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La cara oculta del profesorado en la LOMCE.

Formación y Desarrollo Profesional del Profesorado

Lorena García Pazos

PRÁCTICA INDIVIDUAL: COMPARACIÓN LOE-LOMCE.

La cara oculta del profesorado en la LOMCE.

INTRODUCCIÓN

En la clase interactiva del  Miércoles 23 de Octubre del 2013, trabajamos sobre los documentos buscados en el aula de informática referentes a  la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, LOE y el actual Proyecto de Ley para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) a la mano del reciente ministro de educación cultura y deporte, José Ignacio Wert Ortega, con motivo de analizar en esta última, aquellos aspectos nuevos que afecten al perfil del profesorado en relación con lo que la LOE dispone. Para realizar esta tarea leeré de manera profunda ambas leyes, centrándome más exhaustivamente en los puntos que hagan referencia al papel del profesorado y de los que de otro modo concederé relevancia, aquellos que indirectamente sobresaltan sobre la formación de estos. Sin olvidarme de realizar una mirada crítica,  apoyada en  una búsqueda en web exhaustiva sobre noticias y archivos informativos que  me permitan valorar críticamente ambas leyes así como a través de la lectura de otras entradas de mis compañeros que me lleven a suscitar nuevas reflexiones.

Antes de comenzar pienso que es necesario adentrarnos en una contextualización temporal que nos ayude a comprender el marco educativo en el que nos encontramos en la actualidad. Para ello, haciendo un recorrido histórico de la educación desde 1985 hasta el presente año 2013, sabemos que  ya se han implantado cinco leyes orgánicas, (apenas ya dos décadas) pertenecientes a la educación desde la LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación), pasando por la LOGSE de 1990 (Ley Orgánica General del Sistema Educativo), LOPEGCE de 1995 (Ley Orgánica de Participación, Evaluación y Gobierno de los Centros Educativos), LOCE de 2002 (Ley Orgánica de Calidad) hasta la todavía vigente LOE, aprobada desde 2006.

Todas estas reformas evidencian un cambio de partido político y por ello lo mismo ocurre, hoy en día con el nuevo proyecto de Ley, y ya definitivo, presentado el 17 de Mayo de 2013 por el recién ministro de Educación,  Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, y con el apoyo del nuevo gobernante del partido popular, Mariano Rajoy. Este Proyecto es conocido con el nombre de la LOMCE o Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, pues  se trata  de una modificación de la anterior ley, la LOE o Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, cuya política educativa fue desarrollada por el anterior partido político (PSOE) gobernado por José Luís Rodríguez Zapatero.

Así, como bien dije, sobre estas dos últimas leyes dedicaré mi estudio en esta entrada, partiendo de las diferencias que se presenten en cuanto a su estructura. A continuación, también dedicaré otro punto a los objetivos o finalidades que ambas leyes presentan según el significado que estas hacen de la educación. Asimismo, como tercer punto, reflejaré un análisis  detenido de la figura del profesor y las correspondientes modificaciones que en la nueva ley (LOMCE) se engendran con respeto a la anterior (LOE). Y por último, ofreceré una serie de conclusiones surgidas de la comparación de dichas leyes y a través de las cuales destacaré a modo de síntesis aquellos aspectos que merecen someterse a una valoración crítica y, en especial, los referidos al docente.

1. ESTRUCTURA

En primer lugar, es importante diferenciar la estructura que presentan ambas leyes:

Por un lado, la LOE consta de una serie de apartados formados por un preámbulo y 157 artículos distribuidos en: un título preliminar compuesto por cuatro capítulos, y los ocho títulos, que engloban a su vez, otros capítulos y algunos de estos con secciones intercaladas. Asimismo, al final de este articulado se presentan 32 disposiciones adicionales, 19 disposiciones transitorias, una disposición derogatoria única y 8 disposiciones finales.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la LOMCE, es un Anteproyecto de Ley que concentra un único artículo de Modificación de algunos artículos anteriores de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE). Del mismo modo, está organizada en un conjunto de 15 motivos que explican o justifican la implantación de la misma. Además, al final también se detallan cuatro disposiciones adicionales, una disposición derogatoria única y seis disposiciones adicionales.

2. OBJETIVOS

En segundo lugar, cumple especial relevancia hacer mención a las diferentes concepciones que estas dos leyes hacen de la educación, y que consecuentemente, “justifican” los objetivos o finalidades de dichas leyes:

Empezando por la LOE, esta muestra en su título preliminar, y concretamente en sus artículos 1 y 2, los principios y fines, respectivamente, por los que se rigen y, los cuales dejan patente la función social de la educación al señalar el principio de equidad. Principio que destaco, ya que la calidad de la educación no puede ir separada de una igualdad de oportunidades para la sociedad en su conjunto. Y que de otro modo, subraya los principios de inclusión y cohesión con la participación de una ciudadanía democrática. Por esto, podemos ver que la concepción de la educación adquiere  un sentido inclusivo con la muestra de una definición más explícita.

En cuanto a la LOMCE, se le concede un fuerte peso a la competitividad. Como así se dice: “Los alumnos son el centro y la razón de ser de la educación. El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, criticas, con pensamiento propio. Todos los alumnos tienen un sueño, todas las personas jóvenes tienen talento. Nuestras personas y sus talentos son lo más valioso que tenemos como país.”

Lo que personalmente opino es que esta educación de calidad que  se predica en la LOMCE  sólo va en beneficio de algunos sectores en concreto de la sociedad, estos son, los alumnos que tengan talento. Algo que  creo que va en contra del propio concepto de calidad puesto que crea segregaciones, diferenciando las capacidades de los alumnos, como así se cita textualmente en la misma: “Todos los estudiantes poseen talento, pero la naturaleza de ese talento difiere entre ellos, por lo que el sistema educativo debe contar con los mecanismos necesarios para reconocerlos y potenciarlos”. Del mismo modo se apunta que “La lógica de la reforma se basa en la evolución hacia un sistema capaz de canalizar a los estudiantes hacia las trayectorias más adecuadas a sus fortalezas, de forma que puedan hacer realidad sus aspiraciones, y se conviertan en rutas que faciliten la empleabilidad, a través de la posibilidad para los alumnos y sus padres o tutores de elegir las mejores opciones de desarrollo personal y profesional”. Por otro lado, se da una visión  mercantilista de la educación  en la que se dice que “el reto de una sociedad democrática es crear las condiciones para que todos los alumnos puedan adquirir y expresar sus talentos, en definitiva, el compromiso con una educación de calidad como soporte de la igualdad y la justicia social”

A partir de esta recogida de citas textuales, la LOMCE reclama la movilidad social, la integración y la empleabilidad, y aunque se parece hacer mención a la  equidad, no explica el término propiamente dicho. Por ello, se demuestra una definición general, poco explícita y cuya educación responde a una concepción ideológica individualista, diferenciadora y mercantilista.

Aunque las dos leyes presentan objetivos aparentemente contrapuestos, pienso que igualmente ambas crean objetivos muy ambiguos que en la práctica no tienen cabida.

3. FIGURA DEL PROFESOR

En tercer lugar, centrándome en el papel de los docentes ¿Cómo se trata al profesorado en ambas leyes?

En el caso de la LOE se le dedica un título específico, más concretamente, el título III denominado propiamente como “Profesorado” y el cual se divide en cuatro capítulos (del artículo 91 al 106) que conviene comentar:

     -  Capítulo I:  “Funciones del Profesorado” y al cual se le dedica el artículo 91, con la misma denominación:

Se puede decir, desde un punto de vista crítico que no todos los docentes realizan todas las funciones que en este artículo se recogen. Donde más se puede apreciar esto es en la Educación Secundaria Obligatoria, donde la mayor parte de los profesionales se limitan a impartir clase y a realizar las evaluaciones. No consideran que su función sea la de educar. Al contrario pasa en la Educación Infantil y Primaria, donde no existe fracaso escolar y donde ésta, si es asumida como una de sus funciones. Los profesionales que imparten en Educación Infantil y Primaria, tienen asumido su rol como educadores, asesores, consejeros y saben que la educación va unida a la enseñanza. En cambio en Educación Secundaria, los profesionales que ahí ejercen, no tienen Formación Pedagógica, por lo que no todos la asumen.

     -  Capítulo II: “Profesorado de las distintas enseñanzas”. Engloba del artículo 92 al 99.

Entre estos artículos quiero destacar el artículo 94 sobre “Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato”, puesto que considero que un profesional de la educación no debe ser un licenciado, ingeniero o arquitecto de cualquier modalidad sino lo que relevo aquí es la necesidad de una formación pedagógica amplia, ya que opino que el fracaso escolar que se da en esta etapa se debe en gran parte a la falta de formación específica que impide a los profesores desarrollar con éxito sus funciones.

Por otro lado, también quiero enfatizar mi atención a los artículos 96, 97 y 98 con los siguientes nombres respectivos: “Profesorado de enseñanzas artísticas”, “Profesorado de enseñanza de idiomas” y “Profesorado de enseñanzas deportivas”:

En estos artículos se habla de los requisitos para poder ejercer la docencia en diferentes modalidades de educación. Acentúo mi mirada en estos porque me resulta curioso que en las modalidades de enseñanzas artísticas, idiomas y deportivas, no sean necesario titulados, siempre y cuando desarrollen su actividad en dicho ámbito laboral. Esto puede interpretarse de dos formas; una, que es la de considerar de menor importancia este tipo de enseñanzas y no ser tan exigentes con los profesionales, o por otro lado, que como son enseñanzas no tan habituales como otras, que sea más difícil encontrar docentes con su correspondiente titulación.

      - Capítulo III: “Formación del profesorado”. Concierne los artículos 100, 101. 102 y 103, que hacen referencia de manera respectiva a la “Formación inicial”, “Incorporación a la docencia en centros públicos”, “Formación permanente” y “Formación permanente del profesorado de centros públicos”.

Centrándome en el último artículo citado, el 103, si bien es cierto que es necesario que los profesionales realicen formación continua para poder adaptarse a las necesidades actuales que se presenten, a la hora de la verdad, la Administración no se preocupa de si esa formación se pone en práctica. La mayor parte de los centros destinan el dinero proporcionado por ella a otras causas.

Creo que el mayor vacío en cuanto a formación dentro de los profesionales de la educación es respecto a las TICS. Debido a los avances surgidos en las tecnologías en los últimos años, los jóvenes están muy familiarizados con ellas (esta generación joven a la que conocemos como “nativos digitales”), por lo que los profesores deberían utilizarlas como una herramienta de motivación, no como un hándicap.

      - Capítulo IV: Reconocimiento, apoyo y valoración del profesorado. Está constituido por los artículos 104, 105 y 106 denominados respectivamente: “Reconocimiento y apoyo del profesorado”, “Medidas para el profesorado de centros públicos” y “Evaluación de la función pública docente”

Haciendo mención al artículo 104 sobre “Reconocimiento y apoyo del profesorado” sabemos que desde siempre la función docente no se valora lo suficiente. Hoy en día todo el mundo habla de la educación, sin tener los conocimientos necesarios. Desde la administración no se hace el merecido reconocimiento a estos profesionales. Por otra parte de acuerdo al artículo 106 sobre la “Evaluación de la función pública docente”, considero que está no se está realizando de manera efectiva. Así, la experiencia nos dice que hay profesores que están muy desmotivados, o lo que en otras entradas ya he mencionado, carecen de vocación y no realizan sus funciones correctamente, que llevan muchos años y su metodología de enseñanza no es la adecuada y siguen ejerciendo. Cuando un profesional de la educación no realiza adecuadamente su función, repercute directamente en los alumnos, y cuando hablamos de Enseñanza Secundaria Obligatoria aún más, pues son jóvenes en edades difíciles de cambios y necesitan ayuda y asesoramiento.

En la LOMCE,  al contrario que en la LOE, no se  le concede ningún punto  concreto a la figura del profesor, aunque si se insinúen indirectamente otros aspectos que  en realidad, son temas que les conciernen y afectan directamente a su perfil profesional.

Entre estas  “fachadas” que influyen transversalmente en el profesorado es conveniente pronunciar una de las bases por las que se rige esta reforma, en cuánto a lo que para ésta entiende por  calidad educativa: “input” (niveles de inversión, número de profesores, número de centros, etc) >>

Por consiguiente, en su exposición de motivos cumple también destacar:

“Los cambios propuestos en nuestro sistema educativo por la LOMCE están basados en evidencias. La reforma pretende hacer frente a los principales problemas detectados en el sistema educativo español sobre los fundamentos proporcionados por los resultados objetivos reflejados en las evaluaciones periódicas de los organismos europeos e internacionales.” “Las evaluaciones externas de fin de etapa constituyen una de las principales novedades de la LOMCE con respecto al marco anterior y una de las medidas llamadas a mejorar de manera más directa la calidad del sistema educativo.”

Con estas exposiciones de motivos la Ley Wert pretende dejar claro que la calidad se mide sólo por el resultado académico de los estudiantes a pruebas externas. Dichas pruebas externas son las que comúnmente conocemos con el nombre de reválidas, una de las medidas fundamentales que esta ley aspira imponer para el año que viene, en los cursos de  4º  de E.S.O. y 2º de Bachillerato. Pero, qué es lo que verdaderamente se esconde detrás de estas reválidas?

Pues, a mi modo de ver, estas pruebas externas sitúan al profesorado en un papel muy desprestigiado como profesionales, ya que se les quita o se les cuestiona a  estos últimos junto con los centros educativos en su capacidad para otorgar los títulos de Graduado y Bachiller. Y menciono también a los centros puesto que estos se convertirán en academias destinadas exclusivamente a preparar a los alumnos a dichas evaluaciones externas, por lo que de manera indirecta los profesores verán limitada su metodología a contenidos específicos impuestos por dicha reforma.

Del mismo modo, en relación con este último aspecto, también cabe prestar atención a lo que se releva en la ley sobre el aumento de la autonomía de los centros, así tal como expone la misma: “El aumento de la autonomía de los centros es una recomendación reiterada de la OCDE para mejorar sus resultados, necesariamente unida a la exigencia de una mayor transparencia en la rendición de cuentas.”

“Es necesario que cada centro tenga la capacidad de identificar cuáles son sus fortalezas y las necesidades de su entorno y para poder tomar decisiones sobre cómo mejorar su oferta educativa y metodológica en ese ámbito, en relación directa, cuando corresponda por su naturaleza, con la estrategia de la administración educativa. Esta responsabilidad llevará aparejada la exigencia de demostrar que los recursos públicos se han utilizado de forma eficiente y que han conducido a una mejora real de los resultados.

En esta última cita en la que se nombra la fortaleza y entorno de los centros (¿públicos?) para “mejorar su oferta educativa y metodológica” substituye el término fortaleza por el de capacidades.

Dicho esto, ¿que significa para la LOMCE, aumentar la autonomía de los centros? Además, ¿a qué centros se refiere? ¿Públicos y/o Privados?

De otra forma, se resalta la figura del director como representante de la administración del centro y no cómo mero transmisor, lo que en consecuencia significa la eliminación de estos como un miembro más del claustro escolar, impidiendo así la toma de decisiones para la defensa democrática en cuestiones propias que eran apoyadas por la mayoría. Por tanto, ¿autonomía o burocracia? Clasificando de tal manera, ¿será positiva la rendición de cuentas? Al mismo tiempo, se pretende “posibilitar una mayor autonomía a la función docente que permita satisfacer las exigencias de una mayor personalización de la educación.” Pero, es posible combinar esta autonomía de la función docente, dando a su vez una respuesta positiva en las pruebas externas e internas?

Y lo más importante, si el futuro de los estudiantes está orientado a los resultados en pruebas externas, estos últimos mejorarán su aprendizaje?

Si tenemos en cuenta que los resultados serán muy variados, según estos los alumnos serán destinados a distintas trayectorias del sistema educativo. Y que es lo que conlleva esta designación? Pues, está claro que esto conducirá a que el alumno no decida sobre su futuro sino que le será asignado y elegido por esos resultados académicos. Entonces, no se tienen en cuenta sus necesidades? Es favorable por tanto un sistema donde se discrimina por los resultados?

Por otro lado, otro punto relevante de la reforma es el aumento de la ratio y la eliminación de desdobles en aquellas materias instrumentales, como son caso matemáticas y lengua, queriendo eliminarse aquellas asignaturas creativas al pensar que carecen de menor valor y no tienen importancia para  ser preparadas en esas pruebas externas  en las que se valora exclusivamente los resultados, como si eso significara aprender ya de por sí.

Podemos darnos cuenta con todo esto, que la autonomía de los centros y la rendición de cuentas hará competir a los centros como empresas que deberán luchar para conseguir los mejores alumnos si no quieren perder los recursos de la Administración, la cual deberá rendir cuentas a los centros.

4. CONCLUSIONES

Tras mi comparación personal de la LOE y la LOMCE en los diversos puntos tratados anteriormente, podemos ver la diferente estructura que las caracteriza, los objetivos que describen sus fines hacia distintas concepciones de la educación, así como también observar lo que realmente se releva en esta entrada, esto es, un análisis de la figura del profesor en las dos leyes, que nos lleva a comprobar las modificaciones que se producen entre ambas sobre este sector educativo y a partir de las cuales planteé diversas cuestiones que cumple subrayar a modo de síntesis y conclusiones que me llevaron a reflexionar sobre las mismas:

Como bien expliqué en un inicio,  la LOMCE no es una ley propiamente dicha, sino que es un anteproyecto de ley en el cual se hace la modificación de alguno de los artículos que incluía la anterior ley, la LOE. 

Es importante destacar que las dos leyes le dan un sentido contrapuesto a la educación con concepciones de esta radicalmente opuestas en cuanto a los fines que estas persiguen. Así, mientras la LOE parte del principio de inclusión con una educación común que atienda a la diversidad y conecte los distintos tipos de enseñanza y formaciones, proponiendo un sistema educativo flexible, la LOMCE pretende opuestamente un sistema ramificado con opciones diferentes para el alumnado en función de su fortaleza (talento) y aspiraciones que realmente se les cataloga en función de sus resultados.

Podemos ver de esta manera, como la educación es una cuestión claramente política. Como relaté en el comienzo de mi entrada, ¿es lógico que pasadas  más de dos décadas se hayan creado ya casi seis leyes orgánicas referidas a la educación?

Esta cuestión hace reflexionar sobre el tiempo que se le da a la comunidad educativa, y lo que realmente concierne, al profesorado, para asumir esos cambios,  como principal agente protagonista que únicamente si ellos quieren, llevan o no a cabo esa reforma con éxito. Lo que está claro es que estas políticas educativas dejan el papel del profesorado en un papel muy desprestigiado, y especialmente en la LOMCE, que aunque apenas parece mencionarlos, esconde aspectos que transversalmente ocultos, afectan directamente a estos.

De esta forma, aunque se pretende justificar que las sucesivas reformas obedecen a los cambios sociales de las últimas décadas, como así se recoge en dicho proyecto: “La propuesta de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) surge de la necesidad de dar respuesta a problemas concretos de nuestro sistema educativo que están suponiendo un lastre para la equidad social y la competitividad del país, primando la consecución de un marco de estabilidad y evitando situaciones extraordinarias como las vividas en nuestro sistema educativo en los últimos años.”

En realidad esto sólo son excusas para diseñar cambios que no suponen una mejora sustancial de la formación de los alumnos, como verdadero fin que debería ser de toda reforma. Y mucho menos será posible garantizar esa educación de calidad que se preconiza sin tener en cuenta esos elementos básicos del sistema educativo, y a los principales agentes capaces de transformarlo, los profesores, los cuales deberían ser considerados como protagonistas clave.

Que es lo que se consigue entonces con estas reformas continuas? Desde una opinión personal pienso que éstas, además de no servir para la mejora, empeoran los déficits ya existentes en nuestro sistema educativo. Tal es el ejemplo de la pretendida  LOMCE que retrocede en avances ya producidos por la LOGSE (1970) e introduce medidas muy relevantes desde la perspectiva interna del sistema educativo en la que se proclama  una educación para todos, pero distinta dando lugar a una mayor segregación educativa y social como ya expliqué a lo largo de mi discurso.

Entre las medidas que se quieren implantar con la Ley Wert cumple marcar las reválidas o pruebas externas en 4º de ESO y 2º de Bachillerato que se impondrán a los alumnos provocando distintas situaciones académicas y laborales. Estas mismas pruebas externas mencionan al profesorado en un papel muy desprestigiado como profesionales, desconsiderando a estos y a los centros educativos en su capacidad para otorgar los títulos de Graduado y Bachiller.

¿Es razonable aumentar la “calidad” solo para unos pocos? En esta cuestión se vuelve acentuar la influencia socioeconómica y unido a esto, se potenciará consecuentemente, la enseñanza privada en aquellas zonas más favorecidas económicamente, relegando una educación de “calidad” a la población que goce de un mayor status social. ¿Qué sentido tiene la modificación de esta ley? ¿Mejorar?

Como he ido explicando la nueva Ley esconde unos fines de importante consecuencia social. A veces, la sociedad sólo se queda con el fin mismo de la educación, que es el del desarrollo, y no con los medios que se necesitan para llegar adecuadamente a ese fin.

Por otro lado, el fin no es sólo lo importante, sino el modo en el que se llega, es decir, parece que da igual los medios que se adquieran para conseguir el desarrollo. En este sentido sabemos que se está adquiriendo un modo “mercantil” de ver la educación en la que los alumnos no son considerados como tal, sino como clientes que van a obtener un beneficio. Así, en la educación se imponen las leyes de mercado, cosas que van en contra de los principios pedagógicos que hemos estudiado y  los cuales serían necesarios para una educación adecuada y de calidad.

En relación con los múltiples cambios de legislación educativa según las fuerzas políticas que en su momento estuviesen en el poder pienso que la educación no es algo que debería estar regido por una serie de leyes cambiantes en beneficio de unos pocos, así como, que sus principios no pueden estar en constante cambio.

En la LOMCE se predica una educación de calidad pero se olvida de explicar el término “equidad” en sus artículos. Una educación de calidad para unos pocos se contradice a sí mismo.

Creo que para que se pueda responder a un criterio de calidad y desarrollo en la educación, se deberían sentar unas bases claras en consenso con toda la sociedad (que fuerzas políticas y la sociedad en su conjunto se pusiese de acuerdo),  y cuando digo sociedad, enfatizo a la comunidad educativa, y en especial, la figura del docente, al cual se le debería de tener en cuenta en decisiones que le son de índole propia, y como agente único para llevar a cabo dicha reforma. A parte de esto,  reclamo la necesidad de un previo análisis exhaustivo y evaluación de nuestro sistema educativo español, teniendo en cuenta las características del contexto (situación, cultura y sociedad española). Esto último me parece fundamental ya que en muchas ocasiones se pretende imponer modelos de innovación educativa copiados de otros países que funcionan con otro sistema de valores, cultura y sociedad distinta de la nuestra, tal como aquí compara la LOMCE con las evaluaciones externas creadas en Inglaterra, aunque contradictoriamente esta no destaque en buenos resultados educativos.

Por lo tanto, con la Lomce se evidencia de nuevo, una desconsideración del perfil del profesorado y el no atrevimiento de enfrentar lo que en verdad, organismos internacionales y los únicos expertos de la educación,  esto es, lo que los docentes requieren en su formación y reconocimiento como profesional, el acceso de los mejores a la función docente, un buen sistema de dirección de centro así como la potenciación de la enseñanza en una sola red escolar.

Sin embargo, este proyecto de ley no debe hacernos bajar la cabeza, asintiendo, sino colaborando, así podemos ver el apoyo de miembros de la comunidad educativa, tales como los movimientos surgidos en las manifestaciones conocidas con el nombre de “marea verde” de profesores, como fue el caso del conflicto por el decreto TIL en Baleares ya abordado en anteriores entradas. Lo que hace valorar  la figura del profesor,  como agente que se adapta a las circunstancias sin mirar atrás y creando  las condiciones sociales que enfoquen las deseadas facultades educativas.

 

 

PARA QUIÉN QUIERA SABER MÁS INFORMACIÓN!

 

Por último, para quien le puede interesar, ¿cómo se está viviendo en la actualidad la proyección de la LOMCE o Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa y también conocida como la Ley Wert (al hacer mención este último, al ministro de Educación, Cultura y Deporte, que presenta dicho proyecto) os dejo un artículo reciente del periódico "EL PAÍS", publicado el 23 de octubre de 2013 bajo el título de: "Cuando lo único que cuenta es pasar la reválida":

 

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/10/23/actualidad/1382555811_748486.html

 

Como el propio título indica, en este artículo se aborda una de las medidas más relevantes que el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, pretende implantar en nuestro sistema educativo  para el curso que viene: 2014-2015, las reválidas en los niveles educativos de final de la etapa de secundaria obligatoria y no obligatoria (4º  de E.S.O. y 2º de Bachillerato, respectivamente). Estas pruebas externas revelan como ya he ido informando en mi entrada, un perfil del profesorado que lo sitúa en un papel muy desprestigiado como profesional, ya que se les cuestiona a  estos junto con los centros educativos, su capacidad para otorgar los títulos de Graduado y Bachiller.

Os muestro este artículo ya que en él se ofrece las diferentes perspectivas de profesionales expertos de la educación, a modo de noticias y opiniones de estos, que en su mayoría parecen estar en desacuerdo con dichas evaluaciones, pero también se ofrecen otras miradas en un debate de los centros con pedagogías alternativas sobre cómo se deben afrontar los nuevos exámenes de la Ley Wert o mismo otros autores que si está de acuerdo con tales pruebas. Espero que os sirva para reflexionar sobre estas:Así, personalmente, entre estos especialistas de la educación, destaco a profesores y mismo inspectores como Pedro Enrique García Ballesteros (Andalucía), del cual ya he leído otro artículo publicado por este y que me sirvió para realizar un análisis crítico sobre la LOMCE. En este caso nos habla de la vuelta a una enseñanza más tradicional y denunciando con esto la desaparición de las tecnologías más innovadoras, ya que lo único importante ahora es aprobar un examen! Este mismo pone de manifiesto lo que ya expliqué en la entrada sobre el temor de que las reválidas conviertan  los “centros en unas academias que preparen para el examen además de condicionar el currículo, ya lo vemos en Selectividad”. De esta forma, en segundo de bachillerato, en su opinión, “solo se hacen exámenes del mismo tipo de los que verán en Selectividad, cuando se supone que uno de los objetivos de la educación es crear ciudadanos con un pensamiento crítico”.

 

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Por otro lado, la comunidad educativa alerta del riesgo de que en España se imponga lo que los estadounidenses llaman la triple T: “Teach to the test” lo que traducido en castellano significa: “Enseñar para el examen”. Su enfoque está muy vinculado a su programa No Child Left Behind Act NCLB (Que ningún niño se quede atrás).

A la catedrática de Psicología de la Educación  en la Autónoma de Madrid, Elena Martín le preocupa que las pruebas no tengan en cuenta las diferencias por nivel sociocultural, como ocurre en el informe PISA. Y se cuestiona que: “Los exámenes evalúan la comprensión lectora, las matemáticas o las ciencias. Pero ¿qué pasa con otras competencias importantes como las sociales, de ciudadanía o de autonomía como individuos que no se evalúan?”

A rasgos generales, estas son las opiniones que señalo de algunos autores y que personalmente, me han servido de mucho para reflexionar sobre el tema de esta entrada, de cómo se trata al profesorado en la LOMCE,  y los elementos que de este colectivo converge, espero que a vosotros también os ayude y aquí os lo dejo para que podáis posicionar o valorar críticamente las diferentes posturas planteadas. Un saludo!

 

 

5. WEBGRAFÍA

http://www.redeseducacion.net/

http://www.redeseducacion.net/articulos/Materiales/Lomce/COMPARACI%C3%93N%20LOE%20LOMCE%20DIFERENCIAS.pdf 

http://www.psicopedagogia.com/loe

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1621463/la/mano/oculta/la/lomce.html

 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/10/23/actualidad/1382555811_748486.html ?