Un cuento para despertar a los profesores.

He encontrado un cuento, que a parte de ser muy sentimental, creo que es un buen ejemplo para hacernos pensar sobre como nos comportamos dentro de las aulas o cuando estamos realizando alguna otra actividad formativa rodeados de niños y niñas.  Bajo mi parecer refleja claramente que el proceso de educar a un niño no solo es atiborrarlo de contenidos, conceptos, números y letras, si no que va mucho mas alla de todo eso. Ahora en dia que está tan de moda la educación emocional, esto muestra la importancia de ese tipo de educación, ya que viene a demostrar que con cuanto más sentimiento y respeto trates a un alumno, mejor va a ser su proceso de aprendizaje y su proceso de formación como persona. Considero que el dia de mañana un alumno no nos recordará porque le hemos enseñado a sumar, o a realizar integrales, creo que nos recordará como aquel malo o buen profesor por que nos trataba con cariño y con respeto, y sobre todo porque es importante creer en nuestros alumnos, y creer que con mas o menos esfuerzos pueden llegar muy lejos.

Bueno hasta aqui mi pequeña reflexión, espero que también os guste esta pequeña historia, a mi me ha encantado....