Características del profesorado del S.XXI

 

En esta nueva entrada me gustaría indicar cuáles son las características ideales que dibujan el perfil del profesorado del futuro. Para ello me remito a la recopilación realizada por  Jaume Carbonell Sebarroja, quien tras echar un ojo al pasado a través de los clásicos de la educación como J. Dewey, C. Freinet, Montessori, etc.,  extrae los siguientes diez atributos esenciales:

                                                                                                                           Rasgos del profesorado



  1. El profesorado que conoce la infancia y la juventud. Es importante que el profesor preste atención al alumno, observando su actuación en el aula, su desarrollo, comportamiento en el contexto familiar y social, etc.
  2. El profesor culto y con experiencia de vida. De mentalidad abierta, curioso, que entiende la cultura como algo dinámico; capaz de ponerse en contacto con una gran pluralidad de saberes y conectarlos con otras experiencias sociales, políticas y culturales, y por supuesto con el conocimiento escolar.
  3. El profesor con una formación y visión global. Desecha la figura del profesor como especialista, es decir, la fragmentación del conocimiento en materias; promoviendo un modelo integrador donde la formación tanto del propio profesorado como en el diseño del currículo escolar tenga un carácter global.
  4. El profesor reflexivo e innovador. Que sepa crear entornos de aprendizaje y comunidades de aprendizaje, así como despertar la curiosidad por el conocimiento mediante el diálogo, el aprendizaje cooperativo y la investigación.
  5. El profesor como suministrador de fuentes de información y orientador del conocimiento. En la época de las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación el acceso a la información está al alcance de todos. Es por ello por lo que por medio de la educación se debe conseguir que los alumnos aprendan a transformar esa educación en conocimiento, es decir: codificarla, seleccionarla, organizarla, contextualizarla, relacionarla en el espacio y en el tiempo y dentro de nuestros esquemas mentales; e interpretarla.         Ante este reto se ve como el profesor bibliotecario-documentalista tradicional no conseguirá desarrollar en los alumnos las competencias necesarias para desenvolverse en la sociedad actual. Es necesario que el profesor se convierta en un orientador, en un guía que ayude al alumno a construir su propio conocimiento a través de la facilitación de fuentes de información y pautas para tratar la información recopilada, buscando cada vez más la autonomía de los alumnos en su propio proceso de aprendizaje.
  6. El profesor apasionado, comunica afectividad y enamora. Se trata de abandonar esa posición de profesor autoritario y para pasar a una educación emocional donde los sentimientos cobren protagonismo.
  7. El profesor autónomo, con autoridad y poder.  El profesorado a pesar de las restricciones y limitaciones que le viene impuestas desde la Administración, que impiden el desarrollo de una actividad docente más autónoma, sigue siendo un colectivo con poder a la hora de la toma de decisiones dentro del aula y del centro (organización de los contenidos, forma de enseñar, distribución...) por lo que si trabaja en equipo puede conseguir grandes cambios.
  8. El profesor que se renueva de modo permanente. La formación permanente es algo fundamental para el buen desarrollo de la práctica docente. Esta no puede ser concebida al margen de la innovación pedagógica, de los cambios institucionales o del currículo. El desafío de esta formación se encuentra en lograr la vertebración de la mejora de la práctica educativa, formación permanente, investigación y evaluación.
  9. El profesor socialmente comprometido. El profesor se presenta como un agente de cambio social que debe luchar por la defensa de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, el respeto a la diferencia y la igualdad; y así lo debe demostrar en su práctica profesional actuando acorde con esos principios.
  10. El profesor cooperativo que forma parte de una red. La cooperación entre docentes enriquece su función, pues el intercambio de experiencias, proyectos educativos, prácticas docentes, materiales, etc. a través de la creación de redes (mayoritariamente gracias a las nuevas tecnologías) permite que los profesores aprendan unos de otros, se aconsejen y se ayuden mutuamente, lo que sin duda mejorará la práctica educativa. 

 

La formación del profesorado ha de tener en cuenta estas características para poder hacer frente a las nuevas necesidades sociales que surgen como fruto de un cambio en la realidad política, social y económica, y a las cuales la educación debe dar respuesta.

Es por ello por lo que la educación ha de avanzar a la par que el resto de áreas de la sociedad y en ese cometido es muy importante prestar atención a la función que desempeña el profesor dentro del sistema educativo. En este sentido, su formación adquiere un papel muy relevante y debe de estar a la altura de los tiempos que corren, para que la práctica docente evolucione con los alumnos.

Llama la atención que en el nuevo proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) no se incluya un apartado referido a la formación docente, en que se busque introducir cambios que mejoren la situación actual y conseguir que el profesorado presente los rasgos anteriormente señalados para alcanzar de este modo una práctica educativa adecuada al contexto social en el que vivimos. ¿Cómo se va a mejorar la calidad educativa si no se presta atención a la formación del profesorado?

 

Bibliografía:

González Fernández, A., Losada Aldrey, J. A. y Requejo Osorio, A. (coords.) (2002). Educadores na nova sociedade. Santiago de Compostela: Consellería de Educación e Ordenación Universitaria