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DOCENTES UNIVERSITARIOS QUE HABLAN CLARO

Por Sila

Docentes universitarios que hablan claro

Los profesores asturianos de Filología destinados fuera de la región reclaman la revisión del modelo educativo para evitar "que la gente más capaz se vaya"

14.11.2013 | 03:18

el reencuentro. Algunos de los profesores reunidos en Oviedo. Por la izquierda, de pie, María José Álvarez Faedo, directora del departamento de Filología Anglogermánica y Francesa; Pablo Palacios (Universidad de La Laguna), Marta Antón (Indiana), Ana María Ramos (Granada), Carolina Taboada (La Rioja), Paloma Fresno y Eva Pérez (Baleares), Silvia Falquiona (Zaragoza), Begoña Simal (La Coruña), Marta Fernández (Baleares) y Patricia Rodríguez (Autónoma de Barcelona). Agachados, José Igor Prieto (Baleares) y Andrés Canga (La Rioja).

el reencuentro. Algunos de los profesores reunidos en Oviedo. Por la izquierda, de pie, María José Álvarez Faedo, directora del departamento de Filología Anglogermánica y Francesa; Pablo Palacios (Universidad de La Laguna), Marta Antón (Indiana), Ana María Ramos (Granada), Carolina Taboada (La Rioja), Paloma Fresno y Eva Pérez (Baleares), Silvia Falquiona (Zaragoza), Begoña Simal (La Coruña), Marta Fernández (Baleares) y Patricia Rodríguez (Autónoma de Barcelona). Agachados, José Igor Prieto (Baleares) y Andrés Canga (La Rioja). María G. A.

Oviedo, Marcos PALICIO "Mira dónde estamos todos". Ayer estaban en el claustro del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, pero José Igor Prieto, profesor del grado de Estudios Ingleses en la Universidad de las Islas Baleares, se refiere a los lugares de donde vienen, al destino profesional que tienen escrito bajo su nombre en las credenciales que llevan al cuello, a las instituciones académicas de los cuatro puntos cardinales de España y de algún lugar lejano del extranjero. Son una representación del talento exportado desde Asturias y asisten al reencuentro conmemorativo del trigésimo aniversario del departamento de Filología Anglogermánica y Francesa, que se celebró ayer con un homenaje a todos los egresados y en su nombre a 33 profesores con plaza lejos de la región, que a la pregunta por el futuro invitan a echar un vistazo alrededor. A reflexionar sobre el fallo de un sistema educativo cada vez más acostumbrado a expulsar el ingenio.

Tienen una localidad de preferencia para contemplar las repercusiones de la última oleada de propensión al recorte de recursos educativos en la Universidad. Algunos de los que se han marchado, de grado o por fuerza, confluirán con calificativos distintos -"bochornoso", "triste"- en la misma constatación de lo que está sufriendo la imagen de la Universidad española a los ojos de quienes tienen experiencias para comparar. Cuando se mira con perspectiva, se ve que el sistema está pidiendo una revisión guiada por criterios nuevos, diferentes al enfoque cortoplacista de este recorte en inversiones y becas que, a su juicio, amenaza con dejar por el camino a al menos una generación y "una gran pérdida de capital intelectual".

Reunidos en el marco que da el congreso de la Asociación Española de Estudios Anglonorteamericanos, que ayer arrancó en Oviedo, miran hacia su país "con mucha pena". Marta Antón, 25 años en Estados Unidos, 20 en la Universidad de Indiana, lamenta que las miserias de la educación española sean allí "del dominio popular, han salido en periódicos de gran tirada". Dejan mal cuerpo a quienes "tenemos algún enlace con España" y hacen pensar en un déficit por "falta de visión. Todos sabemos que estamos en crisis, pero hay que ser estratégicos, no se puede recortar en educación e investigación, porque las repercusiones para el país pueden ser tremendas". De hecho, los efectos de la gran recesión española y de su fuerza propulsora de talento han llegado incluso hasta la Universidad en la que ella trabaja como catedrática de Lingüística Hispánica y directora del departamento de Idiomas: "Hemos contratado a dos profesores españoles en los últimos tres años".

Es de su cosecha la teoría que señala el camino en una dirección exactamente opuesta a la que han emprendido las progresivas rebajas en recursos educativos o los "malentendidos" entre el Gobierno español y la Comisión Europea respecto a los criterios de asignación de las becas "Erasmus" que desembocan en restricciones para los beneficiarios. "Los momentos de crisis son buenos para pensar en estrategias que te puedan beneficiar en el futuro", argumenta Marta Antón. "Hay que valorar de dónde recortar, porque aplicar la tijera en formación, educación y becas sólo hace que la gente más capaz se te vaya. Y con las condiciones en las que se encuentra ahora España, los que se han ido se lo pensarán dos veces antes de volver".

Mirada desde la Universidad de Wisconsin, España está en el mapa "por las razones equivocadas" en la visión del ovetense Manuel Herrero Puertas, graduado en la promoción de Filología de 2004 y después de siete años en Estados Unidos profesor en el departamento de Inglés en Madison. "Necesitamos reformar el modelo en lo que concierne a las humanidades", apunta. "El actual se nos ha quedado anquilosado y está pidiendo dos cosas, una inyección presupuestaria seria y una voluntad política de hacer que la Universidad española esté en el mapa de la investigación, algo que hasta ahora no está pasando".

La controversia educativa más reciente, desatada a cuenta del futuro de las becas "Erasmus", consigue hacer efectiva la paradoja que esta semana señalaba una alumna afectada, lamentando que a las trabas para formarse y seguir carrera en España se sume ahora la barrera que se levanta en uno de los pocos caminos que quedaban sin cerrar: salir a buscarse el futuro al extranjero. La polémica pilla cerca a Ana María Ramos, coruñesa doctorada en Filología Inglesa en Oviedo y coordinadora académica de "Erasmus" en la Universidad de Granada, donde ejerce como profesora en el departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Es "un problemón" para los alumnos que ya se han ido "contando con un dinero del que sólo van a disponer en parte", se queja, y un anacronismo que encaja mal con "tanta referencia al espacio europeo y tanta idea de internacionalización".

Ella también piensa que la gran recesión engendra esa situación anómala en la que "formamos a gente que se va" y a su lado, asintiendo, José Igor Prieto Arranz observa con cierta pena a los físicos de su Universidad, la de Baleares, que "acaban de ser contratados en Harvard". Él, que opina que irse "me ha enriquecido, pero ha sido triste", cuestiona asimismo un modelo en el que "sólo importa lo que da beneficio inmediato" y que en su versión actual generará "daños irreparables".