Imagen social de la función docente

Tras la lectura del artículo Esteve, J.M. (2007). Nuestro sistema educativo no es un desastre. En Cuadernos de Pedagogía, nº374, pp. 11-16, me resulta interesante analizar su contenido, ya que hace avanzar un poco más en temas ya tratados, como la satisfacción del sistema educativo por parte de toda la sociedad, el valor que se da a los docentes y la visión específica de los medios de comunicación y el gobierno, que emplean muchas veces diferentes “artimañas” (por así llamarles) para desprestigiar la complicada labor que tienen los docentes para sacar a flote a una sociedad que exige cambios y calidad, recortando a su vez la inversión en este sector. Por ello, resulta interesante este texto, ya que analiza en base a estudios científicos y cuantitativos la realidad en cuanto a la valoración de diferentes aspectos del sistema educativo, y más concretamente de los docentes, llegando a unas conclusiones muy interesantes.

Para contextualizar, cabe señalar quien es el autor de este artículo, José Manuel Esteve Zarazaga (1951-2010), el cual era doctor en Ciencias de la Educación, en la Universidad Complutense de  Madrid, y tuvo una amplia carrera ligada a este campo, tanto como docente, como investigador, escritor, comunicador, etc.

Desde el principio, ya con el título y su introducción, este texto deja claro que quiere romper con las ideas y visiones tan negativas que en la sociedad se mantienen, en relación al sistema educativo. Para ello se basa en los diferentes estudios y en un análisis de los factores que afectan a la escuela y al sistema en general. Cabe destacar que en ningún momento deja de lado la realidad, y recalca que a pesar de todo a nuestro sistema le sigue quedando mucho camino por recorrer y es necesario docentes valorados, formados y autónomos para ello.

Llama la atención que a pesar de la imagen del sistema educativo como un desastre (recortes, aumento del ratio de alumnos-profesor, cambios constantes de legislaciones, aumento de la diversidad y el fracaso, etc.) la sociedad en general mantiene unos niveles de satisfacción muy altos, incluso superiores a otros sistemas (como el político, por ejemplo). Si la mayoría de los ciudadanos piensan así, cabe buscar una explicación en los generadores de opiniones a grandes masas, como los medios de comunicación y los políticos, que se encargan siempre de emplear el sistema educativo como un arma de ataque, analizando en muchos casos informaciones sesgadas, generalizando muchas situaciones límites, dando a conocer solo hechos negativos, etc. Todo esto, al juntarse con las expectativas sociales que se tienen en torno a la educación, hace que esta visión se afiance. Como dice el texto, es importante el hecho de la educación como actividad utópica e ilimitada, donde siempre cabe esperar más aprendizajes, mayor calidad, mejores resultados, etc., por lo que nunca se podrá alcanzar el tope de calidad del sistema educativo, lo que hace aun más fácil su empleo como cuestión de conciencia social, tanto para bien como para mal (lo que pasa en muchos casos con los medios de comunicación y el gobierno).

Por lo tanto, se observa como la educación sirve para jugar con las opiniones de la gente, y como el propio sistema no es capaz de generar una opinión estable y no manipulable de sí mismo. Esto puede deberse a otras de las cuestiones que se analizan, como el hecho de la heterogeneidad de docentes, con múltiples identidades y que se enfrentan a un sinfín de funciones diferentes cada día.

Como sabemos, la escolaridad en España al ser obligatoria y un derecho para todos los ciudadanos, ha hecho que se aumentaran el número de alumnos, pero también las múltiples situaciones que en este contexto se deben tratar y trabajar. Como vimos hasta ahora, y como bien comenta José Manuel Esteve Zarazaga, en muchos casos es el docente el que debe asumir nuevas funciones y cargarse con trabajo para el que no estaba preparado, pero que sacan adelante con unos resultados valorados por la sociedad (como se veía en los estudios de satisfacción). Por ello, y como yo recalqué ya en algún blog anterior, se debe dejar una mayor autonomía a los docentes para que puedan ejercer su trabajo con la mayor calidad, ya que en todo este tiempo han demostrado ser capaces de satisfacer las necesidades imperantes, a pesar de que ciertos sectores prefieran demonizar su trabajo con objetivos meramente disuasorios.

Como opinión personal, los docentes en la actualidad deberían exigir un mayor control sobre el sistema educativo que ellos mismos forjan con su trabajo cada día, y más cuando tienen el respaldo de la sociedad y la satisfacción con la labor que realizan. Ellos, con su trabajo real en las aulas son los que verdaderamente forman el sistema educativo, no lo que los políticos o los medios de comunicación digan, por lo que espero realmente que sean capaces de mantener estos niveles de satisfacción, aumentándolos aun más para que la sociedad acabe de ver la necesidad de los mismos y los apoye sobre todo en estos momentos donde el sistema sufre grandes recortes y situaciones que dificultan su trabajo. Solo con unos docentes comprometidos, formados y autónomos se podrá eliminar esta visión tan catastrofista que se pretende mostrar.

Me gustaría añadir esta viñeta que creo que, de manera cómica, ejemplifica lo que pasa cuando leemos noticias sobre educación, ya que en un principio parecen tan claras, pero luego llegan a ser muy confusas cuando te paras a analizar el tipo de datos que emplean, el fin con el que los están utilizando y el fondo de toda esa información. Por ello es necesario que la sociedad sea crítica con la información que de estos medios obtiene y no cambie siempre de ideas, ya que si fuera así, nuestro sistema educativo no sacaría los valores de satisfacción que en el texto analizado se reflejan. 

 

 

Confusión

 

Biografía y Webgrafía:

Esteve, J.M. (2007). Nuestro sistema educativo no es un desastre. En Cuadernos de Pedagogía, nº374, pp. 11-16

http://malagapedia.wikanda.es/wiki/Jos%C3%A9_Manuel_Esteve_Zarazaga (Consultado el 10/11/2013)

Comentarios

  • Brais Corral Otero

    Totalmente de acuerdo Sara, los profesores deberían de tener mayor autonomía dentro del aula y dentro del centro educativo, para poder ejercer su trabajo como realmente demanda la sociedad actual, y no teniendo que seguir un modelo tradicional anticuado marcado por un currículum descontextualizado de la realidad. Como bien dices, deberían exigir ese control sobre el sistema educativo. Si dejamos que nos representen los políticos y los medios de comunicación, seguiremos siendo meras marionetas que se mueven al compás de sus sintonías para las elecciones.