Sociedad del conocimiento

Tras la lectura del texto Hargreaves, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento: educar para la creatividad. En Hargreaves, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento (pp 19-42). España: Octaedro. nos quedan claras ciertas cosas. Ya desde el 2003 se plantearon muchas cuestiones que a día de hoy siguen vigentes, como la necesidad de creatividad e la educación y la paradoja de enseñar en la sociedad del conocimiento. Pero estas ideas principales encierran a su vez multitud de interrogantes diez años después.

La principal paradoja en esta profesión se debe a muchos de sus aspectos, como pudimos ver en el aula, en este caso los docentes son los principales creadores de una sociedad del conocimiento capacitada, pero a la vez deben ser los que mitiguen las partes negativas de esta sociedad. En este caso se les confiere esta labor tan importante sin tener en cuenta el desprestigio actual que se hace a dicha profesión, así como los recortes y las situaciones de precariedad en las que tienen a muchos centros, que se deben adaptar a las exigencias del gobierno aunque sean contrarias a las buenas prácticas docentes y mermen su autonomía.

Como se puede ver tras esto, los docentes se quedan atrapados en un triángulo en sus funciones, siendo víctimas de una sociedad del conocimiento injusta con su profesión, tratar de ser los contrapuntos que palien los problemas de dicha sociedad, y a la vez sean los catalizadores para crear una sociedad del conocimiento capaz y competente. Esto pone al docente en una tensión constante en su profesión y le pide ser lo más competente posible para ejercer adecuadamente, adaptándose a las exigencias de la sociedad. Todo esto complica más su labor si no se tienen las condiciones necesarias en el contexto escolar, así como si falta la preparación y formación continua de los docentes, que deben saber adaptarse y estar actualizados en un contexto en el cual no se les dan oportunidades para ello. Como pudimos ver tras el análisis del conflicto de Baleares, se puede observar como los docentes reclaman una mejora de la educación y una mayor participación en la toma de decisiones, ya que se les imponen unas condiciones para las que no están formados y que son imposibles implantar de dicha manera. Otro ejemplo, ya comentado muchas veces en el aula, es la adaptación a las TIC, que supone otra paradoja en la enseñanza ya que el mundo está cada vez más inmerso en las nuevas tecnologías pero la escuela no está preparada para ello (a pesar de  la necesidad de educar en su uso adecuado y aportar competencias tanto a alumnos como a docentes).  

La actual sociedad del conocimiento, no se desarrolla de manera aislada al cambio tecnológico, a pesar de centrarse más en el hecho educativo y de desarrollo de la sociedad. El problema de la sociedad en la que nos encontramos, es que existe multitud de información en nuestro entorno, pero esta no siempre se transforma en conocimiento, que sería una situación ideal, que nos llevaría a mejorar como sociedad y avanzar hacia una sociedad que emplee los conocimientos que genera para su propio beneficio (http://www.slideshare.net/8educacion/sociedad-delconocimiento-vs-sociedad-de-la-informacin consultado 25/10/2013), por ello es necesario el conocer la importancia de ser una sociedad del conocimiento y no quedarnos en una mera sociedad de la información.

Sociedad del conocimiento

Pero para todo esto, como siempre decimos, son muchas las cosas que deben cambiar. La imagen del docente como profesional que responde a las ordenes del gobierno en materia educativa debe pasar a ser la de un profesional valorado y respetado, al que se le tiene en cuenta su formación y al cual se le da autonomía de decisión, apoyada por los conocimientos contantemente actualizados que estos deben poseer. Por ello, como el texto apoya en muchos casos, a los docentes se les debe dar una mayor flexibilidad en su trabajo y posibilidades de innovar y ser creativos, para poder solventar los problemas y las necesidades de su entorno y adaptarse, en muchos, casos a la realidad.

Buen ejemplo de esto es el tema de la inteligencia emocional. En mi caso, resulta que ya desde hace un tiempo (ya que el libro es complejo y largo) me estoy leyendo el libro de Daniel Goleman que se menciona en el texto, ya que este tema siempre me parecía muy interesante y poco trabajado de cara a nuestra formación. Tras reflexionar con lo aprendido hasta el momento, creo que es muy complicado el trabajo de las emociones de los alumnos si los profesionales no están preparados para ello y si no se les deja trabajar de una manera en la que emocionalmente no se les generen aun más conflictos. Los docentes de mis propias experiencias era gente que sabía manejar mejor o peor un grupo, pero en muy pocos casos eran personas que dominaran las cinco competencias básicas, sobre todo en situaciones de conflictos. En muchos casos, los docentes dejan de lado este aprendizaje tan importante y no trabajan en sí mismos ni en los demás dichas competencias.

Pero todo ello viene reforzado por el sistema educativo imperante, que premia la transmisión de conocimientos teóricos marcados en un programa, con las bases y metodologías establecidas y unas evaluaciones inflexibles. En ningún momento se deja lugar a la creatividad y la innovación, así como no se potencia la figura del docente como un guía en todo el proceso de aprendizaje, ni se tiene en cuenta los conocimientos de los mismos para mejorar todo el sistema.

Me gustaría destacar que esta parte se observa más decadente aun si se compara con el caso que pudimos observar gracias a la materia de Organización de Centros Educativos, con la visita a O Pelouro. En este centro pudimos observar como los alumno/as eligen que quieren trabajar y como, por medio de variadas metodologías y con multitud de recursos. Los docentes solo deben supervisar este proceso, ayudándoles a mejorar sus creaciones y experiencias, recomendándoles otras fuentes de información, ampliando los conocimientos con experiencias parecidas, participando a un nivel de iguales en las creaciones y exigiéndoles estar formados como docentes, ya que se les requiere para multitud de tareas no fijadas y en las que va a tener que poner ese toque creativo. Todo ello, dejando de lado a los alumnos, nos hizo ver un modelo de docente diferente, con una libertad de actuación mucho mayor, mayor autonomía en su trabajo, con un alto nivel de creatividad y resolución de problemas y cercano, pero también un docente en constante formación, implicado y comprometido con su trabajo, con un control de las relaciones y emociones mayor y más motivado para su labor. No quiero decir que este sea el único modelo adecuado de trabajo, pero sí creo que es muy interesante, ya que los alumnos trabajaban multitud de temas, los profundizaban y experimentaban, y a la ve eran asesorados por sus docentes, los cuales solo son un apoyo en la construcción  de aprendizajes y que a su vez transfieren algo más que conocimientos curriculares.


Bibliografía y Webgrafía

Hargreaves, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento: educar para la creatividad. En Hargreaves, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento (pp 19-42). España: Octaedro.

http://www.slideshare.net/8educacion/sociedad-delconocimiento-vs-sociedad-de-la-informacin consultado 25/10/2013