Feminización de la carrera docente

 Desde la antiguedad la mujer se ha vinculado al hogar, a las tareas domésticas y al cuidado de los niños. Si bien es cierto que hoy en día esta situación ha cambiado significativamente con la incorporación de la mujer al mercado laboral, todavía podemos encontrar en nuestro día a día ciertas tendencias heredadas del pasado, a este respecto.
En lo que se refiere a la docencia, podemos observar facilmente fruto de la observación y de nuestra propia experiencia, que una de las características de la profesión es precisamente la feminización de la misma; tal y como hemos tratado en una de las clases expositivas de la materia.
Así, en esta entrada voy a tratar de profundizar y reflexionar entorno al concepto: sus orígenes, posibles causas y efectos.

La feminización tuvo se plasmó primeramente en la etapa de educación primaria donde sus principales propulsores fueron entre muchos Rousseau y Pestalozzi, autores que ya trabajamos en otras materias como Historia de la Educación y Psicología del Desarrollo. Puesto que los fundamentos para ellos de la educación residían en el amor, los cuidados y la protección de los  alumnos; consideraban que las mujeres contaban con las habilidadades y actitudes requeridas para estas funciones. En oposición a los hombres que se consideraban caracterizados por su rudeza y frialdad. Las mujeres eran entendidas  en este sentido, como cuidadoras, auxiliares y criadoras de niños en la esfera personal, aspecto que se transfirió al ámbito escolar.
Por tanto se puede decir que los orígenes de la feminización de la carrera docente residen en la equiparación de la mujer con el rol maternal y por ende el comprender la educación en los primeros años como crianza.
 
   
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El número de profesoras es menos elevado conforme avanzamos en etapas educativas. Así pues, esto pone de manifiesto a mi modo de ver, la todavía mayoritaria inserción laboral de hombres en profesiones que se consideran de mayor rango y nivel instruccional. Como es el caso de una mayor presencia masculina entre el profesorado universitario, aunque se muestran diferencias entre universidades públicas y privadas. Así el porcentaje de profesoras en las universidades públicas españolas, según los datos aportados por el Ministerio de Educación, es del 35%; mientras que en el caso de las universidades privadas asciende al 41%. A mi juicio, esta cuestión puede deberse a las mayores trabas que se les pueden presentar a las mujeres por el sistema a la hora de mantener  una plaza en dichas  instituciones, por lo que muchas de ellas optan por desarrollarse profesionalmente en el ámbito privado.
 
Si descendemos  una escala y nos situamos en la educación secundaria, vemos que el número de profesoras asciende asta alcanzar la cifra del 55%.

Conforme descendemos nos encontramos con las etapas de educación primaria e infantil; donde las cifras ascienden significativamente asta alcanzar el 76% de mujeres que ejercen cargos docentes.

Pero si reparamos ahora en el ejercicio de la mujer dentro de cargos de mayor responsabilidad en el conjunto de instituciones educativas, vemos que la cifra se sitúa entorno al 80% cifra que años atrás, seguramente sería impensable.
 
Todo lo anteriormente dicho, se puede resumir en que la presencia de profesoras es mucho mayor conforme nos adentramos en los primeros años de escolarización y bastante menor a medida que nos vamos acercando hacia la educación superior. 
En principio la historia nos muestra que esto se debe a la vinculación de la educación infantil y primaria con las tareas de maternidad pero también considero que intervienen otros muchos factores.
Existen ciertos estudios que proclaman que las mujeres tienen una mayor predisposición para determinadas profesiones como peluquera, veterinaria; y entre las que se encuentra también la de  profesora. Particularmente, considero que esta situación si se puede dar pero no es del todo determinante y personalmente creo que es más producto de la educación que reciben las niñas en el seno familiar que de factores genéticos. La diferencia muchas veces claramente de la que reciben los niños, algunas veces de forma directa y por tanto consciente y otros de manera inconsciente. Un ejemplo podría ser las diferencias en la participación en las tareas domésticas, que aunque hoy día pienso que se muestra una clara tendencia hacia el logro de la igualdad, en muchos casos desgraciadamente todavía no llega a producirse por completo.
 
Esta diferenciación entre mujeres y hombres también se manifiesta claramente en el ámbito escolar y en el del juego. Así, que juguetes les dan los padres a su hija para jugar? seguramente ni coches ni camiones, sería más probable una muñeca o una cocina; igualmente que puede suceder en  el colegio.
De esta forma la propia sociedad y sus diversos canales, influyen notablemente en la predisposición que van a mostrar en sus vidas tanto hombres como mujeres. Sería necesario acabar en este sentido con estos estereotipos, que muchas veces, son también reproducidos por las propias mujeres. Así como existen hombres que consideran que ellas son las más cualificadas para el desempeño de esta profesión, muchas mujeres también lo consideran así; algo que escuchamos habitualmente y que llegamos a normalizar.
 
Ni mujeres ni hombres. Personas, y en este caso docentes. No se puede crear la falsa expectativa de que una mujer por el simple hecho de serlo va a ser mejor profesora que un hombre, ya que vincular el óptimo desarrollo profesional a una cuestión de género es totalmente reduccionista, propio de unos ideales de épocas pasadas y no del siglo XIX.
También  me parece en cierta medida desproporcionado, el valorar esto en función de la personalidad de las mujeres, consideradas como más cercanas, pacientes,responsables o amorosas; puesto que existirán mujeres que lo sean y otras que no; y aún en el caso de no reunir todas y cada una de estas características podrán contar con vocación y otra serie de cualidades que las habiliten de ser el caso, para la docencia, al igual que a los hombres.


Para que la feminización sucumba ante la equidad sería precisa en primera instancia la reeducación de la sociedad en su conjunto, se trata de una cuestión que refiere actitudes, valores y conductas. Se trata de cuestiones de base que requieren ser tratadas de raíz.

Esta toma  de conciencia, ayudaría también a muchos hombres que tienen vocación para la docencia a desenvolver la carrera profesional que desean, puesto que ciertas investigaciones apuntan hacia la tendencia de muchos de ellos a abandonar sus deseos por las presiones sociales, bien del grupo de iguales o por la propia familia; que esperan de ellos el ejercicio de profesiones que cuenten con mayor prestigio social y repercutan en mayores beneficios económicos.
 
Así como existen ciertas teorías que consideran que es más beneficiosa la presencia de las mujeres en las etapas de infantil, puesto que estas propician el desarrollo de estrategias de enseñanza-aprendizaje más constructivistas, donde los alumnos juegan un papel protagonista y por lo tanto más activo, pienso que no existe razón para creer que el sexo masculino no pueda emplear técnicas que fomenten la participación e implicación de los niños.Se trata de una cuestión de vocación, de responsabilidad para con los alumnos y la sociedad, de la formación recibida y de las características personales e interpersonales del docente, más que de sexos; pienso yo.


En definitiva, la docencia es una profesión claramente feminizada fruto de los estereotipos y prejuicios sociales pasados y presentes. 
 
¿Creeis que estos estereotipos se superarán en un futuro? ¿Qué consecuencias tendría para la carrera docente, el sistema educativo y la sociedad en general; ese cambio?
 
Webgrafía:
 
http://www.bdigital.unal.edu.co/6975/1/428220.2012.pdf(consultado el 29 de octubre de 2013)
 

http://www.educaweb.com/noticia/2008/11/17/feminizacion-trabajo-docente-3305/ (consultado el 30 de octubre de 2013)

http://sozializa.blogspot.com.es/2010/03/sobre-la-feminizacion-docente.html (consultado el 30 de octubre de 2013)

 http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/112/cd2010/unidad_1/1_3_2_la_feminizacion_de_la_ensenanza.html (consultado el 30 de octubre de 2013)