¿Qué impacto está produciendo la actividad de los psicopedagogos/as en la realidad educativa?

En la actualidad, parece que los conceptos orientación y ámbito educativo se han fusionado, de tal manera que son casi indisociables para la mayoría de los integrantes de la sociedad. Pero, si la labor de los psicopedagogos/as es tan necesaria como parece, ¿qué le aporta a la mejora de la realidad educativa? y ¿cómo se retroalimentan ambos?

Para comenzar, cabe destacar que quizás esta perspectiva de cercanía se deba a la cotidianidad de las acciones orientadoras en nuestra vida. Desde los primeros años, la orientación forma parte de la educación, principalmente a través de la tutoría, los departamentos de orientación y los EOE (Equipos de Orientación Específicos); y, permanece incluso, hasta después de abandonar la escolaridad formal, con orientadores laborales de los servicios públicos de empleo, gerentes de recursos humanos… Es por ello que, entiendo que la orientación tiene una serie de elementos que favorecen dicha retroalimentación. Así, la educación puede ser entendida como orientación para la vida, como el camino hacia la socialización o la incorporación a la cultura propia de los alumnos y, por otra parte, el asesoramiento sobre los diferentes caminos en un sistema educativo con múltiples alternativas y un mundo laboral emergente, nos ofrece una relación tan inversa como recíproca entre ambos mundos, de manera que la orientación necesite ineludiblemente a la educación, pero también viceversa.

El ámbito de actuación de la actividad orientadora es tan inmenso como importante, y requiere de la intervención coordinada y colaboradora de más de un profesional, siendo los perfiles de procedencia muy diversos. Es por esto que, la realidad de la práctica orientadora exige la puesta en marcha de espacios diferenciados donde se puedan unificar criterios, difundir experiencias, establecer lazos…, hecho que no difiere en absoluto de la necesidad de colaboración entre todos los profesionales de una institución, en este caso educativa.

Finalmente, considero que esta relación entre la orientación y la educación, es un beneficio para todos los destinatarios/as de los mismos, pues cuanto más coordinado y directo sea el trato entre ambas, mejor respuesta educativa podrán dar a todos los beneficiarios/as del proceso.