"Comprender y redireccionar las prácticas de asesoría"

En la sesión del 21 de octubre, nuestro grupo de trabajo (A.P.M) ha ejercido de núcleo en la técnica del acuario, con el cometido de actuar como expertas ante el texto “Comprender y redireccionar las prácticas de asesoría”, artículo publicado en la Revista Iberoamericana de Educación Nº54 (2010), bajo la autoría de Jesús Domingo Segovia.

Durante su desarrollo, además de hacer una revisión profunda del contenido de la literatura proporcionada en la que pretendíamos dar respuesta a los interrogantes: ¿qué entiende el autor por comprender? ¿por qué es necesario redireccionar la práctica asesora? ¿qué elementos transversales participan? ¿cómo se estructura el artículo?..., se han abierto principalmente las siguientes líneas de revisión y debate, en aras de ampliar y construir un mejor conocimiento acerca de la temática:

-       ¿Las Comunidades Autónomas están comprometidas con la labor del asesor/a?

-       ¿Se da mayor importancia y credibilidad al apoyo externo?

-       ¿Qué consideración tiene el profesorado de los asesores/as?

-       ¿Se toma al asesor/a como una fuente de recursos? ¿Se reconoce la necesidad de su figura?

-       ¿Qué herramientas tenemos a nuestra disposición como asesores/as?

-       ¿Utilizan los asesores/as la colaboración como eje de su actuación profesional?

-       ¿Trabajan los asesores/as con la empatía?

-       Los términos calidad, mejora, equidad y colaboración son demasiado difusos y ambiguos, ¿dónde establecemos sus límites? ¿qué puede hacer el asesoramiento en este sentido?

-       ¿Qué son las comunidades de aprendizaje? ¿qué significan para un asesor/a? ¿los centros educativos lo son?

-       ¿Cómo se puede entender la analogía entre la Zona de Desarrollo Próximo de Vygotsky y la Zona de Desarrollo Institucional? Y profundizando todavía más, ¿cómo se puede hacer extensible a los asesores/as y al profesorado?

Finalmente, todos los miembros del grupo participante en la técnica hemos elegido una de estas líneas para seguir aportando mayor enriquecimiento entre todos/as. En mi caso, he desarrollado la última de las cuestiones arriba expuestas: ¿Cómo se puede entender la analogía entre la Zona de Desarrollo Próximo de Vygotsky y la Zona de Desarrollo Institucional? Y profundizando todavía más, ¿cómo se puede hacer extensible a los asesores/as y al profesorado?

Para comenzar, es preciso saber qué entendía Vygotsky por Zona de Desarrollo Próximo, y así argumenta que es posible que dos niños con el mismo nivel evolutivo real, ante situaciones problemáticas que impliquen tareas que lo superen, puedan realizar las mismas con la guía de un maestro, pero que los resultados varían en cada caso. En definitiva, dicho autor conceptualiza la Zona de Desarrollo Próximo como “la distancia en el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz”. (Vygotsky, 1998, citado por Torga, M.C. S/F)

Así, el paralelismo con la Zona de Desarrollo Institucional, se produce al entender el centro educativo desde un enfoque que sea capaz de desarrollar al máximo sus potencialidades, entendiendo “la distancia teórica existente entre los avances que puede realizar una institución educativa sin ayuda o con la ayuda de un asesoramiento eficaz”. (Monereo, C. S/F)

En consecuencia, en esta concepción se otorga un papel secundario a lo que el alumno/a o institución puede conseguir sólo/a, únicamente con sus capacidades; y por el contrario, se adjudica un protagonismo destacado a lo que puede hacer si es ayudado por un compañero, un profesor/a, un asesor/a… Pero, es importante resaltar que esta ayuda no pretende sustituir el aprendizaje del alumno/a o la mejora de la institución, sino que debe actuar como herramienta, guía o acompañante, es decir, bajo mi punto de vista, actuar como asesor/a.