenómeno. (Calvo, et al. 2005).

¿Pero cuando tiene lugar la feminización?

Carolyn Steedman (1986), apunta que los comienzos de la feminización tuvieron lugar en la enseñanza primaria y en el marco de la pedagogía natural procedente de Rousseau, Pestalozzi y Froebel, para quienes el amor y la educación eran conceptos centrales, al extender la pedagogía del cariño, atributo de mujeres, frente la rígida y atemorizante autoridad de los hombres. De esta manera las mujeres comenzaron a ser caracterizadas como “madres concienciadas” y reclutadas como profesoras por sus atributos y capacidades para la crianza. Así, desde la enseñanza primaria, la expansión ha sido paulatina a todos los niveles del profesorado y desde ahí al resto de las profesiones.

            Por tanto, si nos centramos en el contexto histórico, ya en la primera mitad del siglo XX, muchas mujeres ejercieron como profesoras con un itinerario profesional y personal relevante en sí mismo. Esto nos ofrece una visión de que los tiempos han evolucionado y hacia la mejora, pues sólo hay que recordar bien entrado el S.XX, cuando los términos como la igualdad y libertad no estaban hechos para las mujeres. Pero ya ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, y aunque esto ha avanzado mucho, la docencia femenina aún no ha terminado de desplegarse, concretamente en los escalones más altos del sistema educativo.

¿Por qué digo esto?

Si analizamos el porcentaje de mujeres en las diferentes etapas educativas, constatamos la existencia de grandes diferencias. Así pues en las primeras etapas de la educación, especialmente en educación infantil y primaria, las mujeres ocupan un 76% de los puestos docentes. Dicho de otra manera, en educación infantil nueve de cada diez profesores son féminas. feminización.jpgAlgo parecido sucede con la educación especial donde el porcentaje de mujeres docentes amplía hasta un 80%. Y también en la enseñanza de idiomas parece pertenecer al ámbito femenino, con un 74% de profesoras, mientras que en las enseñanzas artísticas tiene un porcentaje de un 44%.

De esta manera y según los datos publicados por el Ministerio de Educación, el número de mujeres docentes representa aproximadamente dos tercios del profesorado de las enseñanzas de régimen general no universitarias, casi alcanzando el 68%.

Pero curiosamente las cifras entre mujeres y hombres profesores comienza a igualarse si hablamos de otro nivel educativo, como es la educación secundaria, donde las mujeres representan un 55%, cifra que baja considerablemente en formación profesional, quedándose en un 37%.

Y parece ser que las cifras aún bajan más si hablamos de la enseñanza superior. Algo desde mi punto contradictorio, pues si nos fijamos en nuestra promoción, el número de alumnas presentes sobrepasa con facilidad al de alumnos, pudiendo afirmar que seis de cada diez posibles graduados son mujeres. Pero lo que sucede, es que las mujeres que volvemos a la universidad para enseñar somos menos, siendo un 36% del total de los docentes (35% en las universidades públicas y un 41% en las universidades privadas). Esto demuestra que el embudo de mujeres docentes se va cerrando a medida que vamos ascendiendo en los escalones. Lo que vislumbra que las mujeres tenemos menor representación en el ámbito docente que los hombres en aquellos puestos que exigen máxima responsabilidad.

Siguiendo con el análisis, el porcentaje de féminas que forman parte del personal docente sin función docente, como son los puestos de directora, jefa de estudios, secretaria del centro o administradora, se presenta una clara evolución. Pues en los cursos 1999/2000 había un 72% de mujeres que ocupaban este puesto, y la cifra ha aumentado hasta el 80%.

Otra de las grandes diferencias las encontramos si comparamos la universidad pública y privada, pues vemos que la segunda gana a la primera en mujeres docentes e investigadoras. En los centros universitarios privados la presencia de la mujer en su papel docente alcanza un 41% mientras que en las públicas sólo representa un 35%. Algo que me ha llamado mucho la atención, pues no tenía conocimiento de tal aspecto. Incluso pensaba que sucedía al revés, siendo más las mujeres en las universidades públicas y privadas, aunque este porcentaje no fuese muy elevado en su seno.

Una vez hecho este breve recorrido por la presencia de las mujeres en las diferentes etapas educativas, podemos recalcar que la feminización de la enseñanza es clara, salvo en algunos contextos o países donde la pobreza o tradiciones patriarcales tienen mucho arraigo. Así por ejemplo en Asia meridional y África subsahariana el profesorado mayoritario es de sexo masculino. Aún así, en las regiones menos desarrolladas ha crecido la presencia femenina en la docencia lo que ha ayudado, según la UNESCO, a que también aumente el número de niñas escolarizadas.

Una situación de contraposición a la mencionada antes en el caso de Asia meridional y África subsahariana, sucede en el país de Irlanda. Pues la feminización del cuerpo docente se ha convertido en una preocupación importante al visualizar los datos, que muestran que en el sector primario el 90% de los docentes son mujeres y sólo el restante (10%) son hombres, mientras que en el nivel post-primaria la distribución se modifica levemente, siendo un 80% de mujeres y un 20% hombres.

Al leer esto sembró en mi la curiosidad de porqué se daban esos datos tan dispares y alejados unos de otros, por lo que indague más sobre el tema y encontré una investigación que se había realizado recientemente sobre este aspecto, la cual confirmaba los profundos estereotipos que se vinculan con una mayor atracción del sexo femenino hacia la docencia. Es decir, los varones creen que tendrían menos apoyo que las mujeres en caso de convertirse en docentes de enseñanza preescolar o primaria. Además muchos varones consideran que la docencia en esos niveles es una opción más razonable para ellas que para ellos.

Más concretamente, cuando le preguntaron por la razones por las que la mujeres se ingresan en mayor medida que los hombre en la docencia, casi la mitad, un 45%, de los potenciales estudiantes de formación docente de nivel primario señalaron que la enseñanza en ese nivel es tarea de “mujeres” y se relaciona con el rol maternal. Al leer esto me quedé estupefacta, puesto que es algo totalmente contradictorio decir que una determinada profesión es más adecuada para hombres o para mujeres atendiendo que estamos en el S.XXI. También es interesante anotar que salieron otras cuestiones, como el nivel salarial, el atractivo de otras oportunidades laborales y el escaso atractivo de la docencia como factores que explican el peso de la feminización de la profesión.

Pero lo más interesante, es la visión que encierra en sí, porque fueron mujeres quienes en mayor medida enfatizaron que la docencia es tarea femenina, una noción que entre los hombres fue sensiblemente menor. Se recoge, claramente, otro sesgo de género.  

Al conocer estos detalles veo que Tenti y Steingerg (2007), están en lo correcto cuando afirman que “la feminización del oficio docente no es un proceso lineal, no es general en todos los niveles y modalidades del servicio educativo ni es en todos países iguales. Y además no es un fenómeno estable en el tiempo”.

Hasta ahora é basado el tema en una concepción de porcentajes, cuando hay diversos autores que señalan que no sólo se basa en una cuestión meramente numérica. Así Anna María Piussi, filósofa y pedagoga italiana señala “más mujeres que hombres saben hacer de la escuela, a pesar de las condiciones adversas, un lugar acogedor, comprensible e interesante, gracia a su capacidad para no identificarse totalmente con los códigos burocráticos de las reglas y del poder”. 

feminización del profesorado.jpgPersonalmente considero que no tiene porque ser así. Si es verdad que el sexo femenino en la educación puede conllevar a una facilitación de la transición del niño de la familia a la escuela, puesto que es la madre quien habitualmente se ocupa de los hijos (situación que se está a cambiar). Y es quién va aprendiendo habilidades y disposiciones necesarias para hacerlo, dando continuidad al madre-maestra facilitando esa transición desde un contexto más conocido y cálido de la familia como un entorno nuevo e impersonal de la escuela. Además también considero que la feminización docente facilita la adopción de las llamadas pedagogías blandas, empleando corrientes pedagógicas progresivas, activas y no directivas, las cuales encajan más con los atributos femeninos que con los masculinos.

Por otro lado más laboral, el de que las profesoras estén en mayor número en la etapa de infantil, hace que pensar en que éstas se encargan más de cursos que son completos, en los que no hay interrupciones, y en los que el trabajo es más intenso y sin descansos. Sumado a que esta etapa corresponde a las primeras edades escolares, lo que implica una mayor intensidad en el trabajo, en cuanto a una mayor y continúa atención, ritmos continuados, metodologías más flexibles y dinámicas…

Y por otro lado, también estaría el aspecto económico, en el que la mujer profesora tiene sueldos promedios más inferiores si lo comparamos con el hombre profesor, ya que los salarios más altos se dan en los ciclos que cuentan con mayor presencia de profesores (universidad). Esto sumado a que los períodos de excedencia son más en el caso de las mujeres, debido a que los solicitan para tener o criar a sus hijos o atender a la familia, suponiendo una reducción en el componente de antigüedad en la nómica.

Es lógico decir que la enseñanza ha sido el sector que ha posibilitado a la mujer entrar en el mercado de trabajo, ya que ha sido la llave que la mujer ha utilizado para salir del ámbito doméstico en que la recluía el modelo de familia patriarcal.

Yo considero que esto corresponde más a una visión sociológica, puesto que como señalé anteriormente la sociedad ha tenido la idea estereotipada de que la docencia es más una función femenina debido a la vocación que en ella se presente, como más ligada al cuidado. Pero esto también es algo paradójico, debido a que en las  enseñanzas superiores los números indican que hay un menor porcentaje de mujeres si lo comparamos con otras etapas educativas. Entonces ¿a qué se debe esto? ¿Podría ser porque en los niveles superiores los alumnos tienen edades más avanzadas y son más responsables no necesitando tanto el cuidado del que hablamos?

Creo que esto sería un gran debate sobre el que tratar y profundizar, ya que esté fenómeno trae en su fondo y en su trayectoria muchas cuestiones interesantes sobre el mundo de la educación, sobre la igualdad social y sobre el profesorado en todo su conjunto.

Webgrafía empleada

http://autismodiario.org/2011/03/07/el-fracaso-escolar-y-la-feminizacion-de-la-educacion/ (Consultada el día 28/10/2013)

http://br.groups.yahoo.com/group/alemdavisao/message/6433 (Consultada el día 27/10/2013)

http://docentes-adversidades.blogspot.com.es/2013/01/feminizacion-docente.html (Consultada el día 27/10/2013)

http://sozializa.blogspot.com.es/2010/03/sobre-la-feminizacion-docente.html (Consultada el día 26/10/2013)

http://webs.uvigo.es/reined/ojs/index.php/reined/article/viewFile/52/46 (Consultada el día 26/10/2013)

http://www.aceprensa.com/articles/la-docencia-una-profesi-n-cada-vez-m-s-femenina/ (Consultada el día 26/10/2013)

http://www.aprendemas.com/Guias/EspecialMujeres2009-2010/P1_3.asp (Consultada el día 26/10/2013)

http://www.bdigital.unal.edu.co/6975/1/428220.2012.pdf (Consultada el día 28/10/2013)

http://www.educaweb.com/noticia/2008/11/17/feminizacion-trabajo-docente-3305/ (Consultada el día 28/10/2013)

http://www.fluvium.org/textos/familia/fam195.htm (Consultada el día 27/10/2013) (Consultada el día 28/10/2013)

http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/112/cd2010/unidad_1/1_3_2_la_feminizacion_de_la_ensenanza.html (Consultada el día 28/10/2013)

http://www.ohchr.org/Documents/Issues/CulturalRights/ConsultationEnjoyBenefits/UNESCOLASITUACIaNDELASMUJERESENELSISTEMA.pdf (Consultada el día 27/10/2013)

http://www.usc.es/export/sites/default/gl/servizos/oix/descargas/lasmujeresistemaeducativo.pdf (Consultada el día 26/10/2013)