El llamado "Burnout" o síndrome del agotamiento.

  

El llamado " Burnout" o "síndrome de agotamiento"

 

El otro día pululando por la red en búsqueda de información sobre el colectivo de los profesores, me encontré con este vídeo en el que se habla del síndrome de agotamiento o Burnout.

Después de visualizarlo me entró curiosidad por conocer de manera más profunda tal síndrome. Así es, que a continuación trataré este tema siguiendo una serie de pautas. Es decir, primero me centraré en su definición, después en cuando fue descrito mencionando varios autores implicados en el mismo y el por qué se produce. A continuación, me centraré en sus síntomas y consecuencias, para por último tratar algunos aspectos que pueden ayudar a su disolución o no aparición.

Para finalizar, incluiré un punto destinado al resumen, empleando un esquema de Cherniss (1980) en el que se plasman y destacan muchos de los aspectos que engloba este síndrome lo que nos ayuda a hacer una síntesis breve del mismo. Esto ayudado de dos vídeos que expongo y también de mi opinión al respecto.

¿Qué es el Burnout o síndrome de agotamiento?

Este síndrome es característico de la profesión docente, teniendo como síntoma principal un profundo desgaste psicológico de los mismos. Esto se le atribuye a la falta de motivación, al trabajo monótono y repetitivo, la ausencia de valoración emocional y reconocimiento y al logro hacia el profesorado.

También es llamado síndrome del “estar quemado”, considerándolo como una fase avanzada del estrés profesional, que se produce cuando se desequilibran las expectativas en el ámbito profesional y la realidad del trabajo diario.

Se refiere por tanto al desgate profesional, que consiste en un proceso de pérdida lenta, pero considerable, del compromiso y la implicación personal en la tarea que realiza. Esta disminución relevante puede ocurrir en todos los ámbitos de la acción de la persona, aunque se ha estudiado preferentemente en el campo de profesionales asistenciales y más recientemente se ha extendido a otros tipos de profesiones, como los profesores.

Para algunos investigadores, como Haberman (1995), el síndrome de agotamiento es una condición en la cual el maestro se considera a sí mismo como un empleado y deja de ser un profesional. El docente enseña sin ningún compromiso emocional su labor y sin percibir un sentido de eficacia. Llegando un momento en que se convence de no significar una diferencia en la vida de sus estudiantes lo cual le hace concluir en que no es necesario seguir preocupándose por ellos o llevar a cabo un esfuerzo serio por mejor su enseñanza.

Es el resultante de una discrepancia entre los ideales individuales y la realidad de la vida diaria e involucra básicamente tres dimensiones:

1ª Dimensión: el agotamiento emocional que se refiere a la pérdida o desgaste de recursos emocionales.

2ª Dimensión: deshumanización o despersonalización, referido al desarrollo de actitudes negativas, clínicas e insensibles hacia los receptores.

3ª Dimensión: falta de realización personal, destinada a la tendencia a evaluar el propio trabajo de forma negativa. Este síndrome se manifiesta en el ámbito cognitivo, somático y emocional.

¿Cuándo fue descrito?

Este síndrome comienza a ser descrito en 1974 en relación a sujetos que trabajan con otras personas como profesionales en el área de la salud, en lo que se denominó en su momento como una “sobrecarga emocional”, y que no deja de afectar hoy en día a cualquiera persona en el ámbito laboral sujeta a situaciones extremas de estrés.

Más concretamente fui utilizado por Freudenberger en el año indicado, refiriéndose a aquellos voluntarios que trabajan en su “Free Clinic”, y que al cabo de un periodo más o menos largo se encuentran desmotivados, faltos de todo interés por el trabajo. El tipo de trabajo que estas personas hacían, como ha dicho Leiter (1991), se caracterizaba por carecer de un horario fijo, por contar con número de horas muy alto, tener una paga muy escasa y un contexto social muy exigente y comprometido. Sumado a esto la falta de preparación sistemática de los trabajadores que suplían con el entusiasmo la falta de preparación profesional.

Por otro lado, tenemos la aportación operativa de Maslach y Jackson (1981) definiendo el Burnout mediante su cuestionario “Maslach Burnout Inventory”, como un síndrome caracterizado por el cansancio emocional, la despersonalización y la falta de realización personal y profesional que insistía en los mismos elementos y proporcionaba un instrumento que permitía evaluar los niveles del problema.

Así, el constructo de “Burnout” queda definido como una disfunción personal y profesional en un contexto laboral básicamente de tipo asistencial. Supone deterioro, desgaste y una problemática interna acusada. Y se presenta como la descripción de un problema generalizado en múltiples profesiones, que afectaba a la satisfacción laboral, la implicación profesional, la eficacia y la calidad laboral.

¿Por qué se produce el síndrome de Burnout?

Podemos deducir, una vez entendido que es este síndrome y cuando fue descrito por primera vez, que se produce debido a la pérdida de energía física y emocional, de la despersonalización y el sentimiento de inadecuación personal que pueden llegar a provocar no sólo una grave limitación o pérdida de la idoneidad profesional, sino trastornos en su salud que puede llegar a ocasionar trastornos funcionales( de las causas y síntomas hablaremos más adelante).

Así  es que hoy en día pocos profesionales pueden escapar de esta “amenaza”, aunque hay un perfil de riesgo ante el desarrollo del síndrome que se trata de aquellas personas que son optimistas, idealistas y entregadas.

También es necesario destacar que es más frecuente en el sexo femenino,  en personas que no tiene pareja sentimental o con poco apoyo familiar, y también durante los primeros años de ejercicio profesional. Aquí se enfatiza en la importancia de la calidad de las relaciones interpersonales en el trabajo, las oportunidades de aprendizaje continuado y el desarrollo de carrera profesional. Pues el desarrollo del Burnout puede llegar hacer incluso que las personas abandonen sus trabajos y que eviten el trato directo con sus iguales o con sus pacientes, en este caso específico con otros educadores y con sus educandos.

¿Cuáles son sus síntomas y consecuencias?

Hay una gran confusión y ambigüedad a la hora de diferenciar lo que es un síntoma del Burnout y lo que es una consecuencia del mismo. En el fondo del tema subyace del problema de la propia definición del síndrome y de los términos en los que se haga (Shaugeli y Buunk, 1996). Así, es bien cierto que las consecuencias del Burnout exceden el centenar, y son muchas las múltiples desventajas asociadas al mismo, las cuales se recogen de manera sintética en el siguiente cuadro.

 

Cognitivos

 

 

Conductuales

 

Emocionales

 

Sociales

Pérdida de valores.

Desaparición de expectativas.

Poca importancia del autoconcepto

Pérdida de significación.

Desorganización

Absentismo

Sobreimplicación

Evitación de las responsabilidades.

Conductas inadaptadas

Irritación

Descontrol

Desesperación

Apatía

Irritación

Indefensión

Depresión

 

Se evitan los contactos directos

Existencia de conflictos   personales.

Un mal humor familiar.

Aislamiento

 Por otro lado, también se presenta bajo unos síntomas específico, siendo los más habituales los siguientes:

 

Psicosomáticos

 

Personales

Laborales

e

institucionales

 

Una vez hecha síntesis mediante una plasmación de las condiciones del síndrome a través de los cuadros, procederé a su explicación de manera más detallada y específica.

El aspecto conductual es una de las dimensiones insuficientes consideradas en el estudio del desgate profesional. Por ejemplo, el absentismo laboral y las adiciones como el tabaco, el alcohol y las drogas. Y también la despersonalización que está altamente implicada en la conducta interpersonal, ya que puede asumir muchas formas y niveles. Como consecuencia, dentro de este aspecto, estaría la ausencia de la conducta proactiva de la persona, lo que conlleva a la pérdida de capacidad para poder planificar, plantear o proyectar metas.

Indudablemente, también están presentes los factores emocionales, que es una consecuencia de la definición operativa efectuada por Maslach y Jackson (1981), los cuales dicen que se debe a factores como la depresión, la indefensión, sentimiento de fracaso y la pérdida de autoestima. Y esto asociado, a los sentimientos de disgusto y agresividad, esas sin ganas ni voluntad para emprender cualquiera tarea.

Por otro lado, tenemos los síntomas cognitivos que tiene una gran importancia dentro de lo que estamos a tratar aunque su estudio es algo parcial y fragmentado. Aunque el síndrome se define por un comienzo centrado en el cansancio emocional, pérdida de contexto cognitivo y esfuerzo, la pérdida de expectativas laborales iniciales tiene importancia al comienzo del proceso. Es decir, se caracteriza por una frustración cognitiva, una depresión cognitiva al comprobar que los valores iniciales de referencia aparecen como incapaces de solucionar el problema profesional planteado. En este contexto se producen una serie de consecuencias como las dificultades para concentrarse o para tomar decisiones.

Igualmente, están los síntomas sociales, haciendo referencia a la descripción diaria que suele insistir en la imagen de la persona profesionalmente desgastada como alguien que se aísla y que se encierra en su sentimiento de fracaso, lo que conduce al deseo de no dejarse ver y evitar la interacción social. Y los factores personales, que se identifica con la emoción o con el sentimiento del usuario o de sus familias. Por la reactivación de sus conflictos propios o por dificultad para mantener una adecuada distancia emocional respecto a la problemática que enfrenta diariamente.

También están presentes los factores institucionales y laborales, debido al ambiente laboral tenso lo que puede ocasionar grandes consecuencias como:

  • Menor capacidad en el trabajo, debido a acciones hostiles o a los conflictos.
  • Sobrecarga laboral, debido al excesivo número de tareas a realizar lo que provoca agobio y estrés.
  • Escaso trabajo en equipo, ya que no se propicia la labor en equipo en las instituciones educativa, lo que implica competitividad no sana.
  • Falta de sintonía con las autoridades, es decir, las autoridades no escuchan las necesidades o demandas de los trabajadores. En el caso de los profesores, pues podríamos mencionar a los políticos o al ministro de educación, que no tienen en cuenta mi sus opiniones ni sus peculiaridades.
  • Burocratización excesiva.

Y por último, los factores psicosomáticos más relacionas con el tema de la salud, como problemas de fatiga crónica, trastornos del sueño, desordenes, tensiones musculares, etc.

¿Se puede prevenir el Burnout?

Si el síndrome produce consecuencias y síntomas, también se podrán prevenir de alguna manera o se podrán establecer medidas concretas hacia la consecución de tal objetivo.

Para ello nos deberíamos centrar, en primer sentido, en el nivel individual del manejo personal que debe realizar cada profesional. Es decir, modificar actitudes y aptitudes. Para después centrarnos en el nivel de equipo ya que las fuentes de apoyo mutuo son algo esenciales. Y por último en nivel de las empresas o, en nuestro caso, de las instituciones educativas. Estas deberían adoptar estructuras más horizontales y descentralizadas, permitiendo un mayor grado de independencia. Además de la flexibilidad horario, y por supuesto las promociones internas justas y el debido apoyo a la formación.

Centrándonos más en la labor docente y en el ámbito educativo, las propuestas podrían ser una mayor organización del tiempo y el establecimiento de las prioridades, fomentar la discusión y el debate con otros colegas, conocerse a sí mismo e identificar tanto las debilidades como las fortalezas, tener confianza en las habilidades de cada uno, aprender a resolver los problemas conjuntamente, etc. Cuestiones que están alejadas y deslegitimadas de la actual realidad que estamos a vivir.

Resumen

Lo que he tratado en esta publicación, a rasgos más generales, se específica en el siguiente esquema del modelo organizativo del Burnout elaborado por Cherniss (1980).

 Modelo organizativo del Burnout elaborado por Cherniss (1980)

                       

 Y los siguientes vídeos también nos ayudan a hacernos una idea clara de tal síndrome y lo que éste conlleva.

Para concluir esta publicación, sólo me gustaría añadir que si los atributos personales del maestro así como su deseo de reconocimiento social se ven influidos por la condición psicológica del docente, es porque su formación no incluye ningún tipo de preparación psicológica ni técnica de autoconocimiento personal. Es decir, los docentes se enfrentan la carencia de estos tipos de recursos así como a la sensación de incapacidad personal de resolver los conflictos de su entorno escolar. Y esto conlleva a una actitud de despersonalización hacia los alumnos con la consecuente disminución de la vocación docente presentándose síntomas de depresión, y  perdiendo el interés y el placer por la enseñanza.

Bibliografía y webgrafía empleada

Buendía, J. y Riquelme, A. (1995). Burnout, factores de estrés y locus de control en un grupo de vigilantes de instituciones penitenciarias. Ansiedad y Estrés, 1, 195-218.

http://administracionpublica.com/el-burnout-o-sindrome-del-quemado/  (Consultada el día 3/11/2013)

http://www.oilproduction.net/Sindrome_Burnout.htm (Consultada el día 2/11/2013)

http://www.arearh.com/salud%20laboral/sindromeburnout.htm  (Consultada el día 3/11/2013)

http://www.buenastareas.com/ensayos/Demencia/90908.html (Consultada el día 1/11/2013)

http://www.fernocas.com/seguridad_higiene/estres.html (Consultada el día 2/11/2013)

http://www.monografias.com/trabajos23/depresion/depresion.shtml#ixzz2jEwbVT00 (Consultada el día 1/11/2013)

http://www.monografias.com/trabajos32/sindrome-burn-out/sindrome-burn-out.shtml (Consultada el día 1/11/2013)

http://www.uam.es/gruposinv/esalud/Articulos/Personalidad/Desgaste%20profesional-personalidad-y-salud-percibida.pdf  (Consultada el día 2/11/2013)

(Consultada el día 3/11/2013)

(Consultada el día 1/11/2013)

(Consultada el día 2/11/2013)