Educación de la sensibilidad.

El otro día en clase, cuando estábamos tratando uno de los documentos de Gimeno Sacristán, se habló muy por encima de la sensibilidad educativa, más bien se nombró. En este sentido, me parece interesante realizar mis reflexiones, profundizando más sobre este tema y, para ello, he seguido como principal documento el de Alejandro Reisin, titulado “Sentidos y sinsentidos en la educación de la sensibilidad”. De la misma manera, debo destacar que este documento ha estado compaginado con otros para ahondar e indagar de manera más exhaustiva en dicho tema.

            Para comenzar, debemos decir o recalcar que la sensibilidad es un “ingrediente” básico de la emoción, en la relación con uno mismo, con los demás y con el entorno. Es por tanto, una cualidad imprescindible de la educación afectiva de la adolescencia. Y la podríamos definir como “una cualidad personal socioafectiva que permite percibir, sentir e integrar en el plano psicológico y emocional: emociones, sentimientos, placeres, ilusiones y pensamientos”. Es por tanto, una de las mejores herramientas para controlar comportamientos disruptivos, desadaptados, desatentos y con escaso control, constituyendo un componente necesario para favorecer el desarrollo personal y social del adolescente, ya que la educación en la sensibilidad facilita el aprendizaje, mejora la interpretación y la compresión de los mensajes, agiliza ésta y ayuda a la resolución de problemas.

Una vez subrayada la importancia de una educación de la sensibilidad, que nos ayuda a justar un proyecto de formación humana integral, debemos hacer referencia a las numerosas referencias en la tradición pedagógica de la modernidad, pues desde la tradición pedagógica contemporánea se han formulado interrogantes que abarcan un amplio abanico de posibilidades que nos ayudan a comprender el potencial de dicha sensibilidad. Así pues, tomando como clave interpretativa los antecedentes históricos, podemos señalar tres momentos en la reflexión de la educación de la sensibilidad:

Primera   modernidad.

(finales   del siglo XVIII- mediados del siglo XIX)

Educación   de la sensibilidad a través de la formación de las proyecciones del ser  

 

SER

Modernidad   utópica

(mediados   del siglo XIX-década de los años 70 del siglo XX).

Educación   de la sensibilidad a través de la formación de las habilidades del hacer.

 

HACER

Crisis   de la modernidad

(desde   la década de los años 70)

Educación   de la sensibilidad a través de la formación de las características del estar.

 

ESTAR

 

            Ante esto podemos hablar de la pregunta originaria, basada en la incidencia de la educación de la sensibilidad en la formación del serSensibilidad! humano. Así, durante la primera modernidad, más concretamente en los escritos de la ilustración idealista y romántica es donde aparece las preguntas que acompañan al discurrir pedagógico de esta época y que integraban una pregunta más amplia sobre las implicaciones del ser humano en la formación del ser humano. Autores como Froëbel (1989) o Herbart (1912), se plantearon cómo la sensibilidad y su formación podían contribuir a la formación de la persona y a la mejora del ser humano como individuo y ciudadano al mismo tiempo. Sintieron la necesidad de averiguar hasta qué punto la sensibilidad podía ser base y fundamento de un proyecto que intentaba hallar un punto de sostenimiento entre la responsabilidad social y libertad individual.

            Por tanto, podemos recalcar que los autores coincidían en la convicción de que era necesaria e imprescindible la formación de tal sensibilidad para poder desarrollar un programa pedagógico completo que permitiera la accesibilidad a todo tipo de conocimiento, siendo posible gracias a la intervención de la misma en la posibilidad de elegir, actuar y abrirse ante lo desconocido.

            Por otro lado, estaría la cuestión inscrita en la utopía por la incidencia de la educación de la sensibilidad sobre las formas de hacer. Dentro de esta, podemos hablar de los interrogantes referentes a:

  • Modos de expresión y representación
  • Modos de percepción y aprehensión

Entre los primeros, se retomó la convicción ilustrada sobre la fuerza pedagógica del arte. Es decir, los autores relacionaron las actividades artísticas y pedagógicas e intentaron pensar en cómo la sensibilidad devenía el elemento primordial para desarrollar una actividad de creación. Todos coincidían en valorar la sensibilidad como elemento esencial del arranque, del desarrollo y de la concreción del pensar creativa. Intentaban descubrir como este elemento intervenía en la potenciación de la posibilidad de la creación.

Entre los segundos, en el seno del movimiento de la renovación pedagógica, se prestó especial atención a comprender cómo los procesos de aprendizaje sensible influían en el acceso de los bienes culturales de una manera creativa y crítica. Platearon la relación existente entre sensibilidad y realidad social, natural y cultural, a raíz de la cual se consideró la sensibilidad como la base a través de la cual la percepción de la realidad se significa como acción de cambio, yendo más allá de la mera integración de los modos culturales. Se intentaba dar respuesta a la pregunta de cómo se debía educar una sensibilidad que potenciara la posibilidad de despertar la curiosidad y de fomentar un pensamiento crítico.

Y por último, está la pregunta por la incidencia de la educación de la sensibilidad sobre la educación de maneras de estar en la realidad. Se basa en la experiencia de formación producida por el impacto perceptivo y cognitivo de una vivencia de índole sensitiva que afecta al sujeto concreto. Por lo que la incidencia de las actitudes recaería en la posibilidad de realzar la singularidad y en la posibilidad de construir universos significativos y de significado. 

De una manera más sintética, podríamos decir que las diferentes etapas corresponden a lo siguiente:

 

 

Primera modernidad

 

 

Proyecciones del ser

 

 

 

Como

  •   Elección
  •   Acción, ética, social y política.
  •   Apertura

 

Modernidad utópica

 

Habilidades del hacer

 

En

  •   Creación
  •   Despertar curiosidad
  •   Fomentar la crítica

 

Crisis de la modernidad

 

 

Características del estar

 

 

A   fin de

 

  •   Realizar lo singular
  •   Construir universos   insignificantes.

Como vemos el valor de la sensibilidad es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y actuar de las personas, así como la naturaleza de las circunstancias y los ambientes para actuar correctamente en beneficio de los demás. Por ello, los docentes tiene que tener presentes los temas sensibles a la hora de educar a su alumno, ya que es un herramienta que da grandes facilidades, puesto que una mayor conexión entre los educandos y educadores afianzará un proceso de aprendizaje más productivo. Pues ¿qué podríamos hacer si viviéramos aislados? No podríamos descubrir en los demás aspectos de interés, ni lo que piensa o siente, no tendríamos la posibilidad de permanecer en alerta ante todo lo que ocurre en nuestro alrededor, que es una de las funciones básicas que deben desplegar los profesionales de la educación.

Creación gracias a la sensibilización.En consonancia a lo que estoy diciendo, creo que es conveniente hacer mención a que muchas personas tienden o prefieren aparentar ser duras, para no comprometerse e involucrarse en ciertas cosas, siendo la indiferencia el peor enemigo de la sensibilidad. Y lo peor de todo es mostrar esa misma indiferencia ante los conocimientos que deben aprender los alumnos, los contextos en los que se mueven, sus costumbres o hábitos… Son cuestiones que deben estar presentes en las cabezas de los docentes, y que para desarrollar tal sensibilidad deben reaccionar ante las críticas, ante la murmuración o su desprestigio, deben salir del estado de pasividad en el que se encuentran numerosas veces. Es decir, debemos, tanto los alumnos como los docentes, dejar de ser insensibles. Y para ello debemos dejar de pensar poco en cambiar nuestros hábitos, en no hacer propósitos para la promoción profesional y personal, no dejarnos influir por el ambiente de nuestros amigos o compañeros de trabajo, no dejarnos llevar por lo más cómodo o fácil, e intentar hacernos más participativos y previsores.

Lo que estoy intentando postular, es que si la sensibilidad determina la singularidad de cada persona, los educadores deben saber educarla y tenerla presente, pues no todos somos sensibles de igual manera sino que tenemos ciertas marcas históricas, sociales o culturales que hacen que no seamos la misma persona una que otra. Esto estaría en consonancia con la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, para quién unos son más sensibles a lo artístico, otro a lo racional, otros al deporte, otros a lo vincular…

Pero, ¿qué se opone a la sensibilidad? Como bien dice Alejandro Reisin, “en una época en la que se pretende educar la razón que se halla sobrevaluada la sensibilidad está devaluada”. Lo que dice es que las personas más sensibles son consideras más peligrosas para cierto intereses, peligro de que sujetos no adormecidos, de seres cuestionadores, de seres en contacto con el mundo pudieran modificar esos intereses. Sería lo contrario a ser dormido, que es lo que se nos intenta imponer en nuestra sociedad, que seamos pasivos ante los medios de masas, seres no pensantes que no cuestionamos nada y que quedamos paralizados ante las aversiones. Entrarían en juego las ideologías, lo sensible y lo inteligible.

Dicho esto, la sensibilidad no es algo estático, sino que se educa y se reeduca, aunque de la misma manera se anestesia y se oprime. Así los profesores deben de tener este constructo en los bloques temáticos de sus programaciones, no como un tema en sí, sino como indicio presente en todos y cada uno de ellos, pues una educación sin crítica o sin reflexión no sería una buena educación, y una educación sin sensibilidad sería inverosímil. Lo que impondría de alguna manera la razón, refinándola y elevándola en la memoria de los educandos, permitiendo aprender, enfrentarse a los problemas de la cotidianidad, haciendo frente a una toma de decisiones seguras para vivir en el mundo.

Estoy de acuerdo con lo que se afirma en el documento que utilice para hacer la publicación:

“El educador de la sensibilidad debe ser sensible a las diferencias en las sensibilidades de sus educandos. Esto implica tratar diferentemente sus sensibilidades. Como se trata del encuentro sensible con el otro, nadie sabe qué va a pasar en el acto educativo, pero se puede pensar que la actitud educativa implica ponerse a la disposición del otro”.

Considero que la educación de la sensibilidad es fundamental para la vida misma así como para el ámbito educativo, siendo una pieza clave para el desarrollo vital de sus humanos, tanto en las dimensiones expresivas como creativas, como en la comunicación y en el aprendizaje.

Es necesaria una sensibilidad para que los individuos podamos formarnos como sujetos libres y conscientes de nuestras capacidades, posibilidades y límites. Por lo que los docentes deben ayudarnos, dentro de lo posible, a conseguir esto utilizando las potencialidades que esto nos ofrece.

Webgrafía empleada

http://comunidad-escolar.cnice.mec.es/867/tribuna.html (Consultada el día 13/11/2013)

http://educpolitica.blogspot.com.es/2010/03/sensibilidad-politica-del-sujeto.html (Consultada el día 12/11/2013)

http://es.scribd.com/doc/12946352/Sensibilidad-y-Educacion-de-Los-Sentidos  (Consultada el día 12/11/1013)

http://tumbi.crefal.edu.mx/decisio/images/pdf/decisio_12/decisio12_saber10.pdf (Consultada el día 13/11/2013)

http://www.buenastareas.com/ensayos/Sensibilidad-En-Educacion/77153.html (Consultada el día 14/11/2013)

http://www.chubut.edu.ar/descargas/secundaria/congreso/EDUCINCLUSIVA/RLE2370_Zuniga.pdf (Consultada el día 15/11/2013)

http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_14/ANTONIO_BLAZQUEZ_1.pdf (13/11/2013)

http://www.uhu.es/cine.educacion/didactica/0082creatividad.htm (Consultada el día 15/11/2013)