Técnica del acuario : "¿De dónde viene la crisis de la profesión docente?"

La técnica grupal “el acuario” consiste en tratar un tema determinado, en este caso la crisis de nuestro sistema educativo, a través del texto de José Gimeno Sacristán, “¿De dónde viene la crisis de la profesión docente?”. Se forman dos grupos principales, uno de peces, formado por tres personas que actuarán como expertos y explicarán a la clase las ideas principales del texto, y el segundo grupo, compuesto también por tres personas, bajo el nombre de tiburones, centrados en completar la información que los peces han dado, así como rebatiendo algunas ideas de ser necesario. Un tercer grupo sería el del resto de la clase, los observadores, que seguirán la exposición y podrán aportar sus ideas cuando los otros dos grupos hayan terminado, propiciando el debate. A través de esta técnica se busca, además de trabajar los contenidos que convengan para la materia, desarrollar debates que permitan una práctica de diálogo democrática y la discusión formal, así como aprender a expresar opiniones y puntos de vista de una forma más correcta.

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Como se recoge en el párrafo anterior, aplicamos la técnica con el texto de Gimeno, realizando una lectura profunda y extrayendo sus ideas principales para exponerlas en clase.

Comenzamos hablando de la crisis propiamente dicha, continuamos con la identificación de aquellos motivos que contribuyen a la desestabilización del profesorado y terminamos analizando los diferentes ámbitos desde los que deslegitima al profesorado (la autopercepción, la idealización de la profesión, el apoyo mayoritariamente teórico, el flaco favor tanto de la sociedad como de los medios de comunicación, etc.). Se regoce a continuación el desarrollo de la práctica:

Actualmente, vivimos en un momento de ciris de carácter principalmente económico ( aunque también política y social) y ésta afecta a otros contextos como es el caso del educativo, que es el que nos interesa en este momento.

La crisis es una ruptura involuntaria con un determinado orden, o, como se recoge en el texto, “...un desajuste o inadaptación, provocado por cambios en el medio social, cultural, político y económico.”

Este proceso es algo inherente a la educación, ya que como la sociedad, está en constante cambio, no permaneciendo estable por largo tiempo. Podemos diferenciar, principalmente, dos posturas ante la crisis. Una es la postura más catalizadora, referida a aquellas personas que intentan adaptarse buscando soluciones y moviéndose para lograr algo positivo, frente a una postura más victimista, haciendo referencia a aquellas personas que permanecen impasibles, quejándose pero no actuando frente a los nuevos conflictos.

En el caso de los docentes, la crisis de la profesión afecta directamente a su identidad personal y profesional, ya que su personalidad está directamente implicada en la interacción con otras personas.

Según el texto, esta crisis en la profesión docente sería la consecuencia directa de 20 años de reformas legislativas consecutivas mal aplicadas o aplicadas sólo teóricamente sin tener en cuenta las variables de importancia para su correcto funcionamiento. Además, contribuye el hecho de que una gran parte del profesorado no sepa enfrentarse a las nuevas situaciones e incluso asuman que la crisis no existe, realizando un continuo movimiento errático dentro del desempeño de su labor dentro del sistema educativo.

Partiendo de estas ideas, se destaca la necesidad de que el profesorado debe aprender a permanecer siempre en crisis, ya que trabajan en un contexto vibrante y muy cambiante, y deben ser capaces de lidiar con los contratiempos que puedan surgir, siendo capaces de controlar las situaciones inesperadas o generando estrategias para afrontar los nuevos cambios que vengan.

El proceso de crisis no tiene porqué ser algo negativo en su totalidad, sino que puede ser una oportunidad para mejorar aquello que no funciona bien o para proponer nuevas formas de trabajo. Pueden ser procesos de creación que permiten desarrollar unas nuevas bases más asentadas y seguras.

Por otra parte, son diversos los motivos que desestabilizan al profesorado. En primer lugar, no se cuenta con una formación pedagógica que les permita superar ciertos problemas en el aula, obtener un proceso de aprendizaje productivo y dinámico, etc. Denotando una carencia de formación; se les exige el cumplimiento de unos objetivos poco claros, unas competencias que, en muchas ocasiones, no se especifica a qué hacen referencia o no se sabe cómo favorecer su adquisición; la escuela ha dejado de ser la única fuente de sabiduría y aprendizaje, contando con fuertes competidores externos. Ante esto es necesario una renovación que nunca llega; deben hacer frente a la desmotivación del alumnado y conseguir que la escuela les resulte un lugar atractivo al que ir con ganas; deben lidiar con unas generaciones a las que ya no se les puede asegurar un buen futuro a pesar de que se formen y se esfuercen, y, por último, es les pide que apliquen los conceptos de excelencia, al mismo tiempo que los de justicia e inclusión, siendo estos, en muchas ocasiones, términos muy opuestos.

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Por último, la deslegitimación de la imagen del profesorado respondería a diferentes causas. En primer lugar, no se le da la importancia que debería a la formación y aprendizaje continuos del docente, haciendo que sus enseñanzas sean anticuadas, conllevando que sus alumnos/as no avancen como deberían y fomentando la desmotivación, es decir, la escuela va retrasada con respecto al avance de la sociedad; desarrollan su labor siempre en un mismo entorno, aislados, en cierta medida, del mundo exterior y trabajando, en consecuencia, de espaldas a él; dentro de la docencia, las posibilidades de promoción son prácticamente nulas.

Desde un punto de vista más literario, se puede extraer que durante largo tiempo la imagen del profesorado ha sido idealizada, resaltando la importancia de su labor para la Educación y para la propia sociedad. Sin embargo, estos apoyos a la figura del profesorado eran, en su mayoría, teóricas, en la práctica, no se valora realmente la labor que día tras día realizan. Por otra parte, analizando estos textos, destaca el hecho de que la mayoría hacen referencia a la imagen del profesor/a y no del alumnado.

Los medios de comunicación llegan a todas partes y, en muchas ocasiones, se entiende como una verdad absoluta lo que ellos distribuyen, aún sabiendo que sus datos están normalmente sesgados. Este hecho no ha ayudado a la educación, sino que ha contribuído a su empeoramiento, exagerando problemas, o minimizándolos en exceso, prestando atención en determinados momentos y extrayendo de ello, unas ideas erróneas. La sociedad tiende a asumir esa información y pierde la confianza en el sistema educativo.

Unas de las ideas principales que se pudieron extraer del debato posterior a la exposición, fue la necesidad de contar con un pacto educativo en España, a través del cual se asegure la protección la Educación y no dependa de quien esté en el poder en un momento determinado aplicando las reformas que más favorezcan a su ideología. Las personas deberíamos ser libres de pensar, siempre respetando a los demás, lo que queramos, y no estoy seguro de que las reformas actuales e incluso anteriores lo permitan.








Bibliografía:

Gimeno Sacristán, J. "¿De dónde viene la crisis de la profesión docente?". Cuadernos de Pedagogía, nº 374. Universidad de Valencia.