Sobre la identidad y la función docente

 El artículo escrito por Jose M. Esteve, trata de eliminar la idea que tiene mucha gente de que nuestro sistema educativo es un “desastre”. Lo que intenta transmitirnos es que esta idea la hemos ido interiorizando a partir de escuchar lo que dicen tanto nuestros políticos como los medios de comunicación.

En mi humilde opinión, calificar nuestro sistema educativo como “desastre” no me parece del todo correcto. Me parece una palabra demasiado grande. Sí es cierto que nuestro sistema educativo es muy malo, solo hace falta ver los diferentes resultados del informe PISA, las tasas de abandono escolar, etc. y como resultado de ello la cantidad de modificaciones en las leyes educativas que ninguna acaba de funcionar.

Los medios de comunicación, como muy bien dice Esteve, nos muestra una imagen de la educación que es realmente escandalosa. No se va a vender tanto, o no va a tener tanta audiencia, la noticia de que la docencia funciona correctamente tanto como la que nos dice que existe la violencia en los centros educativos o cualquier otra de parecida índole.

Los políticos, sin embargo, no se ponen de acuerdo. Cuando cambiamos de partido, podemos prever (casi seguro) un cambio en la ley educativa. En conclusión, nunca llueve a gusto de todos.

Pese a la información que aportan estos dos agentes, Esteve hace referencia a las diversas valoraciones acerca del sistema educativo español. Estas valoraciones son positivas en las personas implicadas en el proceso educativo (familias, docentes, centros y alumnos), pero ¿qué ocurre con la opinión del resto de la sociedad que están influidos por los dos agentes nombrados anteriormente? Es cierto que existen grandes tasas de abandono escolar, así como casos de bullying, que hay miles de manifestaciones por la implantación de determinada ley o decreto.

Pero, la educación es algo más que eso, es entusiasmo por querer enseñar y aprender, es motivación al ver que tus alumnos participan en las clases, es apoyo entre profesionales, es transmitir valores a tu alumnos en los que con el paso de los años puedes llegar a sentirte orgullos@ de ver que ha conseguido llegar a ser alguien en la vida. Pero tampoco, por otro lado y como ya he comentado en el anterior párrafo, es todo tan de color de rosa.

 Hoy por hoy, nuestro sistema educativo, diría que habría que modificar muchas cosas. Falta mucha motivación por parte tanto de profesores como de alumnos. Falta compromiso con los profesionales, con la sociedad, con los alumnos y con las familias, y es por eso el futuro incierto que nos espera.

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Sabemos que cada día es más difícil ser profesor. Tienen que enseñar a muchos niños a la vez, tienen que dedicar mucho tiempo a la preparación de clases, evaluación de alumnos, reuniones, a su propia formación permanente. También es cierto que actualmente la sociedad está empezando a tener mejor visión de los profesores. Cuando estos realizan cualquier tipo de protesta, ya sea a favor de la escuela pública, en contra de los recortes en educación o del despido de algunos de ellos, toda nuestra sociedad ve una injusticia que hace que los lleguen a apoyar.

Realmente, los profesionales de la educación precisamos de la ayuda de toda la población, ya que nuestro objetivo es educar a sus hijos, los cuales deberán demostrar dicha educación en un futuro y sin su participación no sería posible.